fbpx

Es gigantesca la masa dipuesta a trabajar por el salario que sea

NOTICIAS DIVERSAS.-

Escribe: Héctor Barragán.-

EL ESCLAVISMO.

MAQUILAS  MA

El Presidente Abraham Lincoln, de los Estados Unidos de Norteamérica es reconocido mundialmente por su ardua labor en contra del esclavismo. Es decir, por su hondo espíritu humanitario.

Sin lugar a dudas que el eminente abogado nacido en muy humilde cuna fue además de incansable luchador por superarse fue un gran humanista.

Si bien su conquista de la libertad, se conseguía en el tiempo en que la evolución económica mundial descubría que el trabajo de esclavo resultaba más caro y menos productivo que el asalariado, sin que ello signifique el menosprecio hacia un destacado estadista.

Pero es innegable que muchas de las injusticias del trabajo a cuenta de otros persisten desde el esclavismo, como consecuencia del afán de lucro del ser humano, el cual en los casos más notables, probablemente patológico, aparece voraz, implacable.

Y que el propio tiempo se manifieste de manera ridícula, torpe, ostentosa y torpe en el modo de gastar, de vivir, de consumir, de vestir, con objeto de sobresalir.

Y es que al quedarse, quienes pueden hacerlo, reservarse grandes cantidades del valor generado por sus trabajadores, con el pretexto de conservar su capital, compensar su ciencia, técnica, equipo, organización, dirección y demás, producen millones de desempleados.

La reducida paga, proviene de ese desempleo masivo, reducida remuneración que ha obligado a la sociedad a enviar a los trabajadores a las mujeres, las que siempre ha pagado menos que a los varones. En fin, la masa dispuesta a trabajar y por el salario que sea, es gigantesca.

El panorama resultante es un mercado pletórico de mercancías que si se necesitan, pero que carecen de clientela, demanda efectiva, gente con capacidad de comprar.

Y por otra parte, productos de elevado precio para los privilegiados, que son un corto número, para satisfacer caprichos y gustos que distingan y los hagan lucir. De momento parece no preocuparlos despertar envidia, codicia y rabia, seguramente porque no es notable aún.

Luego de sacrificios, mártires, tiempo y tenacidad, nacieron los sindicatos, organismos representativos de los trabajadores y que consiguieron reducir las jornadas laborales, restringir horarios en casos de enfermedad, atención médica y mejores condiciones ambientales para los trabajadores en sus sitios de faena.

Pero con ser los representantes de condición económica modesta o al menos comparativamente a la de los dueños de la cartera con que se pagan los sueldos, cayeron en las garras de los patrones, dejando que los salarios tengan niveles insuficientes y hasta miserables, en tanto los sindicalistas se convierten en ricos y hasta empresarios de negocios.

Empresarios y sindicatos parecen ignorar la importancia de que los sueldos sean elevados, tanto como las necesidades familiares o bien, tener la solvencia que el volumen de mercancías demanda para producir las mayores utilidades, ganancias y desarrollo.

En resumen, empresarios y sindicatos gozaban de ingresos ajenos en demasía y la economía en general carece de recursos para sobrevivir y desarrollarse.

El gobierno, que es otro importante intermediario social, en tanto se diseñó para administrar los recursos de la sociedad, los seres humanos, su seguridad y su paz, las relaciones en general de la sociedad, ha facilitado el desarrollo de los capitales pero en detrimento del grueso poblacional.

Y en tal virtud es responsable de la desocupación propiciatoria de actividades ilícitas, inseguridad, robos, crímenes, insalubridad, contaminación, injusticias, inseguridad.

Pero directamente debe cumplir con la seguridad pública, policía y justicia, por medio de la implantación rigurosa de sanciones, con eficiencia y oportunidad; evitar la sobrepoblación burocrática que nace de la ineficiencia y la impunidad.

Asimismo debe contribuir a la tranquilidad pública facilitando las actividades productivas, pero conservando los niveles sanos, de equilibrio en las remuneraciones del trabajo, evitando el enriquecimiento desmedido por medio de la tributación justa y vigilando que los salarios sean justos.

El gobierno debe atender solamente cuestiones importantes, básicas, dejando al sistema a la sociedad, todo lo demás.

Encontré un recorte de un diario argentino, el secreto de los norteamericanos que aplican hace más de siglo y medio, el decálogo de Abraham Lincoln, como sigue:

1 No puede crear prosperidad desalentando la iniciativa privada

2 No puede fortalecer al débil, debilitando al fuerte

3 No puede ayudar a los pequeños, aplastando a los grandes

4 No puede ayudar al pobre destruyendo a los ricos

5 No puede elevar al asalariado presionando al patrón

6 No puede resolver sus problemas mientras gaste más de lo que gana

7 No puede promover la fraternidad admitiendo o incitando al odio de clases

8 No puede garantizar seguridad con dinero prestado

9 No puede formar el carácter y el valor del hombre, quitándole libertad e iniciativa

10 No puede ayudar a los hombres realizando por ellos lo que pueden y deben hacer por ellos mismos.

Otro norteamericano distinguido. Jefferson habría enviado un consejo a los políticos mexicanos, de haberles tenido simpatía: el modo de esclavizar al hombre es prestándoles dinero.

Y el decálogo anterior servirá a los encargados del gobierno nacional en la próxima administración; para la vigente, es demasiado tarde.

NEOCOLONIALISMO.

De la misma forma que el neoliberalismo es en esencia el viejo liberalismo, aunque sensiblemente más voraz y fiero, el antiguo colonialismo, derivado de la conquista, del empleo de las armas para conseguir el dominio de la gente de territorios ajenos, ha cambiado su estrategia, sin perder el objetivo de la explotación de los recursos de lugares diferentes de su propio país.

Es decir, la idea del dominio es la misma, pero la denominación moderna utiliza diferentes armas, principalmente el dinero por medio de inversiones, de financiamientos, de invasión con mercaderías, en suma con gran variedad de medios.

Loa territorios exclusivos de las naciones los han venido ocupando mediante franquicias, alianzas económicas, en hoteles, restaurantes, instalaciones de recreo, derechos de vía de ferrocarriles, de carreteras; el resto de tierras, con empresas agropecuarias e industriales.

El comercio lo han invadido, al principio con productos, marcas, cadenas de venta, que se extienden lo mismo en todo el país, que en las mismas actividades productivas, al financiar cosechas o pagar a plazos, es decir con recibir mercancías en consignación.

Se percibe que en cuanto al comercio, la inversión de los empresarios es reducida, como que se financian con los recursos de los productores.

De manera similar en la banca, que opera con dinero de los ahorradores, en mayor proporción que con los de los inversionistas y en el país se caracteriza por incurrir prácticamente en cero riesgos. Como que hasta el gobierno cede parte importante de sus fondos a los gobiernos, garantizando a la banca el pago de intereses elevados, operaciones que por supuesto equivalen al cobro de intereses o impuestos adicionales a los contribuyentes.

Se comenta que los extranjeros tienen prioridad y preferencia para hacer sus negocios y se sospecha que ello obedece a que son muy liberales para ofrecer dádivas a las autoridades encargadas de dar los permisos; a quienes deciden las licitaciones; a quienes otorgan las concesiones, mismas que se defienden argumentando que los extranjeros tienen mayor experiencia y capacidad económica o solvencia, lo cual es cierto, pero se priva a los negociantes mexicanos de percibir utilidades, ingresos y ganar experiencia por supuesto.

Adicionalmente disponen de la tecnología más avanzada, pero internamente se limita la investigación, el aprovechamiento de los inventos mexicanos y el propio desarrollo técnico.

Entre las ventajas de los extranjeros se cuentan la innegable preferencia por películas, programas de televisión y otros medios electrónicos.

Y se observa además de la desaparición de productos nacionales como refrescos, comida, jabones, etc. El crecimiento desmedido del mercado de aparatos electrónicos.

 

 

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Powered by WordPress.com. Tema: Baskerville 2 por Anders Noren.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: