COAHUILYORK, NUEVA VERSIÓN

BAILE Y COCHINO.-

Por: Horacio Cárdenas Zardoni.-

CONGRESOS2

La escena es ante todo periodística, al fondo, el Obelisco en honor a George Washington, la estructura más alta en la capital de los Estados Unidos, y uno de los símbolos más conocidos de la democracia y del poderío del país más poderoso del mundo, al frente, basureros desbordados de desechos dejados por quienes festejaron en el célebre “Mall”, la navidad. Lo que da motivo a la nota periodística, a la acumulación de basura en uno de los sitios que tradicionalmente se mantienen prístinos, como reflejo del concepto de los estadounidenses tienen de sí mismos, es que al momento de teclear estas líneas, continúa el desacuerdo entre los poderes ejecutivo y legislativo en los Estados Unidos, en torno al presupuesto de egresos del gobierno norteamericano, que ha propiciado el cierre parcial de las funciones de la administración pública, entre muchas, muchísimas, el que no haya personal para recoger la basura que dejan tirada quienes no pueden dejar de celebrar, quienes tampoco han desarrollado la conciencia de que, no habiendo servicio de limpia, pues no dejar tanto mugrero allí donde hagan su fiestecita.

Las últimas noticias, desde el fin de semana previo al descanso de navidad en el congreso estadounidense, es que esta semana quizá habría nuevas negociaciones entre los demócratas y los republicanos, a ver si se ponían de acuerdo en la mejor manera de sortear el problema del presupuesto, entrampado por un tema crucial, la exigencia del presidente Donald Trump de que le autoricen recursos por mínimo, cinco mil millones de dólares para emprender la construcción del muro fronterizo entre su país y México. Los republicanos no es precisamente que estén de acuerdo con el proyecto, pero siendo el presidente de su partido, pues no les queda otra más que respaldarlo, y los demócratas de plano se oponen a ello. Como resultado de esta pugna, durante el 2018 hubo ya no nos acordamos ni cuantos cierres en el gobierno federal, algunos de un día, algunos de horas, y muchos amagos, y es que en lo máximo en lo que se ponían de acuerdo los dos partidos, era en darle respiración artificial al gasto gubernamental, con acuerdos de dos o tres semanas, y así es como se lo llevaron. Pero para el año 2019, lo lógico, lo deseable, lo que debería ser, es que se negociara y autorizara un presupuesto para los doce meses, no para un ratito y al poco tiempo volver a las desgastantes negociaciones, que por lo demás, no avanzan ni para un lado ni para el otro en lo que a convencer al contrario toca. Pero esa es la intención, que literalmente se topó con pared, una que solo Trump, bueno y quienes se lleven los contratos para realizarla, quiere que se haga. En esta semana lo que se supo es que en el congreso nadie estaba tan preocupado por el presupuesto, o por el cierre del gobierno, como para interrumpir su descanso vacacional de fin de año. Así que se terminó por confirmar lo que ya se sospechaba, que el cierre continuaría hasta enero, en que la esperanza del pueblo norteamericano es que se llegue a un acuerdo, para un lado o para el otro, pero no es posible que, repetimos, la nación más poderosa del planeta, ande con esas vaciladas de tener un gobierno funcionando a medio gas.

A nivel del empleado de gobierno que ha quedado cesante, son cientos de miles de trabajadores que pasaron y siguen pasando un fin de año de pesadilla, ¿Cuál Santa Clos, y cual año nuevo si muchos no alcanzaron a cobrar la última quincena, y no tienen idea de si volverán al trabajo o cuando?, por allí ya se habla de empleados de gobierno de todos los niveles, que de plano están buscando trabajo en la iniciativa privada, porque no es nada cómodo vivir en la incertidumbre, y este es el momento de voltear al palacete de Boulevard Francisco Coss, el identificado como sede del Congreso del Estado Libre, Soberano e Independiente de Coahuila de Zaragoza, donde en lo que se nos antoja una auténtica primicia, el presupuesto de egresos para el año 2019 no ha sido aprobado, ante la negativa de los partidos de oposición, de oposición a la mayoría del Partido Revolucionario Institucional, que es también el partido del gobernador del estado Miguel Ángel Riquelme Solís, a autorizarlo en la forma en la que les fue presentado.

Decimos que en Coahuila es novedad que se haya llegado al día 28 de diciembre sin haber logrado el consenso mínimo para la aprobación del presupuesto, que de todos es sabido, comienza a ejercerse el primer minuto del día primero de enero. Normalmente en el congreso local, o había mayoría lo suficientemente amplia como para pasar el presupuesto de manera cómoda, si no es por ovación, o el PRI hacía la talacha de convencer a todos los diputados de oposición, para que votaran a favor, incluso se les cedían algunos puntos y se aceptaban sus sugerencias, para que hubiera credibilidad de que había habido debate, se habían escuchado las voces discordantes, y se habían atendido, en beneficio de los coahuilenses representados por esos diputados críticos. Todo ocurría conforme al calendario, pero rara vez, si es que alguna, se dejó correr el reloj hasta tan cerca, ya no del límite legal del que nadie se toma la molestia de hablar, sino del inicio formal del ejercicio fiscal. En el nivel federal sí había habido rispideces en la aprobación del presupuesto, las más duras se remontan al tiempo de Ernesto Zedillo, cuando por primera vez el PRI no tuvo mayoría, pero siendo él economista, y gastándoselas cómo se las gastaba, prácticamente amenazó al congreso con que los primeros recortados serían los diputados, y al final se resolvió ya muy cerca de irse a cortar el pavo y comerse las uvas.

Que hay algo de razón en lo que dicen los diputados opuestos a que se abone tan poco dinero a la deuda del gobierno, pues de quedarse así, daría a pie a futuras renegociaciones, cada vez más complicadas y en peores condiciones, pero también la posición del gobernador es que si bien se tienen datos generales respecto a lo que recibirá Coahuila de parte de la federación, hay faltantes de información que complican el acceder a las propuestas de la oposición. De momento no hay nada para nadie, la grilla está a todo lo que da, con tal de hacerse de los votos necesarios para aprobar el presupuesto como lo manda la ley, pero ¿y si no se logra?

¿Se imagina Coahuila en la misma situación que los Estados Unidos con una parte, grande o pequeña de la administración pública con las funciones suspendidas? Esto sí que no ha ocurrido nunca. Sí, sabemos que el dinero del presupuesto se tarda en llegar a las dependencias que lo van a ejercer, pero eso es distinto a que ante la incertidumbre de si va a haber dinero o no va a haber, se separe a los empleados de sus funciones, se despida a otros, se dejen de prestar servicios, etc.

Son gajes de la democracia, indudablemente, al congreso van personas con opiniones encontradas y deben privar las de la mayoría, pero estos atorones no le convienen a nadie. lo que son las cosas, quien dijo alguna vez que Coahuila se parecía a Nueva York, el profesor Humberto Moreira, tenía más razón de la que entonces se le concedía. Un gobierno en riesgo por las cosas de la democracia partidista.

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