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UN LAMENTABLE CASO DE DISCRIMINACIÓN

*** En Coahuila todo es cartón, todo es mentira, excepto claro, los cobros por las mentirosas placas.-

*** Ahora traen un pterodáctilo, especie que hasta donde sabemos, no voló por estos rumbos, salvo claro, en las nóminas de algunas dependencias de la administración estatal.-

placas1Los gobernantes coahuileños, quién sabe hasta qué punto como reflejo de la sociedad a la que hacen esfuerzos denodados por no pertenecer, o por efecto del síndrome que afecta a todo político a la mexicana, son afectos de presumir, de presumir todo lo que se pueda, sea cierto o inventado, al tiempo que minimizan o pretenden ignorar todo aquello que no les conviene.

Ni para qué hacerles el caldo gordo de que Coahuila es el estado que más aporta al PIB, que es de los principales exportadores, de los más competitivos, de los que más inversión extranjera recibe y no por andarse paseando por el oriente nuclearizado, que prende quien sabe cuántos focos en el país a cambio de contaminar como nadie más lo hace, por supuesto nada se dice de la violencia, de la megadeuda que esconde el magafraude, de la violencia intrafamiliar, de los desaparecidos, de los suicidios y de otras lindezas. Y es que así como el gobierno estatal gusta de saludar con sombrero ajeno todo lo que se hace en Coahuila como si en algo hubieran intervenido en el asunto, así de algunas de las tragedias nuestras de cada día no tiene culpa, pero de otras sí, y allí se hacen como que la virgen les habla a la oreja.

Como lo decíamos líneas arriba, no sabemos si es cosa de la forma de ser de los políticos, que siempre andan a la caza de qué huevos cacarear para poder llevar agua a su molino, o si es un trauma ancestral de, por estar tan lejos de todo Coahuila, aquello por más mínimo que sea en lo que destaque la gente, la industria o la geografía, hay que ponerlo por los cielos en los discursos. No de balde que cotidianamente nos bombardeen (es un decir, porque tampoco hay tanto) con que Coahuila es primero en esto o aquello, referente nacional en lo de aquí o lo de allá, cuando que lo verdaderamente sorprendente es que el gobierno del estado se siga atreviendo a publicitarse que hace algo, cuando en realidad hace menos que nada, y no tecleamos por teclear, no hace porque no tiene dinero, la obra que hay es con recursos que gotean desde la federación, desde donde también les encanta dejar perfectamente claro que no somos los consentidos de nada y para nada.

Entre las lindezas que le gusta presumir al gobierno del estado está lo de la riqueza paleontológica sepultada en los amplísimos arenales del semidesierto. Nada debería presumir nadie, porque los dinosaurios que salen a la luz, vivieron y murieron millones de años antes que cualquier dinosaurio del Partido Revolucionario Institucional soñara siquiera con un puesto de elección popular, de allí que eso de colgarse la medallita de que algo hizo algún humano, priísta o no, para que en Coahuila hubiera más huesos que en cualquier otro sitio, suene bofo, pero de todas formas ¿Cuándo ha hecho caso algún grillo de no presumir aquello en lo que no tuvo nada que ver?

Quien sabe a qué cráneo se le ocurrió lo de las famosas “dinoplacas”, ya sabe, las láminas que cada estado de la República diseña a su gusto primero para sacarle lana al respetable pagador de impuestos, segundo para dizque llevar el control vehicular, y tercero y último, para presumir entre el resto de los mexicanos los símbolos que identifican al territorio y a su gente. Salvo su mejor opinión, las más bonitas y las más efectivas para el asunto, fueron las que tuvo el Distrito Federal hace algunos años, y que portaban al Ángel de la Independencia, en dorado y verde, realmente eran una joya de diseño y de mensaje, la de que la Gran Chilangotitlán era una ciudad con ángel, hoy esas han sido sustituidas por otras sin mayor chiste. Como tampoco nunca tuvieron chiste las de Nuevo León con la silueta del Cerro de la Silla, eso sí que parecen un vivo retrato de Monterrey donde por tanta contaminación no se ve lo que hay abajo, otras más afortunadas  que todavía andan por allí son las de Jalisco con la estatua de “la Minerva” como le dicen ellos, las de Chihuahua con el danzante del venado, las de Durango que tenían sugestivos colores de arcoíris, y las de Veracruz que ostentaban la Pirámide de Tajin, total que algunas cumplían el objetivo de promocionar al estado, y otras eran un reverendo fracaso, de todo hay en las secretarías de finanzas del Señor.

Hablando en específico de Coahuila y sus dinoplacas, las que todavía andan por allí del período pasado traían la poderosa, violenta y amenazante imagen de la cabeza de un tiranosaurio rex, la cual cuando salieron las tales placas no había vestigios de su existencia en estos lares. Muchos criticaron la selección del animal prehistórico, decían entre chiste y no que los únicos dinosaurios eran en ese momento el Diablo de las Fuentes y Eliseo Mendoza Berrueto, ¿pero un tiranosaurio?, a lo mejor la intención era buena, la de los diseñadores y de los promotores, pero lo que estaban publicitando era algo en esencia falso. A menos que hayan tenido información privilegiada, cosa que dudamos, lo del tiranosaurio era mentira, no fue hasta el 2014 cuando encontraron restos de dientes de esta especie en la zona, con lo que la reivindicación, si hubiera lugar o interés, llegó tarde.

Ah, porque hay que cambiar placas, esquilarle 701 pesos al feliz propietario de una carcacha o un peltre, para que orgullosamente porte la imagen que el gobierno de Coahuila quiere que se placee por todo México y galaxias circunvecinas. Y como según, lo de las dinoplacas fue un éxito… pues a repetir la dosis, lo cual nada tendría de malo o inconveniente, de no ser porque ahora traen un pterodáctilo, especie que hasta donde sabemos, no voló por estos rumbos, salvo claro, en las nóminas de algunas dependencias de la administración estatal. ¿Qué necedad de promocionarse con mentiras?, eso tiene mucho de reflejo de lo que son estos cuates en el fondo y muy cerca de donde se rasca el cobre: lo vistoso, lo que la gente se supone que sabe, pero que se reduce a mentir.

Lo de las dinoplacas es un franco caso de discriminación, y lo decimos con todas sus letras, en contra del desafortunadamente nada célebre Coahuilaceratops, especie endémica de esta región en el cretácico superior, que era para que apareciera en el escudo de armas del estado, y a la que el propio gobierno es el primero en ningunear, también andaría por allí uno que otro apatosaurio, algún hadrosaurio, sin descartar algunos amonites verdaderamente impresionantes, que merecerían ser puestos por todo lo alto, para que además gente de otros lados quisiera venirlos a ver. Pero no es el estilo, acá todo es cartón, todo es mentira, excepto claro, los cobros por las mentirosas placas.

 

 

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