Christy Mathewson… Brazo de Acero

AQUELLOS TIEMPOS.-

Escribe: Miguel Angel Genis Guzmán.-

matew

En la actualidad, si un lanzador del béisbol organizado lanzará tres juegos completos de nueve entradas en un lapso de seis días en cualquier liga profesional, el hecho se consideraría como una súper hazaña que seguramente nunca veremos ni verán nuestros hijos y nietos.
Si además, el lanzador lo hiciera en juegos de serie mundial de las Ligas Mayores, parecería que estuviéramos ante un súper hombre o frente a un auténtico pitcher de BRAZO DE ACERO.
Aunque parezca increíble. El truco lo realizó el inmenso Christy Mathewson, fabuloso lanzador de los Gigantes de Nueva York que brilló intensamente durante la primera década del siglo XX, quien no conforme con hacer tres apariciones en el montículo en tan breve tiempo, obtuvo las tres victorias y todas ellas por blanqueadas, es decir no permitió a sus oponentes, los Files de Filadelfia, que le anotaran ni una sola carrera.
En esa memorable serie mundial de 1905, los Gigantes de Nueva York que comandaba uno de los managers más reconocidos de este deporte, el inmortal John McGraw, se enfrentó a los Atléticos de Filadelfia, campeones de la Liga Americana al mando de otro de los estrategas más famosos de todos los tiempos, el legendario Connie Mack. Ambos huéspedes del Salón de la Fama de Cooperstown, Nueva York.
Christy Mathewson se enfrentó en el primer juego al estrella zurdo de los Files Eddie Plank a quien derrotó por tres carreras a cedro. Después de dos días de descanso, John McGraw, “El Pequeño Napoleón” volvió a enviar al montículo a su estrella ganador de 31 juegos durante la temporada y el gran Matty no lo defraudó al obtener su segundo triunfo seguido, derrotando a Bender, un joven lanzador de 21 años que cumplía su tercera temporada en las grandes ligas.
El segundo juego había sido ganado por los files, por lo que la serie encontraba dos juegos a uno a favor de los Gigantes. Para el cuarto encuentro en Nueva York, McGraw envió a la loma de las serpentinas a su lanzador McGinnity, quien tomó venganza de la derrota sufrida en el segundo juego y propinó su segunda derrota en la serie al astro de Filadelfia Eddie Plank con marcador final de una carrera a cero.
Con tan solo un día de descanso, el inmenso Matty regresó al montículo para el quinto juego para enfrentarse a Bender, ganador del segundo encuentro que fue el único triunfo que obtuvieron los Filis. Después de un tremendo duelo de pitcheo, resultado final fue de dos carreras contra cero a favor de los Gigantes de Nueva York. La primera serie mundial que obtenía el equipo bajo el mando de “El pequeño Napoleón”, quien durante sus treinta años al frente de los neoyorkinos, los llevó a conquistar diez campeonatos.
En esa inolvidable serie de los tiempos modernos del beisbol, Christy Mathewson lanzó tres juegos en seis días, recetó a los Filis 27 ceros consecutivos y permitió únicamente 14 imparables en tres partidos, dejó con el bat al hombro a 18 contrarios y solo concedió una base por bolas en el segundo encuentro. Algo fácil de escribir, pero muy difícil de realizar.
El gran Matty tuvo todavía arrestos para volver a la serie mundial de 1911 y enfrentar nuevamente a los Filis de Filadelfia a quienes derrotó por dos carreras a una en el primer encuentro, y tan solo porque le hicieron una anotación en la segunda entrada, no continuó con su cadena de ceros en el Clásico de Octubre. Pocos lanzadores han paseado su nombre con tanta grandeza por los diamantes beisboleros, como lo hizo el Gran Matty, quien nació el 12 de agosto de 1880 en Factory Ville, Pensilvania y murió a los 45 años el 7 octubre de 1925 en Saranac, Lake, Nueva York.
El lanzador derecho de la “bola indescifrable” ganó 20 juegos como novato en 1901 con los Gigantes de Nueva York, En los años de 1903. 1904 y 1905, obtuvo por lo menos 30 triunfos en cada temporada y en 1908 estableció la marca de 37 victorias para un pitcher de la Liga Nacional.
Durante su brillante carrera lanzó 635 juegos, alcanzó 373 victorias y cambió de 188 derrotas, picheó 4 mil 781 entradas t recetó 2 mil 505 chocolates. Fue electo al Salón de la Fama en 1936 y es recordado como uno de los más grandes lanzadores que ha tenido el beisbol de las Ligas Mayores.
Después de la serie mundial de 1905, tanto John McGraw como Connie Marc, mánager de los equipos contendientes, afirmaron ante los reporteros deportivos de AQUELLOS TIEMPOS que el gran Matty era el lanzador más grandioso que había conocido y ambos sostuvieron esta afirmación a lo largo de su triunfal vida, como timoneles de dos de los más famosos equipos de béisbol, los Gigantes de Nueva York y los Files de Filadelfia.
El primero reconocido como el estratega que revolucionó el béisbol, siendo el inventor de la jugada de batear y correr entre una de sus innovaciones a lo largo de sus 30 años al frente de los Gigantes y el segundo. El hombre que más tiempo ha dirigido un equipo de ligas mayores con sus 50 años como timonel de los Files de Filadelfia.
El gran Matty fue uno de los grandes peloteros que no supieron que su nombre quedó inscrito para siempre en el nicho de los Inmortales de Coopers-town donde se encuentran las estrellas favoritas de todos los tiempos del más popular de los deportes en la Unión Americana: El béisbol.

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