No sabe Reyes Flores que lo de “Mover a México” ya no fuma

BAILE Y COCHINO.-

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

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Los designios de la burocracia son insondables, manera elegante de decir que hay cosas a las que nadie a ras de la raza de bronce, podría encontrar una explicación más o menos razonable, a menos claro que se persiga la línea de investigación, como dicen los sabuesos de la fiscalía, de que de lo que se trata es de una metida de pata de alguien con poder de decisión, que por supuesto como si de cualquier criminal se tratara, jamás aceptará su responsabilidad, y hará hasta lo imposible por borrar las huellas de su delito, o en este caso concreto, de su equivocación.

Aquí van los hechos, andan por distintos puntos de la geografía coahuileña, difíciles de ubicar, pues puede tratarse de los sitios más insospechados y sorprendentes, aquellos más olvidados de los programas y los presupuestos públicos, pues hasta allá se están dejando llegar cuadrillas de trabajadores (es un decir), de alguna dependencia equis de gobierno, con la intención de sembrar letreros con mensajes que no pueden ser calificados de otra manera que como publicidad oficial.

Primero que nada, decimos sembrando porque llegan con toda la parafernalia, palas, picos, sacabocados, para perforar agujeros en los que plantan las patas de los letreros, para luego encementarlos, como con intención, si se tratara de una venganza de la mafia, que no saliera nunca a la superficie luego de tirarlos en un río, o más probablemente, de que duren allí por lo menos cuatro o cinco sexenios, y que al que los trate de quitar, que les cueste su trabajo. Luego lo de la publicidad oficial, en el letrero dice “mantenimiento general”, que es lo que más sospecha y duda despierta, porque al preguntárseles a los pretendidos beneficiarios de los programas, ¿a que es a lo que le dieron mantenimiento general?, estos responden que no han visto nada, y que al contrario, pese al montón de solicitudes, oficios, reclamos, ruegos, que han hecho, ninguno ha sido atendido en los hechos, lo que no quiere decir que en los presupuestos ocurra lo mismo.

Hablando de presupuestos, no nos sorprendería que efectivamente hubiera una partida para mantenimiento general de la escuela esta, el hospital tal, la comunidad o el ejido aquel, y que si se le consulta se vea que en tal fecha se cargó el recurso, y que en otra fecha el recurso apareciera como descargado o como ejercido, lo que daría pie, precisamente a que se activara en otra dependencia el aviso de que ya puede publicitar la obra como concluida. Así funciona la burocracia, no es necesario ir a comprobar nada, con que aparezca en el sistema, con eso lo damos por bueno, y si no, acuérdese de “se los firmo y se los cumplo”, y su pretendido 97% de cumplimiento de los compromisos de un sexenio del que nadie quisiera ya acordarse. Pero eso es lo que enoja, que presuman de lo que no se ha hecho y de lo que nadie se tomó la molestia de supervisar si había ocurrido, porque como suelen ser esas cosas, los problemas no solo no desaparecen solos, sino que al no atenderlos, tienden a hacerse más grandes y más graves.

Bueno, pues el letrero que da pie a este comentario, encima da la pista, el tal mantenimiento general, inexistente, fue realizado con cargo al FAM 2018, que traducido del burócrata al español usual, sería Fondo de Aportaciones Múltiples, en su ejercicio del agónico año de Hidalgo 2018, a excepción de su último mes que está corriendo, diciembre, mes primero de la Cuarta Transformación, y es allí donde comienzan a sonar las alarmas de que a alguien o a alguienes en oscuros despachos la administración pública, no le ha caído el veinte de que el sexenio de Enrique Peña Nieto, cuyo lema era “Mover a México”, se terminó el último día de noviembre, y el letrero lo fueron a sembrar el día once de diciembre, víspera del día de Nuestra Señora de Guadalupe.

Era para que, si se va a poner publicidad, esta fuera del sexenio que corre, y no del que ya corrió, no del de la muerta y sepulta Reforma Educativa, sino de lo que sea que venga en sustitución de la misma, pero no, y aquí cualquier hipótesis es buena para explicar un error de proporciones monumentales, o el cuate encargado de la publicidad oficial no sabe y menos le importa que el gobierno haya cambiado, o entre sus subordinados todos son muy obedientes pero ninguno es para decirle “oiga jefe, el que manda ahora es AMLO y ya no Peña, lo de mover a México ya no fuma”, o nadie se lo dice para que a la hora de llamar a cuentas, sea fácil encontrar a quien echarle la culpa.

También cabe que los letreros los habían mandado hacer hace meses y no se los habían entregado, en mala hora, después del primero de julio, porque para cualquier político que se precie de saber sobrevivir en las turbias aguas de la tempestuosa grilla mexicana, habiendo perdido el PRI, cualquier mención al gobierno priísta sería poco menos que un suicidio, y si seguimos por esta línea, hacerlo habiendo tomado posesión el gobierno morenista, es una inmolación en la Plaza de Armas en mero quince de septiembre.

Hecho el gasto de la estructura, cambiar la manta hubiera sido un costo menor, y así se pararían el cuello, haciendo aparecer que era sí el gobierno de la República, pero ya con los héroes que nos dieron patria y libertad, y no el sellito de mover a México que tan poca huella dejó en el país.

El que debería estar trinando por este desafortunado detalle es Reyes Flores Hurtado, superdelegado del gobierno federal en las Provincias Internas sucursal Coahuila, pues en teoría, entre sus difusas funciones entraría el control político, y particularmente el presupuestal… para que estas cosas tan poco afortunadas, no ocurran en la satrapía que tiene bajo su mando, lo mínimo que pensaría alguien con tantita malicia y un poquito de delirio de persecución, es que se le están trepando a las barbas, aunque por otro lado, y allí está lo peligroso, le están poniendo en bandeja de plata los primeros elementos para demostrar para que Andrés Manuel López Obrador puso superdelegados para ser sus ojos, oídos y manos empuñando hachas.

Total, allí están los letreros, allí están los errores, lo ideal sería correr lo más rápido que den sus piernas, para corregirlos y quitarlos antes que nadie con poder y malas intenciones, se de cuenta.

 

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