Ralph Kiner… El luchador

Aquellos Tiempos.-

Escribe: Miguel Angel Genis Guzmán.-

ralp

En 1948 los aficionados del Rey de los Deportes de la ciudad de México, tuvieron oportunidad de ver jugar en el viejo Parque Delta a uno de los más grandes cañoneros que ha dado el béisbol el tremendo Ralph Kiner, jardinero izquierdo de los Piratas de Pittsburg que ese año había conectado 40 cuadrangulares en la Liga Nacional y en 1947 en su segundo año en la Gran Carpa sorprendió a todo mundo al destaparse con 51 palos de vuelta entera.

Kiner vino a México con las estrellas de Bob Feller, que una vez concluida la temporada y la serie mundial, llevó a cabo una gira para efectuar juegos de exhibición en ciudades donde no había béisbol de liga mayor y entre esas plazas estaba la capital Azteca.

Los aficionados capitalinos disfrutaron con el magnífico juego de las estrellas y vieron al poderoso bucanero conectar dos tremendos batazos que pasaron volando sobre la barda del vetusto estadio para convertirse en limpios cuadrangulares.

Kiner era un especialista del jonrón y los aficionados de Pittsburg, acudían al Forbes Field, tan solo para aplaudir sus espectaculares estacazos, pues la verdad es que en esa época, los Piratas no luchaban por ganar el banderín de su liga, sino por no terminar en último lugar.

En 1950 en el Camiskey Park de Chicago, donde se celebraba el juego anual de Todos Estrellas. Kiner fue el atractivo principal, al depositar un batazo en las gradas del jardín izquierdo en la novena entrada para empatar a tres carreras el primer juego de estrellas que se iba a entradas extras y que más adelante fue ganado por la Liga Nacional con otro jonrón del Colorado Schoendienst en el cierre de la entrada  número catorce.

Pero, para este fabuloso pelotero, su cuadrangular más importante y espectacular, lo conectó en el verano de 1975, a los 53 años de edad, en la pequeña aldea de Cooperstown, Nueva York, cuando el Comité de Selección del Salón de la Fama acordó su ingreso al Nicho Sagrado de los Inmortales del más popular de los deportes de la Unión Americana.

Ese fue el día más feliz  para un hombre que debutó en las ligas mayores en 1946, a los 24 años de edad y que si no lo hizo antes, fue porque cumplía sus deberes militares en la marina de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Sus andanzas bélicas, dejaron a Kiner como mayor herencia, un fuerte dolor en la espalda, que arrastró durante sus diez años en el béisbol de la Gran Carpa u que precipitó su retiro de los diamantes.

En 1955 fue su último año en las grandes ligas y conectó 18 cuadrangulares y vistiendo la franela de los Indios de Cleveland. En sus dos temporadas anteriores jugó con los Cachorros de Chicago, disparando 35 jonrones en 1953 y 22 palos de vuelta entera en 1954. Números que envidiaría todo jugador regular de cualquier época; y todo ello, soportando los terribles dolores en la espalda que lo obligaron a su retiro.

Sin embargo. Lo más grandioso de su sensacional carrera lo realizó portando el uniforme de los Piratas de Pittsburg, equipo con el que militó sus primeros siete años y en todos ellos, FUE EL LIDER DE JONRONES DE LA LIGA NACIONAL. Con los Bucaneros conectó en 1949 cincuenta y cuatro jonrones y en sus siete años con el club, dejó un sorprendente total de 249 cuadrangulares que arrojan un promedio de 42 palos de vuelta entera por temporada.

Los dolores intensos que le hacían sufrir al estar parado en los jardines, parecían esfumarse cuando daba vuelta a las bases después de conectar un cuadrangular. Correr alrededor del cuadro parecía aligerar su tremendo suplicio y la mejor manera que el bucanero encontró para mitigar su enfermedad fue golpear la pelota con el bat con tal fuerza que sus batazos aterrizaban en las gradas de los estadios.

Su promedio de carreras producidas en su corta estancia de diez años en las ligas mayores, fue de cien por temporada y sus 369 cuadrangulares en 5 205 veces al bat, le dan un promedio de 7.1 jonrones por cada cien veces al bat, que lo coloca en segundo lugar en toda la historia del béisbol, solo detrás de Babe Ruth, el explosivo cañonero de los Yankees de Nueva York y el mayor símbolo de este deporte.

KINER NACIÓ EN Santa Rita, Nuevo México. Ha sido uno de los más grandes ejemplos para la juventud en su permanente lucha contra la adversidad. Al retirarse de los diamantes, no se retiró del béisbol que ha sido su vida. Se incorporó al equipo de comentaristas de los Mets de Nueva York, donde alcanzó el mismo éxito que con el bat. En Cooperstown los norteamericanos tienen en el ex bucanero, una auténtica muestra de orgullo para las nuevas generaciones.

 

 

 

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