TORRES CHARLES: INFORME FORENSE

BAILE Y COCHINO.-

Por: Horacio Cárdenas Zardoni.-

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Corrían los primeros meses de la administración de Ernesto Zedillo Ponce de León, los trágicos errores de diciembre que habían aventado al país y a su economía a dos o tres décadas al pasado, estaban quedando atrás en el recuerdo, más no en sus secuelas, pero dentro de todo, el sistema político mexicano seguía tan firme como siempre, gozando de cabal salud. La seguridad pública en el entonces Distrito Federal estaba como toda la vida, hecha un verdadero desastre, así que a alguien en las alturas del poder, nunca alcanzamos a saber exactamente quien, decidió que lo que hacía falta en la temible Secretaría de Seguridad Pública era una Dirección General de Inteligencia Policial, ¿y quién mejor para hacerse cargo de un área tan especializada como esa, que uno de los más truculentos policías de todos los tiempos, Miguel Nassar Haro?

Las nuevas generaciones no saben de Nassar, pero baste mencionar que en su momento fue comandante en jefe de la Dirección Federal de Seguridad, desde donde el régimen desarrolló la llamada Guerra Sucia, él fue el autor intelectual y material de la tristemente célebre Brigada Blanca, y en general se le recuerda como uno de los más fieles y efectivos brazos ejecutores del sistema priísta. Cuando lo que le platicamos, lo de la Dirección de Inteligencia Policial, alguno de sus jefes de antes, vaya a saber si Gutiérrez Barrios o García Paniagua, lo quiso revivir y devolverle su utilidad al régimen, pero las cosas habían comenzado a cambiar en México, y fue tanta la presión en contra de su designación, que no solo lograron que se anulara su nombramiento, sino que hasta se canceló el proyecto. Toda la aventura, de la que se colgaron momentáneamente algunos de los más crueles fantasmones del pasado, no duró arriba de un par de meses.

La anécdota nos es útil para enmarcar lo ocurrido en esta misma semana con Jesús Torres Charles, nombre asociado con la época más negra de la historia reciente de Coahuila, en que el territorio completo de la entidad estuvo dominado por el crimen organizado, solapado o en contubernio con las autoridades estatales, de las cuales Jesús Torres era el contacto más inmediato, si no por otra cosa, por haber sido él el procurador general de justicia de la entidad, y tan sólido era en apariencia el arreglo con las bandas criminales, que hasta se había promovido la creación de una Fiscalía General, cuya cabeza sería este mismo personaje traspasando los límites naturales de tres sexenios. Finalmente la cosa llegó a tales extremos y la presión federal a bajarle de tono, que al rato la fiscalía desapareció, la regresaron a procuraduría, y a Torres Charles le dieron el premio de consolación de ser el asesor jurídico o algo así del ejecutivo, de donde también tuvieron que echarlo fuera, él por su parte, se dedicó a gozar de las mieles de sus años de servicio… que aunque pegajosas, le escurrían por todos lados.

Y así hubiera seguido la cosa, gozando él de sus millones y soñando con pasadas glorias, hasta que alguien, todavía no se destapa la coladera de exactamente quien, decidió que Jesús Torres Charles era la persona indicada para hacerse cargo de la seguridad de la nueva Administración General de Aduanas, guardando toda proporción a personajes y momentos, el poder y la influencia eran equivalentes, si no es que superiores, a los que en un momento llegó a acariciar Miguel Nassar Haro, quien valga la digresión, fue a dar con sus huesos al penal de Topo Chico en el vecino Estado de Nuevo León, cuando Vicente Fox decidió que hacer de él uno de sus pocos chivos expiatorios de la corrupción, la impunidad y demás vicios priístas.

Le telenovela de Torres Charles duró mucho menos que la de Nassar, así es uno cuando tiene muchos billetes y no necesita volver a trabajar durante cinco o seis reencarnaciones, la versión que él da es que “libre y espontáneamente” presentó su formal renuncia. Caray, que politicazos se avienta Coahuila, gente superior a la máxima del Tlacuache Garizurieta de “la ignominia antes que la renuncia”, Torres tira la toalla al primer soplamocos que le propinan gente a la que antes no hubiera ni volteado a ver, Reyes Flores Hurtado y Marcelo Torres Cofiño, por no hablar de los periodiqueros a los que ni nos ve, ni nos oyó nunca.

A menos claro, que haya otra verdad paralela, la de que no haya renunciado él libre y espontáneamente, sino que lo hayan puesto de patitas en la calle, de orden superior, que a como se barajan las cosas en este sexenio, pudieron venir desde tan arriba como la mismísima persona de Andrés Manuel López Obrador, quien con la mano en la cintura ha destituido a quienes no llenaban el perfil para ocuparse de algunas de las principales carteras del CONACyT, y que no se tocaría el ventrículo derecho para echar fuera a alguien cuyo sobrado perfil le causa pesadillas a los niños de las guarderías subsidiadas.

La versión del SAT es también como para morirse de risa, que las decisiones firmes que se toman en una de las dependencias más desacreditadas de toda la burocracia federal, es para proteger su intachable reputación, a la cual tiene como su activo más importante, esto en palabras de Margarita Ríos Farjat, encumbrada como titular del Robin Hood al revés, que le cobra a los pobres y le perdona los impuestos a los ricos. O sea que lo que entendemos del mensaje de la directora del SAT es que lo corrieron, a Torres Charles, y punto, nada más que hablar.

Ponga que sí, como a Miguel Nassar, que sintiéndose ave fénix quiso levantarse de sus cenizas, a Torres Charles sus antecedentes de cuando era subprocurador en el sexenio de Montemayor, y luego ya como procurador y fiscal del moreirato, además de sus desplantes de nuevo riquillo, terminaron por achicharrar sus aspiraciones de regresar a la nómina por la puerta grandísima, la del tamaño del puente internacional. Pero todavía quedan cabos que amarrar: ¿Quién recomendó a Torres Charles para una posición clave en la construcción de un régimen incorruptible, o por el contrario, en mantener una posición clave para que las cosas sigan como siempre han sido?, luego de quien lo recomendó ¿Quién o quienes evaluaron su postulación, checaron sus antecedentes, revisaron su expediente en cuanto a control de confianza, si es que esto sigue existiendo?, porque no estamos hablando de una travesurilla de la que nadie se iba a dar cuenta, estamos hablando de una conspiración del tamaño del huachicoleo, de las transas en la Comisión Federal de Electricidad, los adeudos por las casas del Infonavit y otros escándalos por el estilo con los que el gobierno de la cuarta transformación nos regala un día sí y otro también, de las cosas que ocurrían en sexenios pasados.

Sí, a Torres Charles que bueno que no lo dejaron entrar, ¿pero y los que están adentro y que lo pensaban utilizar como su alfil desde Aduanas, a ellos cuando los van a sacar?

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