ESPEJO CÓNCAVO // Por: Roberto Adrián Morales.-

Morena podría perder este 7 de junio no solo las diputaciones en juego para renovar el Congreso de Coahuila sino además el registro en el estado, de acuerdo con el panorama político que se vive en el país, en donde los ciudadanos empiezan a mostrar su desprecio por el partido en el poder y sus candidatos.
Los resultados de la elección extraordinaria realizada en Tamiahua, Veracruz, el pasado 29 de marzo, puso a temblar a la dirigencia nacional de ese partido y a prender los focos rojos en Coahuila ante lo que sería una de sus más estrepitosas derrotas y lo más grave del caso, ante su “acérrimo y más odiado” enemigo: el PRI.
De acuerdo con los resultados oficiales de esa elección, Morena quedó en cuarto lugar, por abajo del Partido Verde, del PT y del PRI, pues apenas si alcanzó 389 votos, que significan un poco más del 4% de los sufragios emitidos ese domingo.
El final cardiaco, terminó cuando las autoridades electorales, luego del recuento de los votos, dieron el triunfo a Pilar Guzmán Medellín abanderada del Partido Verde quien, apenas, obtuvo unos cuantos votos de diferencia, 24 para ser precisos. Cabe resaltar, en segundo lugar quedó el candidato del Partido del Trabajo, fuerza política que se negó a hacer coalición con Morena para esta elección.
Resulta increíble la pérdida de ese partido, si se compara con la elección municipal de junio del 2025 pues, 1344 electores decidieron darle la espalda a su candidato. Es decir, el 70.5 por ciento de los ciudadanos, con todo y las pensiones, becas y premios oficiales dieron un NO rotundo en las urnas y esto sucede en un lapso de apenas 9 meses.
Ya no importaron las amenazas de retirar los apoyos económicos, la corrupción de muchos funcionarios del gobierno pasado y del de ahora que encabeza Claudia Sheinbaum, tal parece que la corrupción y la inseguridad que priva en el país ya despertaron el malestar de la población y pues ¿qué se puede hacer? Donde el pueblo manda, el pueblo quita.
Ante ese resultado jarocho que sirve como ejemplo de lo que sucede en México, el desprecio de la sociedad reflejado en las urnas, para Morena queda la preocupación sobre lo que habrá de suceder en la tierra de Madero y Carranza dentro de dos meses.
Con malos, muy malos candidatos, las tribus morenistas buscarán el triunfo en al menos dos diputaciones locales, una de La Laguna, donde quiere seguir tres años más con la dieta del Congreso el controvertido Antonio Attolini, a quien sus rivales, entre ellos quien abanderará el Partido Verde, ya esperan para darle recibimiento con la exhibición de hechos marcados por corrupción que lo llevaron a “renunciar” al cargo que tenía en el IMSS, donde se quedó con las ganas de realizar negocios turbios a la sombra de ese instituto. De su paso por Morena es poco lo que se puede decir salvo sus alcoholizados enfrentamientos con ciudadanos y policías de Torreón y un folclórico informe realizado desde un ring de lucha libre.
Otro que aspira a seguir en la nómina del Congreso, como candidato por uno de los Distritos de Saltillo, es Alberto Hurtado, ex cargamaletas del extinto empresario Armando Guadiana, y cabeza visible de los huachicoleros del norte, muy allegado a Américo Villarreal Santiago, delegado del Bienestar, cachorro del ‘huachicolero’ mayor de Tamaulipas.
El actual diputado deberá enfrentar asuntos extremadamente delicados, como es la procedencia de cientos de miles de pesos con los que ha desarrollado una “intensa” campaña política, sin importar los ordenamientos de las leyes electorales.
Sus constantes viajes al sur del país, sus reuniones con algunos funcionarios de estados gobernados por Morena serían el “aguaje” de donde manan los recursos millonarios que utiliza para sus campañas publicitarias, pero de eso y otros casos más ya comentaremos en próxima ocasión.
Por ahora, basta decir que, sin el apoyo del Partido Verde y con claro distanciamiento con el Partido del Trabajo, el panorama para Morena en Coahuila es más oscuro que la parte oculta de la luna.

Deja un comentario