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Catorce partidos y dos independientes, parece una elección dividida…

TODO PARA EL GANADOR.-

Baile y Cochino.-

Por Horacio Cárdenas.-

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La política contra lo que dicen que decía Aristóteles, no es la más elevada de las actividades humanas, muy al contrario, para todos los efectos prácticos, independientemente del sistema político dominante en un determinado espacio y un determinado tiempo, es el arte del engaño de unos pocos hacia la gran masa de sus conciudadanos. La mera retórica de llamarse “mandatario”, o “diputado” es una burla hacia sus contemporáneos, porque si algo no hacen los gobernantes es aceptar ser mandados o hacer mandados, y los otros sí, van a las legislaturas, pero de que lleven a estas la representación del pueblo elector, sus intereses, sus preocupaciones y sus expectativas, de eso nomás nada.

Ahora de nueva cuenta, en Coahuila estamos inmersos hasta las pestañas en un proceso electoral que a la mayoría de la población no le causa ninguna emoción, como tampoco ninguna reacción intelectual y solo en algunos casos, una motivación para ir a sufragar, esto como única, y reiteramos que única participación poco menos que analfabeta en el gobierno y en el accionar de la sociedad a través de este; gran avance sería que se le pidiera al votante, sin consultar una lista, escribir el nombre (y/o apodo o mote) de aquel a quien quiere elevar política, social y económicamente, en vez de plasmar el signo máximo de la ignorancia de todos los tiempos, la tacha sobre unos colores o símbolo que medio recuerde haber visto o haber sido instruido para seleccionar.

La verdad es que causa pena ajena el ver a tanta gente haciendo hasta lo imposible por conseguir un modus vivendi de la política comarcana, sin darse cuenta que para la mayoría de ellos, no es más que prestarse a hacerla de peones en un juego de ajedrez en el que lejísimos están de ser la mano que mueve las piezas, como también de llegar a ser las piezas importantes que permanecen siempre, partida tras partida, llevándose una tajada que, dependiendo de su utilidad y servilismo, puede ir de lo modesta a lo suculento. Si tuvieran, como individuos y como organizaciones tantita visión de la realidad, de los números de la realidad, sabrían que sus posibilidades de ganar en el puesto por el que compiten, son nulas, la probabilidad de conseguir conservar el registro y las correspondientes prebendas son mínimas, y que el entusiasmo que están todavía a estas alturas demostrando, irá tendiendo a cero, conforme vayan dándose color del escaso impacto que tienen sus propuestas en el concierto de lo que más de uno sospecha que es una elección pactada.

Tantita decencia hubiera sido el ir cada quien por su cuenta, ¿por qué?, pues por el simple hecho de que un partido es por definición, diferente de los demás, tiene su plataforma distintiva, sus simpatizantes, sus militantes, su estructura, su todo lo que los llevó a crearlo de inicio, que sin embargo alegremente rinden a la primera oportunidad que se les presenta de integrarse en una coalición, de la que esperan inocentemente, les garantiza el número de votos suficientes para cumplir con el requisito legal para seguir haciendo roncha con cargo a los presupuestos públicos, no solo en lo que toca a las asignaciones pecuniarias, sino en el tráfico de influencias que pueden hacer teniendo un membrete partidista, por muy escaso de militantes que ande.

Si hoy fuera un día después de las elecciones ¿Cuáles de entre los partidos que forman la coalición «Alianza Ciudadana por Coahuila», Partido Acción Nacional, Unidad Democrática de Coahuila, Partido Primero  Coahuila, Partido Encuentro Social habrán conseguido el 3% de los votos?, del PAN no hay ninguna duda, de la UDC se supone que tiene su guardadito de votos en su feudo norteño, pero los demás… ¿Cuántos de los que están en la coalición del nombre maldito, la Coahuila seguro: Partido Revolucionario Institucional,

Partido Verde Ecologista de México, Nueva Alianza, Socialdemócrata Independiente, Partido Joven, Partido de la Revolución Coahuilense y Partido Campesino Popular?, ¿y que destino tendrán el Partido de la Revolución Democrática que también ahora la está jugando de patiño del PRI, el del Trabajo y el Movimiento de Regeneración Nacional?

Estamos hablando de que hay catorce membretes partidistas en la contienda por la gubernatura, más dos candidatos independientes, Javier Guerrero García y Luis Horacio Salinas. Si solo consideramos los primeros, una división meramente aritmética nos daría que a cada uno le tendría que corresponder un 7% de los sufragios emitidos, y si tomamos a todos los que están en juego, la proporción se reduce a 6.25%. Pero es ingenuo pensar que la gente que va a sufragar por un candidato equis, va a inclinarse por los partidos morralla que lo postulan, lo lógico es que se vayan por el partido en el que siempre militó aquel, no en los que se sumaron como rémoras a ver que pescan, con este supuesto, hay elementos para pensar que los partidos que más votos recibirán, serán el PRI y el PAN, membretes de origen de Miguel Ángel Riquelme y Guillermo Anaya, solamente se nos ocurre que Nueva Alianza reciba una votación más o menos copiosa por la cuestión gremial de su filiación, tal vez la UCD por el ya referido cacicazgo, y ya muy jalada la liana, el verde por algunos que se sientan ecologistas, y párele de contar, el resto y aunque se acomoden detrás del candidato, dudamos que alcancen el 3% de una votación que antes dimos como máxima aritmética de entre 6 y 7.

Es como cuando a alguien lo invitan a una fiesta, y lo sientan en la cocina para que no lo vean. En la práctica las coaliciones no son útiles más que para quitarle votos al otro contendiente fuerte, a cambio de lo cual, si ganan y juntan los votos, los dejarán seguir jugando a la grilla y agandallar algo de recursos públicos.

Ya veremos luego de las elecciones, que tanto el PRI y el PAN, toda vez que ahora no se pueden transferir votos de un partido a otro dentro de una coalición, defienden la supervivencia de sus coalicionados, o por el contrario, son de los que ayudan pasando los clavos para martillar el ataúd.

Catorce partidos y dos independientes, parece una elección dividida… entre solo dos o tres candidatos, sin importar los partiditos que los postulen. Pero si quisiéramos sacar algo de ventaja de esta clase de marrullerías del sistema político, las personas y los organismos que salieron con sello de matadero en la elección del 4 de junio, deberían quedar vetados para volver a la polaca disfrazados de otro partido, nomás envician un ambiente de por sí desabridamente turbio.

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