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En EU los trabajos más humillantes los realizan los latinos

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Un poco antes y otro tanto luego, se cimenta la necesidad de elaborar una nueva Constitución General de la República, porque cuenta con 96 años de que la prepararon un grupo de revolucionarios, bien intencionados todos, con interés común en la patria y en los mexicanos pobres, aunque diferían en la manera en que lograrían el progreso de la patria y el bienestar de los habitantes.
Cabe recordar que ese grupo de constituyentes no cobraban sueldo, a diferencia de los legisladores de hoy, que son muchos y llegan para hacerse de fortuna, quienes no la tienen todavía, protegerla o engrandecerla los privilegiados.
Pero cabe otra reflexión, que hace unos cuantos años la carta magna había sufrido más de 600 enmiendas, que consiguieron cambiar prácticamente en su totalidad, la imagen y el contenido de la obra primera.
Lo que en buen castellano significa que no hay necesidad de hacer una nueva constitución, sino editarla con las modificaciones sufridas, evitando en lo posible los cambios que le quitarían el resto de la buena intención y fe de los legisladores de 1917.
Lo contrario sería elaborar un texto con las líneas de política que México necesita para ser grande, justo, equitativo, progresista, respetuoso de sus ciudadanos y de los del resto del mundo. Es decir algo ideal, siempre y cuando se le añadan los puntos que faltaron en las anteriores, no solo en la de 1917, consientes en el remedio para evitar las infracciones, las contradicciones, es decir, los delitos que impiden el desarrollo nacional hacia su destino próspero y brillante al que tienen derecho todos los hilos de esta privilegiada parte del universo.
Fecha memorable, el 5 de febrero que por razones ignoradas, que puede las haya, que se cambia para permitir mayor ocio en esta patria que tiene más días festivos y feriados, que la, madre España y probablemente más que ningún país del mundo.
Por alguna casualidad se conserva la fecha prístina para llevar al cabo las celebraciones y homenajes, con muy escaso público, sin la solemnidad de antes y privándolas de la presencia del pueblo que antes disfrutaba de la ceremonia, pero ante todo, sin los niños, a quienes se enseñaba y se completaba la preparación cívica, que resulta vital para todo pueblo. El amor a sus héroes, a sus instituciones, el resto a los mayores que algo aportaron al país, aunque se les vestía con trajes impolutos, se les bañaba de perfección, haciéndolos todo, menos modelos a seguir porque sería imposible.
La nueva constitución en caso de elaborarla deberá tener señalados los caminos necesarios para que no quepa la injusticia la pérdida de los derechos humanos sin causa fehaciente y justificada aunque careciera de recursos económicos, llegado el caso en que el derecho al trabajo y la justa remuneración (constitucionales) se hubiera postergado o limitado.
Y en lo general, que bajo sus dictados resultara imposible una demora en el proceso, en las investigaciones, en el juicio y la sentencia a cualquier inculpado de contravenir las disposiciones legales que rigen a la sociedad.
Y para la celebración, se sugiere regresar al pasado, hacer ceremonias formales, con discursos explicativos del evento sin desviaciones, antes concurrentes populares, sin limitaciones a los infantes, a los obreros, a los campesinos que pudieran asistir. Ceremonias breves, discursos igualmente certeros en la finalidad y sustentación histórica. De preferencia buscando que las celebraciones sean el día tradicional y sin necesidad de otorgar asueto a los participantes, que ya tiene demasiado pretexto para no trabajar y sin embargo lo agobia la sombra de que debe hacerlo mejor, más provechosamente, para atender sus necesidades básicas.

EL PRESIDENTE REELECTO.
Con el congreso en su contra y la expectativa de la mita de su pueblo en igual sentido, el Presidente Barack Obama consiguió ser reelecto por otro período de 4 años. Con una economía deprimida y sin claros visos de mejoría, compareció ante su pueblo solicitando su unión y su buena voluntad para tomar algunas medidas radicales.
También propone, como en México ocurre, modificar los impuestos, pero claramente expresó que desea disminuirlos para la clase media, con objeto de conseguir fortalecer su mercado interno y recuperar así su economía.
Necesariamente tendrá que compensar la reducción de ingresos de la anterior medida, con un alza a los gravámenes para los que perciben los más altos ingresos. Medida ésta que aceptan un reducido núcleo de empresarios, los que alguna vez ofrecieron aportar mil millones de dólares cada quién a su gobierno; pero el resto con seguridad se opondrá, como los mexicanos o que presumen de serlo, poseedores de los medios legales y publicitarios, los profesionales, para obstaculizar esa medida que considerarán confiscatoria, hasta comunista.
El Presidente es persona valiente, osada, práctica y realista, entre otros atributos positivos. Como saliente propuesta tiene la relativa a la inmigración, a la cual se opone muchísima gente entre los norteamericanos, olvidándose que fueron inmigrantes alguna vez, o resentidos por lo mismo o aún temerosos de perder su «status».
Pero en el asunto migratorio hay varios aspectos muy diferentes, como el que tienen gente viviendo entre ellos por más de 10 o 20 y más años, a quienes niegan el derecho a nacionalizarse, a estar legalmente en el país. Han trabajado por ese país más durante que quienes los discriminan, los explotan, insultan y vejan.

Aportaron y siguen haciéndolo, lo mejor de sus energías, esfuerzo, inteligencia (que es reconocido en ese país por gente inteligente) pero los siguen negando caprichosamente su derecho.
Los trabajos más humillantes, pero remunerados los realizan los ilegales, recibiendo paga inferior a la de sus nacionales, cuando aceptan desempeñarlas, escatimándoles también los pagos por horario extra y labores arriesgadas.
Continúan trabajando por necesidad a pesar de que se les escatima también los servicios médicos, educativos para ellos y sus descendientes y son objeto de persecuciones, espionaje, sospechas y acusaciones y procesos. Se les ve encadenados cuando los van a deportar.
Regularizar la situación de esos ilegales de más de un año de estancia pacífica, deberá bastar para todo trámite, que los Estados Unidos han demostrado que esa persona, esos millones de inmigrantes les son útiles, necesarios para continuar su proceso de desarrollo económico.
Esos millones de migrantes son producto del desarrollo industrial de algunos países y del subdesarrollo propiciado en otros lugares, que no cuentan todavía con los medios de producir los trabajos precisos para conservarlos. De logarlo, los desarrollados tendrán que hacer esfuerzos adicionales para salir adelante.
De los inmigrantes del futuro, debe hacerse cargo cada país de origen de los trabajadores, pero los Estados Unidos deberán cumplir, como Canadá y otros, con un mínimo de la obligación de reconocer y respetar los derechos humanos.
Programas de ocupación temporal se han utilizado en estas tierras, desde antes de la llegada española de la conquista y las más de las veces sin remuneración alguna, en casos, solamente el compromiso de la alimentación; pero en contadas ocasiones se uso para aumentar la riqueza de la comunidad, hacerla más productiva, esto es, en infraestructura directamente ligada a la producción personal, al pronto aumento de sus ingresos y menos aún en fuentes de trabajo.
Pero los caminos son importantes, para hacer circular la producción y vender, la limpieza o construcción de canales para aprovechar mejor el agua tienen trascendencia inmediata, los abrevaderos, conejeras, zahúrdas, corrales, pueden significar aumentos de riqueza y de ingresos desde luego y representar mejoras en la distribución de los ingresos.
Cuestión de ideas, de trabajo, más que de dinero, que resulta tantas veces nocivo, contaminante, que evite la fuga de mano de obra y de cerebros al extranjero, mano de obra por demás en edad de ser altamente productiva, debe quedarse. Pensar en la recuperación de lo perdido, es por el momento señor.

LAVADO DE DINERO.

La nota centra de Vanguardia de febrero la dedican al confiscamiento de 2.2 millones de dólares a Villarreal por el gobierno norteamericano, por suposiciones de que se trata de lavado de dinero.
Por supuesto que es dinero bien limpio, lavado de dinero de dinero fuera de sospecha, ciertamente, aunque se trate de un Villarreal calificado simplemente de sospechoso de haber realizado manejos ilegales en el corto plazo que «laboró» para los coahuilenses.
Más por más lavado que haya sido el dinero, por más o ilegal que resulte, no tiene el gobierno del país vecino el derecho de adjudicárselo, porque fue sustraído, de mala manera sí, pero no es dinero del los narcos, sino de los contribuyentes de buena fe, que los hay, de los cautivos, que son los principales víctimas del fisco fodongo y quizá un poco de los empresarios y negociantes poderosos, que siempre cotizan lo menos posible.
De elemental derecho se estima, aunque no haya reclamos al respecto, devolver ese dinero y el que resulte mal habido por Villarreal, al gobierno de Coahuila tan necesitado de fondos para hacer el delicado trabajo de gobernar en estos tiempos.
No es el caso del Chino Chen Li Gon, que los mexicanos le confiscaron una fortuna increíblemente grande, también en dólares principalmente, que mandaron a contar a Estados Unidos y hasta donde informó la prensa, no se devolvió porque era producto del narcotráfico con anfetaminas laboradas en México. Si pertenecía a los mexicanos o a los vecinos, está por discutirse, aunque nada avanzado se haya en caso tan singular.
Tampoco se sabe de la premiación por la captura y entrega al gobierno de los vecinos, por las decenas de capos mexicanos y comerciantes de la droga. Se pagó, nadie del pueblo lo sabe, pero hay la duda de que se haya entregado, porque de otra manera no habría durado tanto el interés de capturar y devolver a los narcos detenidos en atención a solicitudes, a denuncias, aún a investigaciones propias, no muy frecuentes ni exitosas.

En todo es esperar que ese dinero de recompensas.
¿Ud. Cree a los empresarios?
Juan Carlos López, presidente regional de COPARMEX, la asociación de los patrones los dueños de empresas asegura que los empresarios locales apoyan el cobro del IVA en alimentos y medicinas.
Es posible que lo haya dicho de buena fe, pero sin pensar que tal medida reducirá las compras de las personas más pobres, de las mal pagadas, que son algo más que la mitad de los habitantes de este país.
Dirán que medicinas no compran porque no tienen con qué y les asiste razón, pero los que cuentan con dinero pagarán un poco más y es cierto.
De alimentos no lo consideran seguramente en la confianza de que pertenezcan al auto consumidores, los que producen sus propios alimentos. Porque en el caso de que dependan de alguna forma de otras personas, estos verán menoscabada su capacidad económica, es decir consumirán menos, para seguir gastando lo mismo que antes y resultará inhumana la medida.
Pero desde el punto de vista del gobierno, la medida será benéfica, porque pagarán los mayoristas de alimentos, que escapan al fisco con sus mercancías no controladas. Los laboratorios por su parte, venderán necesariamente menos porque sus medicinas son por lo general muy caras… o tendrán que pagar parte del impuesto IVA para mantener sus volúmenes de ventas. Cosa factible porque sus ganancias son sumamente elevadas; reducir sus dádivas y cortesías, que son altas para mantener la preferencia por sus productos.

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