RETRIBUCIONES
Por: Luis Enrique Morales.-
Mientras en buena parte del país la caída de “El Mencho” detonó bloqueos, enfrentamientos y suspensión de actividades, en Coahuila la respuesta fue otra: coordinación, prevención y control. Aquí no vimos el caos apoderarse de carreteras y ciudades. Aquí se activó el Estado.
Los coahuilenses vimos toda la tragedia, los incendios, las balaceras y el horror… desde lejitos, en las noticias; en la comodidad de nuestros hogares y comunidades, tranquilos y a salvo. Tan es así que hasta Sheinbaum se vino a esconder a Coahuila, el lugar más seguro de México.
No fue casualidad. Desde el mismo 22 de febrero, autoridades estatales desplegaron un blindaje extraordinario en todo el territorio, con énfasis en límites y accesos, por instrucción del gobernador Manolo Jiménez y en coordinación con Ejército, Guardia Nacional, Marina, FGR y corporaciones locales. El mensaje fue simple: que la violencia de otros estados no cruce a Coahuila.
Y esa decisión se tradujo en resultados inmediatos. El Sol de La Laguna reportó que se desplegaron más de 10 mil elementos en carreteras, brechas y puntos de ingreso, y que hasta el corte de la mañana del lunes no se reportaban situaciones de riesgo en Coahuila derivadas de esta crisis nacional. Eso, en un contexto donde otras entidades sí vivieron narcobloqueos y balaceras, no es menor: es capacidad de reacción.
Claro, decir que Coahuila vive en una burbuja sería falso. El propio fiscal confirmó un enfrentamiento días atrás en la Región Carbonífera, en zona limítrofe con Nuevo León, donde fuerzas estatales repelieron una agresión armada. Pero justamente ahí está el punto: hubo respuesta, contención y operación, no descontrol. No se permitió que escalara a una jornada de terror como en otras regiones.
Por eso sí: en Coahuila, muchos pueden decir que “disfrutan lo votado” en materia de seguridad. No porque el problema nacional esté resuelto, sino porque aquí hay un modelo que privilegia coordinación, presencia territorial y reacción preventiva. Esa diferencia pesa cuando el país tiembla.
Además, los datos de percepción también respaldan esa narrativa. En la ENVIPE 2025, INEGI ubicó a Coahuila entre las entidades con menor percepción de inseguridad del país, con 37.7%, sólo detrás de Baja California Sur. En un México donde la inseguridad domina la conversación pública, ese dato explica por qué en Coahuila el discurso de blindaje no suena a propaganda vacía: se sostiene en resultados percibidos por la población.
La seguridad nunca está “ganada” para siempre. Se cuida todos los días. Pero cuando llega una sacudida nacional y tu estado no se incendia, no es suerte. Es gobierno. Y en Coahuila, hoy por hoy, eso también se votó.

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