Baldomero “Melo” Aldama… el primero

AQUELLOS TIEMPOS.-

Escribe: Miguel Ángel Genis Guzmán.-

baldomero

Un imberbe novato fue invitado por su propio hermano para tomar parte en los entrenamientos del equipo de Seattle previos al inicio de temporada del año de 1932 de la fuerte Liga de la Costa del Pacífico de Béisbol de los Estados Unidos, más que nada para que conociera la dura vida del beisbolista y desistiera de su propósito de seguir ese deporte y se decidiera por una carrera universitaria como era el deseo de toda su familia.
El resultado fue que el singular novato firmó como profesional con el equipo donde ya militaba su hermano mayor y además fue observado por el grandioso mánager de los Gigantes de Nueva York, Hohn Mc Graw, quien quedó muy impresionado por la forma como cubría el jardín, por su poderoso brazo zurdo, por su habilidad para correr las bases y, sobre todo, por su fuerte y consistente bateo. «El Pequeño Napoleón», predijo que n dos años, este excelente jugador estaría en las Ligas Mayores y así sucedió después de batear para 311 puntos de porcentaje durante su primer año como profesional con Seattle.
Al siguiente año, marchaba como líder de bateo de la Costa del Pacífico con porcentaje de 354m cuando fue contratado por los Medias Rojas de Boston, de la Liga Americana al final de la temporada. Con su nuevo club alcanzó a jugar 14 juegos antes de concluir la campaña y bateó 341 puntos de porcentaje, BALDOMERO, «MELO» ALDAMA, se convertía de esa manera en el primer mexicano en jugar en las Ligas Mayores de Béisbol de los Estados Unidos.
Melo Aldama nació el 7 de febrero de 1913 en Huatabampo, Sonora. En plena época revolucionaria, su familia, como muchas otras de la ensangrentada tierra mexicana, emigró hacia los Estados Unidos y fijó su residencia en la Ciudad de Los Ángeles, California donde al poco tiempo, los hermanos Luis y Baldomero destacaron notablemente en varios deportes.
En High School, Melo Aldama jugó tres años con el equipo de béisbol de los Ángeles y estableció un récord de 19 ponchados en un partido. Brillo en todos los deportes que practicó y en 1931, cuando había cumplido 18 años de edad, fue declarado EL ATLETA MAS COMPLETO DE LA CIUDAD.
Aldama jugó durante seis temporadas en las Ligas Mayores y escribió grandiosas hazañas que muy pocas veces son recordadas por los aficionados mexicanos. Los aficionados mexicanos y los fanáticos y los cronistas del beisbol de AQUELLOS TIEMPOS, cuando hablan del, primer mexicano que llegó a la Gran Carpa, no olvidan la espectacular atrapada que realizó en el Yankkee Staduim a tremendo batazo del inmortal Bill Dickey, al que le robó un segundo cuadrangular, brincando ñla barda de protección para quedarse con la pelota y realizar uno de los más espectaculares outs que se han visti en esa ciudad y en todo el béisbol.
Tampoco olvidan que ese mismo día, en doble juego contra los «Bombarderos del Bronx», Melo Aldama conectó un total de siete imparables, se estafó dos colchonetas y además eliminó a dos corredores en el plato, con certeros tiros desde el jardín.
Al recordar a este grandioso pelotero mexicano, los aficionados de la vieja guardia siempre mencionan aquel doble juego contra los cafés de San Louis del 25 de julio de 1937, en lo que conectó ocho inatrapables, cinco dobles y tres sencillo.
Además, anotó nueve carreras para establecer un récord de la era moderna que otros han igualado, pero que nadie ha superado.
Otra de sus hazañas fue la que realizó en 1938 cuando ya jugaba con los Senadores de Washington, a donde llegó un año antes. En el mes de junio su bateo había bajado hasta 244 y eso fue suficiente para que lo vendieran a los Cafés de San Louis. En su nuevo equipo, Melo Aldama tomó aires frescos y se recuperó grandemente con el bat, logrando terminar con un impresionante porcentaje de 342 puntos.
No obtuvo el cetro de bateo, porque ese año, el explosivo toletero de los Medias Rojas, Jimmie Foxx, se alzó con el título con 349 puntos, apenas siete milésimas más que el mexicano. Sin embargo, justo es decir que el porcentaje más alto de bateo de un pelotero azteca en las Ligas Mayores, corresponde todavía a Melo Aldama que bateó 342 en 1938 a cambio de los 341 con que Beto Ávila obtuvo el cetro con los Indios de Cleveland en 1954, el último equipo con el que jugó Aldama en las Ligas Mayores fue el Dodgers de Broocklyn y luego vino al beisbol mexicano como mánager jugador de la Unión Laguna de Torreón donde causó sensación cubriendo el jardín derecho. En los primeros años de la década de los cincuenta dirigió a los Mayos de Navojoa de la Liga Mexicana de la Costa del Pacífico. Sus paisanos tuvieron así oportunidad de verlo jugar y estrechar la mano del primer mexicano que jugó en las Ligas Mayores de Béisbol de los Estados Unidos.
Como justo reconocimiento a este grandioso pelotero, el Comité de Selección del Salón de la Fama del béisbol Profesional de México, acordó su ingreso al Recinto de los Inmortales en el año de 1971.

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