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EL HIPOTÉTICO CASO

BAILE Y COCHINO

Por: Horacio Cárdenas.-

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¿Cuándo ha incumplido una promesa el Poder Judicial de la Federación?, mejor allí la dejamos, no se trata de que cada quien saque a orear los trapitos que están allí apestándose, o como decía el Tal Rossas, ¿quieres que te los diga por orden alfabético o como me vaya acordando?, pues bueno, en el aire está la promesa de que la elección de gobernador del Estado de Coahuila quedará resuelta antes del primero de diciembre… aunque lo deseable sería que fuera el día último de noviembre, porque así sean unas pocas horas o unos pocos minutos los que medien entre la hora 24:00 del día 30 y que los magistrados se aposenten en el salón de sesiones para emitir la sentencia, luego de refinarse sus deliciosos chilaquiles con pollo, o lo que sus exorbitantes salarios les permitan elegir del menú gourmet, habrá de facto un vacío de poder en territorio coahuilense.

Lo de si el tribunal cumple o no cumple, es lo que menos nos debe de importar, y si a esas vamos, parece que a ellos tampoco les importa mayormente. A como lo hemos visto, son como en el futbol americano o en el basquetbol, que les gusta comerse el tiempo, más con fines de espectáculo, que como ganas de hacer un trabajo impecablemente bien realizado.

Pero quien sabe qué tan buenos jugadores deportivos, políticos y legales sean en realidad los señores magistrados, porque una cosa es, como lo hemos visto en infinidad de juegos, que el equipo que va ganando haga hasta lo imposible por comerse el tiempo, ocupándose ante todo por mantener la ventaja que llevan sobre el contrario, al que le interesa exactamente lo contrario, recuperar el balón, pelota o elección, con tal de tener otra oportunidad de anotar para darle la voltereta a la elección, perdón al marcador.

Y sí, el equipo de los magistrados tiene a su favor que su decisión es la última, la inapelable, aquella que marca para bien o para mal el cierre del proceso electoral, que desde el punto de vista de un par de millones de coahuilenses y muchos más observadores morbosos, han mantenido artificiosamente vivo, pudiendo o debiendo haberle dado cerrojazo hace meses. ¿Pero y si algo sale mal?, ¿si pese a todo el tiempo que han tenido los magistrados para juntar evidencia, para revisarla, para discutir posibles sentencias, la pelota pega en el aro y el enceste que sienten seguro… falla?, es un escenario que nos da la impresión, desde acá a ras de suelo a novecientos kilómetros del centro del poder, que a los pomadosos integrantes del tribunal electoral del poder judicial de la federación no les ha pasado por el cráneo, después de todo ellos se sienten ajenos, muy por encima de la democracia que se ventila en las urnas, se gana o se pierde a cocolazos en las calles.

Pero suponiendo que pese a sus desvelos, al tiempo que han cobrado extra, al estrés y las úlceras que han cosechado achichincles y alelotes, no hay sentencia decisiva para el día último de noviembre que por si no lo han notado, se acerca peligrosamente, ¿Qué es lo que va a pasar?

En teoría no debe de pasar nada, si al espíritu de las leyes nos vamos, lo que ocurre el día primero de diciembre conforme al calendario político estatal es que ese día se instala la nueva legislatura del Estado Libre, Soberano e Independiente de Coahuila de Zaragoza, ah, y entre los puntos que se contemplan en el orden del día, está la toma de protesta de quien detentará el poder ejecutivo por los siguientes seis años, pero si no hay sentencia… pues el que deberá tomar posesión es un gobernador interino, hasta en tanto no se desahogue el niño que se ahogó en el pozo, como si eso fuera posible.

El problema, totalmente hipotético hasta este instante, es ¿en quién recaerá la designación del también hipotético gobernador interino?, claro que es un asunto en el que al estilo de la democracia imperial a la mexicana, todo el mundo quisiera meter mano: la presidencia de la República, la secretaría de gobernación federal, el Congreso de la Unión en pleno uso de quien sabe qué facultades, el gobernador saliente Rubén Moreira Valdés, los partidos políticos en disputa legal, todos pero en especial el Partido Revolucionario Institucional y el de Acción Nacional, los cafetólogos del Martin’s, los del Vip’s y hasta los del Cántaros.

Los escenarios posibles serían más simples de elaborar si el congreso local, que presumiblemente es el responsable de la designación de un gobernador interino, tuviera mayoría del PRI, a saber, el partido del gobernador actual y del que ostenta una constancia de mayoría que quieren hacerle de chivo, como los proverbiales tamales, pero no es.

La siguiente legislatura tendrá, ya tiene, mayoría de oposición, y es allí donde aquello de la designación del interino amenaza convertirse en peor cena de negros que lo que ha sido el proceso poselectoral. ¿A quién ungir, a alguien del gusto de los priístas, de los panistas, a un independiente, a alguien ajeno a la política, a alguien que sepa que es interino y que no busque aprovechar sus quince minutos de gloriosa firma de los cheques?, ¿a quién?

Repetimos, es este que planteamos un caso totalmente hipotético, confiamos al igual que usted, en que el tribunal cumpla su promesa, aunque sea al cuarto para las doce, pero que cumpla, ¿pero y si no?

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