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LA VENGANZA DE JOSÉ MARÍA FRAUSTRO

BAILE Y COCHINO.-

Por: Horacio Cárdenas.-

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¿Cómo se las ha arreglado José María Fraustro Siller para acceder, permanecer y proyectarse todavía más alto en el ámbito político?, es una pregunta a la que solo él puede dar respuesta, si no fuera así, cualquier grillito hijo de la vecina trataría de seguir sus pasos, y pues no, el método patentado es solo suyo.

Lo que más llama la atención de quien quiera observar esas cosas, es que Chema Fraustro ha construido su carrera política a través de lo que podríamos llamar la transversalidad de los grupos políticos, algunos de ellos no solo rivales sino hasta enemigos, la mengua aparente en su poder personal y político solo sirve de reposo para colocarse todavía con más fuerza.

De los tiempos en que era rector de la Universidad Autónoma de Coahuila, se llegó a decir que Chema era el hermano menor que nunca tuvo el gobernador Enrique Martínez y Martínez, de ese tamaño era la ascendencia que tenía. También se comentó que el primer ofrecimiento para irse de subsecretario, invitado por el recién nombrado Reyes Tamez Guerra en la Secretaría de Educación Pública, fue rechazado por las presiones de Enrique Martínez, quien finalmente accedió a que se fuera a México a hacer carrera en la administración panista de Vicente Fox Quesada, sin por eso disminuir su aprecio.

José María es priísta de hueso colorado, lo que no le impidió moverse como pez en el agua en la administración federal, a la que le resolvió un entuerto especialmente delicado, aquel de la Enciclomedia, que amenazaba con explotarle en las manos al presidente que presumía de la transparencia y la rendición de cuentas, y del cual, gracias al manejo que le supo dar Chema desde la Oficialía Mayor, no se volvió a saber nada. Siendo como llegó a ser, mano derecha de Reyes Tamez, de quien se hizo íntimo cuando ambos eran rectores vecinos, este lo hizo subsecretario de educación del gobierno de Nuevo León, y si ya no lo siguió en la aventura que su cuate emprendió en el Partido Nueva Alianza, fue quizá por lo que pudiera caer por el lado de su partido de siempre, el PRI, el cual no solo lo premió como secretario de educación en la administración de quien difícilmente pudiera decirse que es su amigo, Rubén Moireira Valdés, quien además lo hizo presidente de la junta de gobierno del Congreso local.

Desde que fue rector de la UAdeC, cargo que detentó durante cinco años, Chema tuvo amplio contacto con los mandamases de la Sección 38 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, no por gusto o por afinidad política, sino porque por esas decisiones de gobierno que luego tienen consecuencias imprevisibles, el personal de la universidad estatal se inscribió en el Servicio Médico y en el Fondo de Pensiones de la propia Sección, en vez de en el ISSSTE o en el IMSS. Eso sí no lo podríamos asegurar, pero en un descuido Fraustro y su familia fueron y son derechohabientes y beneficiarios de uno y otro, con lo que de primera mano, si alguna vez los utilizaron, conocieron lo que fueron, no en lo que se han convertido, punto y aparte de haber tenido que negociar por todo lo alto, las cosas que se arreglan entre las cúpulas de las instituciones afiliadas a pensiones y al servicio médico.

Casi seguros que durante la administración rectoral de Chema se pactó un aumento en las aportaciones de los trabajadores de la UAdeC a los fondos. Ya desde aquellos años comenzaban a hacer agua, y por supuesto, la ambición de quienes se benefician ilegalmente del manejo de los recursos económicos, que tendrían que cuidar celosamente, se habían empezado a disparar. Así de que si alguien conoció de los problemas que había y los que se veían venir, ese es Chema, quien además heredó los documentos que con las previsiones actuariales del caso, dejó en la institución Francisco Aguirre Farías, ya con esos datos en la mano, Chema negoció lo que le tocó, en su calidad de rector.

Ah, pero quiso la rueda de la fortuna política que Fraustro Siller se volviera a encontrar con los mismos “profes”, o más puntualmente, con los líderes del sindicato magisterial, ya con mucha carrera en la marrullería del manoteo de los recursos sindicales. En su calidad de Secretario de Educación, bajo el mandato de Rubén Moreira, Chema tuvo que entendérselas con los maestros de la quinta, de la 35 y de la 38, representando ahora sí que la parte patronal, el gobierno del estado. Bajo el control férreo de Carlos Moreira y siendo el ejecutivo Rubén, ahora sí que lo que había que decidir se hacía en la sala de la casa de cualquiera de ellos, no en las pláticas delante del secretario de educación, a quien le tocaba si acaso ejecutar los acuerdos. Ni modo, así son las cosas cuando lo familiar se mezcla con lo partidista, con lo político o lo burocrático. Pero de que los conoció en otra faceta, no hay duda.

Lo mismo se puede decir del paso de Chema por el Congreso, pues como tenía que ocurrir en una democracia legitimadora como la mexicana, lo que decidieron en lo oscurito los grupos de interés, tiene que convertirse en ley para que ni Dios pueda quitar el palazo. La Ley Moreira le llaman a la reforma a la ley que administra las pensiones y el servicio médico para los trabajadores de la educación, esa que acaba de echar abajo la Suprema Corte por considerar anticonstitucionales los cobros por cuotas y otras bellezas que entre Rubén y el sindicato, fraguaron para que la carga de sostener Pensiones y el Servicio Médico no fuera tan onerosa para el gobierno, toda vez que desde ese momento se sabía que estaban en quiebra. También allí fueron a dar los grupos de maestros y trabajadores que protestaban, algunos de ellos conocidos de Chema de cuando era rector y más antes.

Todo este largo recorrido viene a colación porque en su carácter de secretario de gobierno, encargado entre otro millón de cosas, de resolver el problema del abasto de medicamentos en las clínicas del magisterio, José María Fraustro se vio, según cuentan las crónicas, exhibido por profesores delante del gobernador Miguel Ángel Riquelme Solís, pues Chema, creyéndole lo que le decían los directivos de la Sección 38, aceptó sin verificar que se había subsanado la mayor parte del desabasto.

Para el Servicio Médico el cinismo se ha convertido en el sello para tratar con los profesores: no hay medicinas, vaya y cómprelas y aquí se la ponemos, de allí a mentirle a un funcionario estatal, para más señas, el segundo en la jerarquía, no hay más que un paso, que al fin, se sienten protegidos por Carlos y Rubén Moreira.

La última nota que salió fue que de los 50 millones que el gobernador entregó a la 38 para capitalizarse, solo quince se irían a medicamentos, y eso mediante una compra consolidada para la cual no hay fecha todavía. ¿Cómo cree que un político que presume de pescarlas al vuelo, se siente de que los lidercillos del sindicato magisterial se siente de que lo hayan engañado como si de un profesor de primaria se tratara?

Chema, que sepamos, nunca ha sido un político rudo, pero tampoco es de lo que olvidan, y menos de los que dejan las cosas sin resolver. Esto de las medicinas, mientras sea de su competencia y todavía después, dará motivo para acciones que a lo mejor ni usted ni yo nos enteramos en el instante en que ocurran, pero de que esto no se queda así, puede apostar doble contra sencillo a que los profes saldrán pagando el pato.

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