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ILUMÍNALOS SEÑOR, POR FAVOR

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas.-

Esto que le vamos a comentar, lo tecleamos hace no menos de cinco años en estas mismas democráticas páginas: con dos o tres proyectos como ese, Coahuila perfectamente podría pasar a la historia como el primer estado mexicano completamente abastecido con energías limpias, eso pese a ser un una entidad con amplia vocación por los combustibles fósiles. ¿Por qué no hicimos caso, por qué no hicieron caso, ya que esas cosas no dependen de lo que usted, yo, ciudadanos de a pie, opinemos?, el presente y el futuro de nuestra patria chica coahuileña pintaría de manera totalmente distinta a lo que enfrentamos en la actualidad.

¿De qué estábamos hablando entonces? ¿De qué estamos hablando ahora?, muy sencillo, se estaba perfilando la construcción de lo que sería una de las granjas de energía solar más grandes de América Latina, que había elegido el antiguo lecho de la Laguna de Mayrán, allá donde no hace sol para nada, más bien donde las nubes no se asoman más que muy de vez en cuando y nomás para saludar, se trataba de un proyecto de autoabastecimiento, si no recordamos mal, de la empresa Peñoles, la que aprovechando la modernización de la legislación energética en el país auspiciada por el hoy satanizado Enrique Peña Nieto, posibilitaba que las compañías generaran la energía que utilizan en sus procesos industriales, de tal manera que no tuvieran que depender de un sistema eléctrico oficial de bastante dudosa confiabilidad, circunstancia innegable y que se demuestra apagón tras apagón. Ojalá tuviéramos los datos frescos, nomás para vestir la nota como se debe, pero con el último corte se nos quemó el internet, así que estamos operando con la pura memoria neuronal, pero si no nos equivocamos, el proyecto ya funcionando estaría generando la respetable cantidad de 400 megawatts hora.

Aquella vez hicimos la cuenta de que esa potencia era equivalente a la tercera parte de toda la energía que consumía la población del estado de Coahuila, puesto con todas sus letras, con tres proyectos de esa envergadura, Coahuila podía decir adiós a la generación a partir de carbón, en las plantas geotérmicas de Nava, olvidarse de la exploración de yacimientos de shale, de la explotación de la Cuenca de Burgos, y dedicarnos a que nos calentara el sol.

Ah, pero espérese, la cosa no terminaba allí, al mismo tiempo avanzaba otro enorme proyecto, este a partir de energía eólica, este en General Cepeda, igual si no andamos mal, también una inversión con fines de autoabastecimiento parece que de Grupo Protexa, también por una potencia cercana a los 400 megawatts hora, o algo así. Y no acabamos, en Ciudad Acuña hay otro proyecto parecido, que ha sufrido sus tropiezos y complicaciones, pero de que hay interés, de que hay capital, de que hay sol y de que hace aire, los hay… o los había, hablando de interés y dinero, porque ahora con la política energética del actual gobierno federal, hasta las mejores de las intenciones se han enfriado.

Entre los tres proyectos de los mencionados, ya faltaba poca cosa para que Coahuila pudiera declararse estrictamente limpio en cuanto a energía, dejando de aportar a la huella nacional de carbón, quitándose de encima el estigma de la contaminación por carbón de las plantas carboeléctricas, haciendo a un lado la tentación del shale, puras ventajas y bellezas. Lástima, lástima que esto contravenga la política del gobierno de la República, que a como dé lugar quiere salvar lo insalvable, revivir el muerto viviente que es la Comisión Federal de Electricidad, parásito favorito, después del otro parásito que es Petróleos Mexicanos, en cuanto a costar al pueblo mexicano mucho más que lo que le aportan tanto en productos de consumo energético, como en impuestos para sufragar la operación de un gobierno dadivosamente populista, que requiere cantidades siempre crecientes de dinero para financiarse electoralmente, al tiempo que mantiene a la población en situación de pedigüeños.

Ahora que se registraron los problemas con el abastecimiento de energía eléctrica, de los que la Comisión Federal de Electricidad, la Secretaría de Energía, el gobierno de la República han culpado a todo el mundo, menos a ellos mismos asumiendo su responsabilidad en que… el sistema eléctrico nacional es incapaz de satisfacer la demanda de energía para toda la población, para toda la industria, por la necia dependencia que tiene de combustibles primarios de importación, a saber… gas natural, que cómodamente hemos estado importando de los Estados Unidos desde hace décadas, ante la incompetencia oficial para aprovechar las reservas de ese energético que alegremente hemos desperdiciado, que estúpidamente hemos quemado durante más de un siglo, y que ahorita lloramos porque las empresas texanas de repente nos recortan el suministro.

Ahorita anda medio de capa caída, pero la Alianza Federalista se había pronunciado no hace muchas semanas, de que, ya que el gobierno federal estaba atentando contra las empresas privadas que generan energías limpias, pues que los estados donde operan estas compañías pudieran aprovechar esa energía, esa capacidad instalada, comprándoselas directamente, a un precio más razonable que el que ofrece la Comisión Federal de Electricidad. El amago no pasó a mayores, o al menos no todavía, capaz que luego de lo ocurrido esta semana, más lo que se dice que puede convertirse en una situación recurrente, los gobernadores de la Alianza le dan una repensada a su planteamiento, que si era atractivo de inicio, ahora brilla por su potencial.

Sabemos que el hubiera no sirve para nada, y en este tema es muy poco lo que se puede modificar de la apabulladora realidad imperante, pese a la mentalidad estatista de los políticos mexicanos, mucho se había avanzado para abrir a la iniciativa privada el sector eléctrico, y se había avanzado porque el gobierno se había dado cuenta de que simplemente carecía de capacidad para invertir en mejorar la infraestructura eléctrica, y menos todavía dejarla en manos de los burócratas de la CFE, gente que quiere poco su trabajo y su equipo todavía menos.

Con el apagón casi todo México se dio cuenta del lamentable estado que guarda la Comisión Federal de Electricidad, con o sin decreto, con o sin monopolio, con o sin reforma a la ley de la industria eléctrica, no puede abastecer a todo el país, y decimos casi todo, porque en las altas esferas del gobierno siguen con su necedad de prohibir las energías limpias, favoreciendo las fósiles, que para colmo… no hay suficientes. En este momento nos damos cuenta que hemos llegado al fin del callejón sin salida, y salvo un milagro que los ilumine, vamos a terminar todos a obscuras.

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