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El principio de Peter sigue vigente

FUNCIONARIOS INCOMPETENTES.
Lorenzo J. Peter, destacado profesional de la enseñanza y pedagogía. Egresado de la Universidad estatal de Washington expresó una teoría que se conoce ampliamente como el principio de Peter, consistente en que, en una organización, o entidad, a las personas que hacen mejor su trabajo, se las promueve a posiciones con mayor nivel de responsabilidad, de manera constante, hasta que se le alcanza su nivel personal de incompetencia.
Como resultado llegan a las posiciones de mayor importancia, personas sin la suficiente calificación para ese trabajo, por lo cual se cometen graves equivocaciones con las decisiones que deben tomar y daños considerables a la organización o entidad.
Desde su publicación en libro, el año de 1968, causó la opinión del Sr. Peter una verdadera conmoción entre las personas conectadas con la administración y la política, pero ha pasado e tiempo y aparentemente nada ha variado.
Además de manejar el escalafón como antes, se perciben cambios importantes de personal, sobre todo de alto nivel de una especialidad a otra, de un área a otra bien distinta, con lo que se obtienen resultados lamentables como en el párrafo anterior.
Sin contar con el tiempo perdido en la administración de los conocimientos mínimos necesarios, para mantener en marcha la unidad u organización de que se trate.
De acuerdo con el dicho principio, los elegidos son cambiados del puesto donde se desempeñan convenientemente, con eficiencia a otro de mayor jerarquía o grado de responsabilidad, de manera que al efectuarse el cambio el riesgo que se corre se aumenta por el cambio en la naturaleza del trabajo y las características del personal a su cargo, diferente en cada caso.
Ni qué decir que diversos especialistas tomaron la advertencia del Sr. Peter, como una broma, aunque las experiencias observadas, le dan mucha razón.
AMENAZA ECONOMICA.
Sin nada por hacer al respecto, la ciudadanía tome que finalmente resulte falsa la esperanza ofrecida por el primer mandatario nacional, de que las modificaciones a las leyes reglamentarias sobre energéticos acarreará reducciones en precios de combustibles, otros derivados del petróleo y la energía eléctrica.
En primer lugar, porque mucho de lo que se pretendía lograr con esas modificaciones, como es la concurrencia de capitales a las empresas respectivas, se ha venido haciendo extralegalmente, desde hace el lejano 1982. Bien por medio de contratos que antes no tenían validez, con la intromisión de capitales en las empresas nacionales, la emisión de valores y títulos, los créditos sin medida en ambas empresas nacionales.
Y nada, que con o sin las leyes la participación o intervención económica existe, pero los combustibles siguen su carrera alcista y los pronósticos son de que seguirán aumentando.
Pero en cuanto a la energía eléctrica, como no se han aumentado las tarifas, las cuotas que se deben pagar, en la factura aparece una cuenta distinta, donde aparece como un fantasma amenazante, un monto enorme de SUBSIDIO.
Subsidio que un borrego que soltaron recientemente, por finales de julio, de que desaparecerán el tal subsidio, con lo que habrá que pagar del doble al triple o más de lo que se ha venido pagando por el consumo de electricidad.
Regalo sorpresa del gobierno neoliberal, que no se ha dignado de informar que está haciendo auditorías a las empresas Pemex y Electricidad, para evitar los gastos innecesarios, las pérdidas por exceso de personal, por fallas humanas, por tortuguismo, ineficiencia de los directivos, robos y demás.
Porque tapadas lasa fugas, aumentaría considerablemente la productividad, lo que significa que abatiría considerablemente los costos y no sería necesario que siguieran pidiendo prestado, pidiendo autorización de aumentar precios o el otorgamiento de subsidios.
Sabiendo los costos reales, con productividad comparable a nivel mundial, no habría tanto temor a los aumentos que prepara el gobierno federal.
ALUMBRADO PUBLICO.
Con seguridad aumentarán los cobros de energía pública a cargo del consumidor, porque la autoridad jamás cuida que la cuenta a particulares se reduzca, sino todo lo contrario. De momento puede detener los incrementos, pero pasado un tiempo procede a aumentar considerablemente sus cuotas, agua, drenaje, prediales, además de los conocidos combustibles, con lo cual contribuyen de manera importante al aumento del costo de la vida, a la inflación.
Como en el caso del petróleo, no se han cuidado de revisar las condiciones de producción de la energía, así que simplemente aumentan las cuotas conforme el gusto de la compañía, que no procura modernizarse, reducir las nóminas de trabajadores al nivel razonable, lógico, de productividad igualmente inteligente.
Coincide el tema con la proposición de algunas empresas de sustituir el alumbrado público por los focos LED que gastan un 75% de la energía usual de las lámparas de vapor de sodio y de mercurio.
Propuesta que naturalmente es atractiva, porque los dueños de las lámparas con su nueva tecnología, ofrecen la instalación gratuitamente al Ayuntamiento, el encargado del servicio, dado que su inversión la recuperarían con la reducción de las facturas a cargo de los Municipios, en función del tiempo, del consumo, del ahorro.
Quedando pendiente el asunto de los focos LED para consumo doméstico, fuera por el momento del mercado, que ayudarían considerablemente a soportar los caprichos de la gente que maneja los dineros de los impuestos, las inversiones supuestamente para beneficio de los contribuyentes, su ineficiencia relativa o para decirlo suavemente, su ignorancia respecto a su carencia del sentido del costo, tal como lo expresa el notable intelectual saltillense Flavio Zermeño del Bosque.
Estas propuestas se han hecho por varios proveedores desde hace algunos meses, sin haberse aceptado, pero son tan generosos que seguramente despiertan desconfianza en las autoridades municipales.
Ofrecen sustituir miles de lámparas viejas, sin necesidad de inversión alguna de los Ayuntamientos, darles mantenimiento, recuperar su inversión , se repite, del ahorro al municipio y por parte de la CFE.
Solamente habría que comparar las ventajas que ofrece cada solicitante, sus cotizaciones para ver la recuperación en cada uno de los casos, o sea, determinar en cada uno, a partir de cuando la autoridad podrá disponer de tanto dinero para otros destinos importantes.
La ventaja de cada uno de ellos sería, que no haya lámparas fuera de servicio por las cuales se pague sin beneficio alguno, no tener lámparas prendidas durante el día de modo que se reduzca su vida útil.
Otra ventaja es que no se necesita licitación ni meterse en problemas y costos de concurso ni de los riesgos de mal manejo que luego se suelen presentar.
En fin, un Coahuila iluminado y sin invertir un solo peso y la posibilidad de que no suban otra vez las cuotas, como con sus parientes la gasolina, los diesel, el gas natural (que a México le cuesta beneficiarlo varias veces más que a otros países y dicen que por eso lo queremos o lo mandamos depurar al extranjero).
Meses desaprovechados, perdidos lastimosamente, no obstante la evidencia de haber instalado en el pueblo mágico de Parras de la Fuente, 60 de las nuevas lámparas, sin haber pagado un solo peso ni permitir el cobro por conducto de la Comisión Federal de Electricidad, pero sobre todo, proseguir la modernización del alumbrado público a partir de los resultados que dejaron a la vista.
Las instancias de referencia se han desplegado ante otros gobiernos municipales, sin progreso alguno, sospechándose de indolencia, burocratismo y otros males gubernamentales tan lamentables cuanto frecuentes, ¿Pero será verdad?.
NO NIÑOS.
Cientos de menores de edad, de origen centroamericano, pretenden ir a la Unión Norteamericana a vivir, posiblemente para encontrar empleo, que no hallan sus progenitores, reunirse con su familia o cambiar de domicilio. Tantos han sido que ocuparon algo del escaso tiempo de los presidentes de aquel país, lo mismo quede los de sus países.
El resultado fue que se endurecen las medidas para impedir el paso de inmigrantes sin documentación, no solamente el de los infantes. Esto mediante el gasto de más dólares para la vigilancia, la policía, el armamento de los elementos encargados de impedir el paso de más gente al país paradisíaco que se supone hay allá de la frontera del Río Bravo. Es de aclarar que los pequeños migrantes provienen de diversos países de centro América, que comparten la situación de pobreza o miseria de tantos hogares mexicanos.
Se repite que es la miseria que empuja al movimiento de abandono de países a sus habitantes, la cual en principio, no corresponde resolver a Estados Unidos, como que las condiciones de cada pueblo la deben diseñar sus respectivas autoridades.
Pero sucede, aunque no se escriba ni comente, que en el fondo, los problemas de los países pobres son causados, no solamente por la incompetencia de sus gobernantes, que puede ser, pero básicamente por el afán de enriquecimiento de los empresarios de todo el mundo, pero particularmente de los sitios industrializados, que no permiten que los trabajadores reciban el ingreso que corresponde a su esfuerzo o a sus necesidades básicas, pero desde otro ángulo, que no responde a los requerimientos de las mismas empresas para la venta de su producción.
Verdad simple de platicar, pero difícil de resolver

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