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Los médicos, sus plazas y sus números… Y la desinformación del superdelegado

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas

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Hay cosas que el pueblo bueno y sabio sabe perfectamente, pero que a los periodistas se nos escapan o más bien, se nos olvidan, porque cuando andamos chambeando solo traemos en el CPU lo inmediato de la nota que tenemos que sacar, o se nos escapa de la mente aquello que, siendo como somos también pueblo, un poquito menos bueno y más marrullero que sabedor, solo cuando nos duele, nos ocupamos de esos temas, que como el común de la gente, deberíamos tener permanentemente presentes.

El caso es que esta semana se ha retomado un asunto que ha sido más que sobado en las redacciones de los medios de comunicación coahuilenses, el de la carencia de médicos generales y especialistas en las instituciones del sector salud en nuestra entidad, un punto que más que crítico, tiene carácter de padecimiento crónico, pues en el mejor de los casos, fíjese lo que vamos a decir, se han ido reduciendo, y en el peor, el más realista, nunca los ha habido.

Será que la semana estaba floja en noticias locales, que ya sabemos que de las nacionales nunca falta tela de la que cortar, gracias a las gansadas de la Cuarta Transformación. De repente apareció una nota, nada novedosa, de que en el estado de Coahuila se había acumulado un déficit de novecientos médicos en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado, un mundo de gente si nos permite el comentario, con los que perfectamente se podría habilitar un hospital de zona o uno regional, o simplemente repostar los servicios bastante menguados de toda la infraestructura hospitalaria del ISSSTE, de la cual depende, por si hace falta decirlo, que los burócratas estén en condiciones más o menos adecuadas de trabajar, y bueno, la atención también a los jubilados y a los dependientes de ambos.

Al rato vino la airada réplica del propio Instituto, no son 900 las plazas que están faltando, solo son 600… ah bueno, allí sí que podríamos estar ante un caso clásico de colmillo periodístico, el reportero metió aguja para sacar hebra, les lanzó el anzuelo de los 900 y se gancharon con que son 600, así bajita la mano, son como seis generaciones de médicos egresados de la UAdeC, y si de lo que hablamos es de especialistas… como diez o más, pero el punto no es de formación, sino de contratación, porque la cosa es que si las plazas estuvieran disponibles, es muy probable que hubiera candidatos suficientes para ocuparlas, sin ir más lejos, entre los médicos generales que ahorita tienen que completar el chivo  (¿completar?, es su única fuente de ingresos) de las farmacias similares, del ahorro y otras parecidas, pero más baratas.

Y bueno, el seguimiento obvio era el de ir a preguntar el seguro, ¿oigan… y ustedes como andan de plazas no cubiertas?, y para pronto comenzó a salir información, o más correctamente, comenzó a correr la desinformación como si fuera tolvanera en La Laguna. Dos de las versiones que salieron a la luz tenían como supuesta fuente el mismo IMSS Coahuila, la primera de ellas es que el seguro estaba tan, pero tan urgido de recursos humanos, que estaban pensando recontratar a sus propios jubilados para cubrir las plazas, esto la verdad es que sonó hueco de entrada, porque según se dio a conocer todavía el sexenio pasado, había un programa del Instituto para ofrecer remuneración y prestaciones superiores a médicos, enfermeras y otro personal a punto de jubilarse, para que se quedara todavía algunos años. Esta vez la fuente era la dirección general del IMSS, que incluso decía que había sido un fracaso el programa, pues los trabajadores que se iban, o ya tenían un proyecto laboral o de vida fuera, o ya con una pensión segura, no querían saber nada del instituto.

La otra versión, proveniente del superdelegado del gobierno federal en Coahuila, Reyes Flores Hurtado, acusa una peor desinformación, que solo confirma que nadie puede saberlo todo de la burocracia, y por intentarlo, se cometen errores garrafales. En síntesis se corrió la versión de que podrían llegar a Coahuila varios centenares de médicos cubanos para paliar la carencia de profesionales de la salud, tanto en el IMSS como en el ISSSTE, especialmente en los puntos más alejados de la geografía estatal, y volvemos a acotar, siempre y cuando estuvieran las plazas allí, listas para ser cubiertas por el primero que llegara y que cumpliera los requisitos, claro.

Bien dicen que todo se le hace fácil al que no tiene idea de lo que está hablando, acá entre nos, pocas cosas hay más difíciles que el gobierno mexicano autorice el ejercicio de la práctica médica a alguien que cursó estudios en otro país. Se le ponen miles de trabas, literalmente se le pide que curse hasta dos años, ¡dos años! en una facultad mexicana, para habilitarlo no como especialista, si acaso como médico general. Esto no son celos exclusivos de México para con médicos que quieren venir a tratar a nosotros aborígenes, sino en estricta correspondencia con otras naciones, donde igual, examinan con lupa los conocimientos de los médicos mexicanos que llegan allá antes de permitirles ejercer, son requisitos de la Secretaría de Salud, de la federal y de la Dirección General de Profesiones de la SEP, con lo que nos surge la duda ¿nos están diciendo que una superdelegación es capaz de brincarse todos estos ordenamientos, que por lo demás, tienen décadas de existir y cumplen con el objetivo de garantizar que el médico que se planta la bata, sepa lo que está haciendo?, algo se había oído hace algunos meses de que ya había médicos cubanos trabajando en comunidades de los estados más pobres del sureste, la verdad hasta ahorita que hablan de la posibilidad de que lleguen también a Coahuila, se nos ocurrió preguntar si les habían pedido que cumplieran los exhaustivos requisitos de las secretarías de Salud y Educación… ojalá que sí.

Pero regresando a lo que importa. En el IMSS, en el ISSSTE, en los hospitales del sector salud se fue creando un déficit, no porque no hubiera médicos que quisieran ocupar esas plazas, sino porque existían diversas versiones de la actual austeridad republicana impulsadas desde la más alta burocracia nacional: plaza que se va, plaza que se congela, que no se cubre, o como  hubieran elegido llamarla en ese sexenio. Entre el IMSS y el ISSSTE se juntan ¿qué?, mil doscientas, mil trescientas plazas sin cubrir, y ahora salen con que es porque faltan médicos, nada más ajeno a la verdad.

Pero que pongan el billete donde tienen la lengua: ¿Dónde está la convocatoria para cubrir qué plazas en qué hospitales?, digo por si alguien pregunta saber a donde dirigirlos.

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