Que Chema espere sentado el juicio de la historia

BAILE Y COCHINO…

Por: Horacio Cárdenas Zardoni.-

Nomás no hubo NET

Sería interesante saber en qué medida los políticos cumplen con las promesas que hacen a la población. sería un ejercicio no nada más para como ellos mismos dicen, ser juzgados por la historia, sino para algo más concreto, durante su período como gobernantes, administraron los recursos públicos de un estado, entendiendo este no como la división geográfica o política de nuestro país, sino el conjunto de pueblo, gobierno y territorio, como se suele definir en los libros que tratan esa clase de cosas.

Por esa administración, deben de rendir cuentas, y esas deben estar a la altura de lo que propusieron en su momento, y aquí es donde se complican las cosas, porque es raro el político que convertido en gobernante, excede las expectativas o siquiera alcanza a cumplir sus compromisos, la inmensa mayoría se queda por debajo, e igualmente, no son llamados para fincarlos responsabilidades por esa diferencia entre lo planteado y lo alcanzado.

Esto podría considerar distintas etapas, porque no es lo mismo un político que promete el sol, la luna y las estrellas cuando es aspirante y cuando es candidato, que cuando tiene que plantear esos compromisos en un plan de desarrollo apegado a la legislación vigente. De las primeras lo que hay es un compromiso de orden moral, de lo segundo es una responsabilidad entre civil, administrativa y penal, pero tampoco se suelen preocupar mayormente por cualquiera de estas posibilidades.

Todavía recordamos que Enrique Peña Nieto fue de los primeros en firmar las cosas que prometía, según, ante un notario público, que se supone que garantizaría el que todas ellas se llevaran a cabo tal como se solicitaron, se acordaron, y para las que se asignó un esfuerzo público, en el que se incluyó tiempo, trabajo, dinero, y quizá más importante, allí se centraron las expectativas de la población, y se dejaron de hacer otras cosas, por hacer estas.

¿Cumplió Peña Nieto con lo que prometió en su campaña para presidente?, todavía nos acordamos de una campaña periodística, se le puede llamar así, a varios medios de comunicación que se dedicaron a revisar qué tal había sido Peña para cumplir con las promesas que había hecho cuando era candidato a gobernador del estado de México… y vale la pena decir que le fue bastante mal.

Eran algo así como cien compromisos, más o menos uno por municipio de los que había entonces, y varios por supuesto que traerían beneficios a varios. Pues bien, los reporteros lo que hicieron es ir a cada uno de los sitios donde se supondría que se harían las obras públicas comprometidas, y allí mediante meras fotografías, comprobaron que algunas sí se habían hecho, otras estaban a medias y algunas más ni siquiera se habían comenzado, pero lo más significativo es que en sus reportes, el ya aspirante a presidente las daba como concluidas…

Esta fue la peor de las señales, porque hemos conocido gobernantes que van a donde hay que ir, y lo hacen no una sino varias ocasiones, no fue el caso de Peña, quien no se volvió a parar en las comunidades donde firmó compromisos ante notario, ni se ocupó de otra cosa más que armar su campaña para más adelante, ah y por supuesto de disfrutar de la vida, que para eso viene uno al mundo ¿no? Peña no era de los que se dejaban cuestionar, así que nunca respondió sobre esas obras prometidas, firmadas, financiadas, y no hechas nunca,

Otro que prometió mucho fue Andrés Manuel López Obrador, en uno de sus primeros eventos en el zócalo de la ciudad de México, habló de cien compromisos, muchos de ellos fueron hechos al vapor, como dictados a su secretario, sin ocuparse en vez que algunos estaban repetidos… así se las gastaba López Obrador. Algunos años después, más o menos al cuarto de gobierno, en otro evento zocalero dijo que todos estaban cumplidos, salvo el de bajar el precio del gas, pero que en ese momento resolvía el asunto.

Total que ni se bajó el precio de la gasolina, ni se bajó el del gas, ni se cumplieron la mayoría de las promesas de campaña, y a él no se le puede reclamar incumplimiento de un plan nacional de desarrollo, porque no lo hubo… todo fueron ocurrencias. Ejemplos para llorar, a escala presidencial.

Ahora que José María Fraustro Siller está por concluir su mandato como presidente municipal de Saltillo, nos preguntamos ¿por qué incumplió con lo que fue su principal compromiso ante la ciudadanía, misma que reconoce como el principal problema de la ciudad el del transporte público y este como otro mayor de la movilidad urbana?

Tuvo tres años, es más, tuvo desde que ganó la elección, tres años y medio, para poner en marcha un programa de acción que resolviera de una vez por todas ese cuello de botella en el desarrollo de la ciudad. Los tres años los podemos dividir como guste, en años, semestres o meses, en cada uno de los cuales se presentaron oportunidades para avanzar en el sentido deseado, y no.

Allá de vez en cuando, más o menos cada año, salía con que ahora sí iba a comenzar, lo que hasta este año se cristalizó, en el discurso, como la Nueva Estrategia del Transporte, que incluiría, de inicio, una cantidad de mejoras impresionante, desde unidades nuevas y de primera calidad, hasta nuevas rutas, extensas, frecuentes, y sobre todo, a un precio razonable para los usuarios. Y se dejó correr el tiempo, mes tras mes, semana tras semana, sin que se avanzara en lo más mínimo.

Hace más de un año se dijo que se había contratado una empresa para desarrollar una App, y que esa era la columna vertebral de la estrategia, en lo que fue interpretado como una burla, pues lo que hacían falta y siguen haciendo falta son camiones, choferes responsables y sistemas de gestión que no los obliguen a violar los reglamentos de tránsito.

La pregunta, solo por curiosidad y porque lo tenemos aquí a la mano es ¿y qué le impidió a Chema, con todo el supuesto manejo político, bagaje de poder, capacidad de convocatoria y demás que decían que traía, avanzar así fuera un poco en la solución del problema del transporte?, podríamos aventurar que fue mera desidia, falta de ganas, poco interés por trabajar él y poner a trabajar a su gente en algo que no era fácil pero tampoco era imposible.

Y así se pavonea por Saltillo, sin haber hecho nada relevante respecto a lo que importaba, lo demás fue más bien secundario, más por decir que hacía que por una intención de trascender. Chema sí puede decir ahora que espera el juicio de la historia, pero que lo espere sentado, no se vaya a cansar.

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