¿Álvaro de nuez? El multichambas ya se anotó otra vez para renovar ‘su’ diputación

BAILE Y COCHINO… // Horacio Cárdenas Zardoni

Álvaro Moreira busca seguir cobrando en el Congreso, como lo hace en la Secretaria de Educación. El multichambas es protegido por sus hermanos los ex gobernadores de Coahuila.

Primero habían dicho que no habría reelección de diputados del Partido Revolucionario Institucional al Congreso del Estado de Coahuila. Se dijo que por decisión del primer priísta del estado, el que ya de menos todo lo palomea, Manolo Jiménez Salinas, no habría reelección de los legisladores de su partido para la integración de la siguiente legislatura, siendo la justificación para esta drástica medida, el que llegaran al congreso caras nuevas, después de todo el partido está sobrado de fósiles y rémoras, lo que de veras necesita son cuadros nuevos, fogueados en procesos electorales y tareas legislativas, no burócratas que lleguen de caballito de su apellido a instalarse en alguna cómoda oficina del ejecutivo.

Luego parece que hubo una especie de revuelta, aun los priístas, tan disciplinados ellos por lo común, a la hora que les pegan en el bolsillo, como que retoban, y hasta alguna tarascada traicionera son capaces de soltar, así que aquella primera versión de cero postulaciones para la reelección, quedó sujeta a revisión.

Viéndolo bien, había que pensar ¿en dónde colocar a tanto exdiputado, que se sentía que le había prestado grandes servicios al partido y al gobierno, y que no se sintiera relegado y con ganas de cobrárselas caro, sea migrando a la oposición, sea en calidad de chivo en cristalería?, a lo mejor lo más correcto es dejarlos jugar a la democracia, interna de partido y en las urnas, y si ganan, pues ganan, y si pierden, pierden solos, esperando que esto no perjudique la cómoda mayoría que el gobierno estatal priísta requiere para la segunda mitad del sexenio, y preparar la lucha por conservar Coahuila.

Está todo eso… y está Álvaro Moreira Valdés, el mismo que cobra en el Congreso y en la Secretaría de Educación, el mismo que como sabemos, se cuece aparte.

Si acaso desde las más altas oficinas del gobierno del estado, desde la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, desde el edificio de la esquina que domina, Insurgentes y Héroes Ferrocarrileros, y desde donde sea que está autoexiliado Humberto, se toma la decisión de que Álvaro sea candidato a diputado local, esta sería la tercera ¿o cuarta vez ya?, que el hermano de dos exgobernadores es designado como abanderado, y que igual, si el voto popular se inclina por su persona, algo que no es fácil, y que tampoco se puede dar como cosa hecha.

Bueno, una parte sí, nos imaginamos que no será complicada la negociación, si es que se le puede llamar así, entre el actual gobernador, y los dos examandatarios que comparten el apellido con el suspirante, a Riquelme y a Torres López no los mencionamos porque o les vale o se han convertido en una influencia infinitesimal en ciertos ámbitos de la vida estatal, entre ellos lo que ocurre en el partido.

Acá entre nos, tenemos la teoría de que a Álvaro Moreira lo han tenido y lo tienen en el Congreso porque allí puede jugar a la grilla, que es el deporte favorito de toda su familia, definitivamente es una chamba bien pagada, le rinden pleitesía, le abren todas las puertas,… y no hace tanto daño como pudiera hacerlo en otro lado.

Porque mal que bien en Coahuila han tomado consejo. Acá se da una versión light del cacicazgo que ocurre en el vecino estado de Zacatecas, donde la familia Monreal, hasta el cuarto o quinto grado y hasta la séptima generación, tienen la idea de que deben… que se les debe que ocupan los principales puestos políticos en la entidad. Comenzando con la gubernatura, siguiéndose con las presidencias municipales, las senadurías, las diputaciones federales y locales, y si hurgamos un poco, imaginamos que hasta las regidurías, las jefaturas de compras y los puestos de barrenderos.

Si dos Moreiras han sido gobernadores ¿qué le impide al siguiente hermano también querer, eso o lo que sea, o todo? De alguna manera, teniéndolo de diputado, aunque haga poco tirándole a nada, se evitan que enturbie el proceso de selección de candidato a alcalde de Saltillo, donde él dice que tiene toda la estructura afinada a favor del PRI, como diciendo a favor de sí mismo, lo mismo que para la gubernatura del estado, ¿y por qué no?, si los Monreales han podido, los Moreiras no serán menos.

No, ahí déjenlo, háganlo candidato, y si los saltillenses dan muestra de hartazgo de tener siempre el mismo nombre en la boleta y la misma cara como representante en el Congreso, pues será cosa de ellos si le voltean la espalda. Si acaso pierde, le buscarán algún puesto de consolación, algo que tenga que ver con los sistemas, pues se supone que él es ingeniero en sistemas, formación con lo que ha prestado grandes servicios al partido, ya sabe, la captura de los listados esos de intención al voto y otras estrategias con las que el Revolucionario se las ha ingeniado para orientar el voto a favor de sus candidatos. No será tan visible, no hay tantos apapachos, no hay tanto andar en la calle que le encanta, pero se ganará su salario.

En fin, allá los saltillenses de su distrito si votan por más de lo mismo, otra vez Álvaro Moreira para diputado, por más que nadie sepa qué es, hablando en términos de productividad legislativa, que acá en Coahuila brilla por su inexistencia.

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