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LA MALDAD DE LAS LLAMADAS

BAILE Y COCHINO.-

Por Horacio Cárdenas

llamadas

Pues sí, en un momento en que salieron de su catatónica modorra las autoridades electorales, y viendo que se trataba de un asunto que realmente no representaba ningún problema político para cualquiera de sus múltiples patrones con los que les urge estar bien, prometieron meterle mano al políticamente tenebroso y oníricamente molesto asunto de las llamadas a deshoras.

A lo mejor se lo platicaron, o en mala hora le tocó la mala suerte de que a las dos, tres, cuatro de la madrugada, horas indecentes como seguramente las hubiera calificado Rosendo Villarreal Dávila, sonaba el teléfono, y a como somos los mexicanitos de fatalistas, pues de inmediato a pensar lo peor. Allí se para de pelos la señora, o el señor con el “Jesús en la boca”, a levantar el auricular… todo para que nadie conteste de inmediato, pues a como son de malhechos esos sistemas, se tarda varios segundos en entrar la grabación, instante en el que al ciudadano ya le subió todavía más la presión pensando que es el “comandante sabe qué… diciendo que tienen detenido a un pariente, o que el jefe de plaza de los no sé cuántos, de que levantaron al primo, o alguna de esas del hasta eso, bastante limitado repertorio de extorsiones posibles.

Todo para que en el instante en el que con voz jocosa como si se hubiera sacado el premio gordo de la rifa, un empalagoso idiota nos comience a dar el mensaje de alguno de los candidatos en contienda por la codiciadísima gubernatura del Estado de Coahuila, y es aquí donde de veras comienzan los problemas para el INE, el IEC, el tribunalito, el tribunalote, porque a ver ¿Qué coahuileño se ha esperado para oír la grabación entera antes de soltarse como hijo dilecto de Alvarado Veracruz, mentando madres a todo el sistema político mexicano y renegando de la más alta forma de gobierno de los seres humanos que es la democracia?, sospechamos que ahorita están pasando aceite para encontrar testigos que digan: sí, eran los alelotes de Memo Anaya, eran los achichincles de Miguel Riquelme, eran los guaripudos bigotones de Guadiana, o las guerreras de Javier Guerrero, nada, todo el mundo se enciende peor que si fueran el cuete de Felipe Calderón en pleito con Humberto Moreira, y a azotar el teléfono antes de que tener todos los pelos de la burra en la mano, saber quién, cómo, cuándo, dónde, de qué teléfono hablaban, y todo lo que los investigadores de esta clase de casos y cosas, le van a preguntar cuándo va a poner su queja.

Desagradecidos como somos, se nos olvida que hasta tres nanosegundos antes estábamos aterrorizados con las malas noticias que íbamos a oír por el teléfono, y resulta que en nuestro enfurecimiento, nos rehusamos a recibir la buena nueva, pues a eso es lo que equivale en opinión de sus publicistas el rollo que el payaso ese nos va a tirar a nombre del candidato, así nunca vamos a progresar.

Pero bueno, quizá también a los consejeros ciudadanos estatales, federales o universales también les tocó la de malas de que los despertaran de su plácido descanso para querer meterles por las orejas las bondades de este o aquel candidato, y por eso tanta diligencia para perseguir y castigar con todas las de la ley esta afrenta, que se ha llegado a catalogar en pocos días como peor que la sarta de mentiras y promesas falsas que cotidianamente hilvana cada uno de los candidatos, de eso nadie quiere llamarles a cuentas, pero de que lo despierten a uno, eso sí que nadie lo pasa.

Pero ¿realmente habrá delito que perseguir, violación a algún ordenamiento que reclamar?, tenemos nuestras dudas, incluso nos atreveríamos a pensar que se trata más de un error incómodo y desafortunado, que de una mala intención de alguien. Sí nos atenemos al principio de que no se debe de atribuir a la maldad lo que se puede explicar como mera estupidez, tenemos aquí un claro ejemplo de que lo más seguro es que en la empresa que contrataron los partidos políticos para hacer su promoción telefónica, sean mucho más incompetentes de lo que deja ver su capacidad de entregar una factura inflada para comprobar gastos, y que de lo que escurra no hay manera de detectarlo y perseguirlo. De por sí, si los candidatos tuvieran todavía un mínimo hilillo del cordón umbilical que comunica al político con la población a la que quieren gobernar, sabrían que nadie, nadie, ni los más masoquistas, hacen caso de la promoción telefónica, para todos los efectos prácticos de sumar votos, son tan inútiles los mensajes como lo que obtienen de las encuestas, la gente contesta lo que sea con tal de quitárselos de encima lo más pronto posible, con mucha seguridad, dicen exactamente lo contrario que el sesudo redactor de la encuesta quiso obtener, con lo que su margen de error de más menos 3% es en realidad de más menos 40%.

Pero okey, insisten en contratar esas empresas y estas con tal de ahorrar gastos al máximo contratan al más menso de todos los mensos, y a este le encargan programar los horarios de las computadoras que harán las llamadas telefónicas. Tanto si está allí presente pensando: si yo estoy despierto que se despierten los demás, como si se le hizo una chistosada llamar a diez mil números de teléfono en Coahuila entre las 3 y las 5 de la madrugada, que al fin por el salario mínimo que le pagan, bien vale que lo despidan con honores, que lo reído nadie se lo quita.

Nuestra tesis es esa, que lo de las llamadas es un error humano o una falla del equipo técnico, que como dijimos antes, no es ninguna maravilla porque no siquiera entra al momento y tiene pésima calidad de sonido, salvo que ahora la autoridad electoral se ponga a corretear gente tarada, creemos que realmente no hay delito que castigar.

Pero además, en todo este desternillante asunto de las llamadas cuando la gente está en el quinto infierno que es su quinto sueño, podemos decir que en el pecado llevan la penitencia, o yendo todavía más allá, parece que la estrategia de campaña fue ideada por el peor enemigo del candidato promocionado, que por cierto hay quien piensa que por allí habría que perseguir la hebra de todo el truculento y molesto asunto.

Sí, porque tanto si fue de día y mucho más si fue de noche, quien recibe el telefonema es muy difícil, casi imposible que incline su voto por el aspirante que usa ese recurso tan mugre, y respecto de la última aseveración, ya me imagino yo a Guadiana pagando a empresas para que molesten a los bellos coahuilenses durmientes de parte de Riquelme, para que sean a este al que le lluevan las invectivas… y también las mentadas, o a Riquelme para que el más odiado sea Anaya, o la onírica combinación que su sueño le inspire, suponiendo que pueda volver a dormirse.

Allí lo tiene, un asunto sin importancia, al que ah como se la han dado, tanto por las horas de sueño y la tranquilidad que les quita a los ciudadanos, como para usarlo de jugada de distracción de cosas que sí debían quitarnos el sueño.

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