Rinde El Fortín tributo a quien convirtió a Parras en emporio textil

A la memoria de don Francisco Rivero Schnaider.-

Por J. Alfredo Reyes Ramos.-

estrella

El periódico El Fortín, del periodista parrense Gerardo López García, celebra un aniversario más de su fundación y como cada año lo hace con personalidades distinguidas, en esta ocasión rinde un merecido homenaje a la memoria de don Francisco Rivero Schnaider, el hombre de empresa que el siglo pasado convirtió a Parras en un emporio textil, un período de bonanza y bienestar para este municipio donde el ingeniero Rivero hizo brillar para el mundo entero a “Fábrica La Estrella”, una proeza industrial.

Y para entender mejor el espíritu empresarial de los Rivero, hay que citar al economista alemán Max Weber, quien consideraba a los emprendedores como “empresarios heroicos”, como lo explica en su obra La Ética Protestante y el Espíritu del Capitalismo, que es uno de los ensayos más convincentes respecto a la formación de capital a través de la disciplina y la ética puritana, con profundas raíces en la Reforma religiosa cristiana originada en la Alemania del siglo XVI.

Y fue así como la visión de don Francisco Rivero llevó a Fabrica La Estrella y a Parras de la Fuente a un período de bienestar y progreso en el que su fuerza laboral no tenía la necesidad de salir diariamente a trabajar a otros municipios, porque el espíritu heroico del que habla Max Weber describe no sólo a don Francisco Rivero Schnaider sino a uno de sus ascendientes, el empresario de origen alemán Joseph Maximilian Schnaider, uno de los pioneros del capitalismo en Monterrey.

Y es que el nacimiento industrial de la Sultana del Norte no se explica sin el génesis de la Cervecería Cuauhtémoc, que fue el seno original de muchas otras empresas que formaron un holding capitalista que fue el primero en México y toda América Latina: el Grupo Monterrey.

Y todo empezó con una rudimentaria fábrica de cerveza llamada “León”, una planta muy modesta que inició el abarrotero José Calderón en sociedad con Isaac Garza, Francisco G. Sada y José Muguerza.

Pero hay que decir que lo único que le faltaba a ese negocio para que detonara en una gran empresa era la capacidad industrial de Joseph Maximilian Schnaider Erd, maestro cervecero de origen alemán a quien los socios regios trajeron de San Luis Missouri a Monterrey en el año de 1889, y cuyo asesoramiento convirtió a la “León” en la prodigiosa Cervecería Cuauhtémoc.

Basta decir que la “Cuauhtémoc” fue el génesis de los grupos industriales Alfa, Vitro, Visa, Cydsa y FEMSA, el gran capitalismo regio cuyo origen coincide con la teoría weberiana de la disciplina y el trabajo como una religión. Y esto fue lo que ayudó a consolidar don José Maximiliano Schnaider Erd.

Y el gran árbol tiene ramas y esas ramas dan sus frutos. Don Francisco Rivero Schnaider hizo grande a la industria textil de Parras y su hijo don José Antonio Rivero González sigue con la vocación industrial de su bisabuelo J. Maximilian Schnaider y así, de esa forma, podemos también parafrasear como cita Abraham Nuncio en su “Grupo Monterrey”; En el principio creó el señor Schnaider la cerveza y los empresarios regios vieron que era buena y de ahí en adelante el hito milagroso de la multiplicación empresarial. Enhorabuena.

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