Willy Keeler… Pequeño Gigante

AQUELLOS TIEMPOS.-

Escribe: Miguel Ángel Genis Guzmán.-

willie

Antes que nada, deseo expresar mi gratitud a un querido amigo y asiduo lector de la columna aquellos tiempos, (tal vez el único que se toma la molestia de leer semana a semana estos recuerdos beisboleros) que con frecuencia me hace algunas observaciones cuestionamientos y sugerencias, para que según él, sea más atractiva mi colaboración. Gracias Nacho, creo que tienes toda la razón, como siempre.

También quiero aprovechar la Semana Mayor para escribir sobre algo simple y a la vez grandioso, que solo un hombre ejemplar pudo haber realizado en el mejor beisbol del mundo y que sirvió para que miles de jóvenes de principios del siglo pasado, dejaran a un lado posibles complejos y se midieran al tu por tu con atletas que parecían mejor dotados y físicamente que ellos, ejemplo que es valioso hasta nuestros días y tal vez lo será para siempre.

A mi amigo, doy respuesta a su pregunta sobre el pelotero de más baja estatura de más bajo peso, cuyas hazañas se encuentran escritas en el Salón de la Fama de Cooperstown. Quiero pensar que su curiosidad surge a raíz de otras colaboraciones en las que se resaltan las hazañas de jugadores como el venezolano Luis Aparicio que mide un metro setenta centímetros y Robbit Maranville que apenas levantaba del suelo un metro 62 centímetros. Ambos fueron magníficos paracortos por varios años en la Gran Carpa.

La ocasión es también propicia, para recordar a quienes hacen el favor de leer mis colaboraciones, que algunas de las hazañas que relato en la columna la presencié personalmente, otras las leí en mis tiempos de fanático de todo aquello que se refiera a los deportes, otras más las escuche de narradores deportivos o de amigos conocedores de estos temas, y lo que escribo sobre el Salón de la Fama, se basa en la visita que hice en julio de 1993 a Cooperstown donde adquirí importante información sobre el Templo Sagrado de los Inmortales del beisbol.

Volviendo al tema, el más pequeño de todos los inmortales que se encuentran en el Salón de la Fama, en cuanto a estatura se refiere, es el grandioso Willy Keeler, quien apenas alcanzaba a marcar un metro con sesenta y un centímetro de altura. En eso de las estadísticas y las medidas, los estadounidenses son muy escrupulosos, y no pierden un gramo o una milésima. En sus respectivas placas, Maranville tiene registrados 5 pies 4 pulgadas (1.62 1/2m) y Keeler 5 pies 4 pulgadas y media (1.61 1/4m).

Keeler también era de muy bajo peso, ya que en sus mejores días como jardinero tan solo marcaba en la báscula 140 libras, es decir, un poco más de 63 kilogramos. Con esas características está registrado como el jugador de más baja estatura y menos peso del Recinto Sagrado de los Inmortales del beisbol.

Otro caso curioso de este pequeño gigante, es el hecho de que siendo zurdo, llegó a las ligas mayores jugando la tercera base, posición donde prácticamente no encajan un jugador que lanza la pelota con el brazo izquierdo. Así lo entendieron sus manejadores y así lo comprendió el mismo al cambiar de sitio y pasar a cubrir el jardín derecho, donde se convirtió en un auténtico maestro.

Su sorprendente rapidez y su excelente fildeo no fueron sus mayores cualidades; tampoco lo fue su permanente coraje y su extrema viveza en cada una de las jugadas en que tomaba parte, lo que le dio prestigio y le valió el reconocimiento de sus compañeros de equipo y principalmente el respeto de sus contrarios, fue su consistencia a la hora de pararse en el plato de bateo.

Keeler solía decir que “para que un pelotero tenga éxito, debe batear por donde no se encuentre un jugador contrario, pero siempre dentro del terreno de juego”, y él se pasó toda su vida repartiendo batazos por los espacios que dejaba la pelota en el lugar que quería a pesar de que el cuadro se cerraba cuando el “Pequeño Gigante” tomaba su turno con el bat.

En dos temporadas conquistó el título de bateo y conectó más de 200 inatrapables en ocho campañas seguidas. En 1897 llegó al primer cojín en forma ininterrumpida en los primeros 44 encuentros de la temporada y los aficionados disfrutaban y aplaudían con delirio cada vez que el diminuto jugador se paraba en el plato de bateo.

Los fanáticos de aquellos tiempos y de las nuevas generaciones lo consideraron uno de los más grandiosos jugadores que han pisado un diamante y para sostener esta tesis, Keeler tiene a su favor el alto porcentaje de 345 puntos de por vida, superior a los verdaderos monstruos de bateo como Babe Ruth, Stan Musial, Lou Gehrig, Mantle y Hank Aaron, tan solo por mencionar a unos cuantos de los más grandiosos.

Keeler nació el 13 de marzo de 1872 en Brooklyn, Nueva York y murió en el mismo suburbio de la gran metrópoli el primero de enero de 1923. Ingr4eso al Salón de la Fama de Cooperstown en 1939.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ofrecido por WordPress.com.

Subir ↑

Descubre más desde El Demócrata

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo