Por el Dr. Eugenio Deister //El Demócrata
(Primera Parte)
¿Ese don del pensamiento es realmente aprovechado por el ser humano para fortalecer su bienestar ?
Einstein decía que utilizamos solamente el 10% de su capacidad durante nuestras vidas.
Me refiero al pensamiento racional, ese que desarrollamos con absoluta libertad sin influencias tendenciosas; religiosas, sociales o políticas.
Ese que adquirimos de manera innata, sin importar nuestro nivel educativo escolar formal; el que se adquiere de manera autodidacta a través de la lectura y basado en nuestras interpretaciones y experiencias durante el acontecer de la vida de cada persona.
Nos referimos como «pensamiento racional de manera práctica a tres características que lo componen: en primer lugar, al que se basa en convencer, en lugar de emplear la fuerza; en segundo lugar, su objetivo es persuadir o convencer a base de argumentos, en los que cree ese hombre que los utiliza y piensa son completamente válidos y en tercer lugar, su meta es formar opinión, empleando la observación e inducción que es el modo de razonar desde lo particular a lo general, desde los hechos a las síntesis en lo posible y usar al mínimo la intuición, que es la supuesta facultad «de comprender las cosas instantáneamente sin necesidad de razonamiento». (Bertrand Russell, 1872-1970, Let the People Think, 1935,1941,actualizado en 2013.)
¿En qué nos basamos para afirmar qué lo anterior es alcanzable para todo ser humano?
Un gran pensador inglés dijo «la verdadera Universidad hoy en día son los libros» es una verdad, pues las instituciones docentes han tenido un desarrollo e impacto moderado en ese contexto, en la actualidad se afirma y con razón, es más cierto que nunca:
Nada aprende mejor el hombre que lo que aprende por sí mismo, lo que le exige un esfuerzo personal de búsqueda y de asimilación ya que en y durante la educación docente los maestros son guías y orientadores, las fuentes perennes (eternas) del conocimiento están en los libros.
Por otro lado, muchos hombres y mujeres que no han tenido acceso a una enseñanza universitaria y para quienes el ejercicio de la cultura no constituye una necesidad profesional, aún para ellos si lo es vital, ya que viven dentro de una cultura, de un mundo cada día más interdependiente y en el cual la cultura se convierte cotidianamente en una mayor necesidad.
Ignorar estos cimientos sobre los cuales se ha logrado erigir el admirable edificio del espíritu del hombre, implica permanecer al margen y amputado de la vida y de sus elementos esenciales, significa renunciar en forma voluntaria a lo único que puede ampliar nuestra mente, a conocer el pasado y ponerla en mejores condiciones de encarar los obstáculos y vicisitudes del futuro. Citando a Gracián «solo vive el que sabe».
El filósofo que se constituyó como el historiador de las ideas, el profesor de la Universidad de Oxford, Isaiah Berlin escribió referente a la educación: «es evidente que por si sola no puede derrumbar las barreras que dividen a los seres humanos, sin embargo estoy cierto no las aumentan» . Su concepto referente a la tarea educativa yacía en que no se debe dirigir el intelecto e imaginación del estudiante hacia canales estrechos (prejuicios de toda índole) que se vayan angostando conforme avance el siglo que les toque vivir.
A sabiendas de que los obstáculos siempre presentes como son las disparidades y métodos, el hecho de que algunas personas por temperamento carecen del interés para descubrir los secretos que guarda la, naturaleza o bien tienen escasa inclinación para investigar cómo fue qué el hombre alcanzó el desarrollo que logró, o bien cuando es incapaz de analizar los conceptos y categorías que alcanza el pensamiento y la imaginación humana, o no reflexiona de manera crítica ante todo aquello que vale o no la pena realizar o pensar.
Y afirma Isaiah Berlin; bien vale la pena, a pesar de los obstáculos, ampliar el conocimiento aun cuando no necesariamente el conocimiento nos haga más felices o moralmente mejores, mi opinión apreciado lector es: porque el pensamiento racional reside en la mente de cada uno de nosotros, es decir nuestras conclusiones son nuestra individual responsabilidad, aun cuando hayamos recibido la misma educación, orientación o como autodidactas leído los mismos textos.
Por último, en esta Primera Parte, me atrevo a sugerir si es qué no lo han hecho ya, y para dar inicio los interesados en el tema: pensamiento, razón y raciocinio a leer dos libros, uno sobre México y otro el «Descubrimiento de América” que en mi, sin percatarme, al inicio me hicieron razonar hace 66 y 64 años durante mi libre lectura: Las Memorias de Pancho Villa por Martín Luis Guzmán y La Invención de América por Edmundo O’Gorman Historiador y Filósofo.
En mi próxima entrega, la 2a parte de este tema voy a abordar, el pensamiento filosófico – científico.
Bibliografía .
The Ancestry of Fascism., Bertrand Russell, Let the People Think, An Essay. 1935,1941, 2003.
Los Clásicos Grolier Jackson, De los Héroes.
Hombres Representativos, Propósito . 1974.
The Power of Ideas, Isaiah Berlin.
Edited by Henry Hardy.
Princeton University Press, 1995.

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