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La mecanización en el país, desgracia para obreros y campesinos

Noticias de la Aldea.-

Escribe: Fidencio Treviño Maldonado.-

campiranos

El campo muere y los campesinos agonizan, emigran, forman fajas de miseria en las ciudades, mientras la yerba invade sus parcelas y las poblaciones, con sus tentáculos abrazan sus tierras, las llenan de asfalto, cristal, platico, acero, cemento y forman colmenas inhumanas, en donde el campesino se refugia buscando la supervivencia en los oscuros callejones de la miseria y en trabajos de «en lo que caiga».

La modernización y mecanización llegó arrollando a su paso todo, nadie les aviso que venía su largo y profundo pitido cual locomotora desgobernada, no la escucharon los campesinos ,ni los obreros.

La lucha por el poder invadió el país y educar a los maduros y viejos campesinos no estaba en la agenda de la clase gobernante, los ejidatarios al igual que los obreros de fábricas, minas y otras empresas monopólicas nacionales, incluyendo la obesa burocracia, les preocupaba más cobrar y vivir del banco «El Bandidal» en el caso de los ejidatarios que producir y mecanizarse, inclusive el campo producía más votos que mazorcas y espigas de trigo, nuestro país dependía hasta hace años del entorno rural, como materia prima o productos, no como procesadora de esta materia prima, un ejemplo fue la Comarca Lagunera, con una gran producción de algodón, (Bayardo Guerrero, clasificador de algodón y Samuel Cortinas encargado de varias pequeñas propiedades laguneras, aseguran que se llegaron a sembrar más de 100 mil hectáreas de fibra blanca) sin embargo no contaba, ni cuenta la región Lagunera  con una o varias fábricas de telas de este producto, Puebla, Veracruz, Tlaxcala, Aguascalientes por citar ejemplos sin cultivo o muy poca producción del algodonero fueron y son quienes mecanizaron sus fábricas y surten toda la república de prendas de algodón.

Existen pueblos o ciudades incluyendo comunidades rurales que son dormitorios de los trabajadores de fábricas o maquilas, invariablemente jóvenes en su mayoría; veamos  por qué: salen los trabajadores de su hogar el lunes de cada semana a las 5/6 de la mañana, regresan en el mismo transporte de la empresa a las 7/8 de la noche a dormir y así, algunas veces también el sábado, de ahí que nuestras educación media (Cecytc, Cecatis, Cebatis, otras prepas o bachilleres, incluyendo universidades y tecnológicos) saquen jóvenes a destajo a quien las maquilas les esperan con los brazos abiertos y de esta manera aterricen sus estudios y terminen sus esperanzas.

Pueblos también que son fantasmas y cuyos vestigios de su grandeza quedó sepultada por la ruindad de nuestra clase gobernante, una clase prometedora a la que le importó un comino el rumbo del pueblo, a los que les interesó poco o nada que el obrero o campesino siguiera con sus atávicos usos en la producción, los consorcios poderosos a la sombra de los caudillos, caciques, señores feudales, con reformas malparidas, auspiciadas, alimentadas y mantenidas por la economía global se modernizaron y mecanizaron, formando sus imperios territoriales, obligando a los miserables hombres del campo a venderles o regalarles su parcelas.

Tenemos que reconocer que la modernización y la mecanización en todos los rublos México llega de afuera, desde la compra, la renta y en el mejor de los casos la copia y la prueba es por citar dos ejemplos, PEMEX en su extracción paga millones de dólares a empresas transnacionales,  desde extraer el crudo hasta procesarlo, lo mismo está la CFE quien ni siquiera el cable se produce en el país, se compra en Australia, Corea, Japón y Brasil, nuestra maquinaria para el campo es de procedencia extranjera, es decir aun con grandes universidades y tecnológicos nuestra mecanización esta por los suelos, la modernización de las fábricas es comprada, para lo que seguimos siendo sin duda uno de los mejores países es para producir artesanías, tal como lo relata B. Traven, en su libro «Canasta de Cuentos mexicanos», con el artesano oaxaqueño que labra canastas de palma, sin descuidar sus dioses, mitos, tradiciones y su milpa.

Parece ser que la única maquinaria y no muy moderna que conocemos en el país es la política, la que mueve masas, la que oprime conciencias, la que dice que hacer o no hacer, el triunfo de la negación representado por esa añeja maquinaria llamada política, que cada 3 o 6 años pare o produce a cientos de personas ricas.

Sugerencias y comentarios: kinotre@hotmail.com

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