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El nuevo PRI, más duro y por la derecha

Escribe: Alfredo Reyes Ramos

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Cuando este régimen inició, allá por el mes de diciembre de 2005, en el ambiente de todo Coahuila se percibía un aire progresista con el arribo al poder de Humberto Moreira, un joven profesor que se hacía llamar “Hijo del pueblo”, con todas las señas de la izquierda populista; las acciones demagógicas, la manipulación de las masas y la exaltación de conductas muy pegajosas, desde la veneración al “Che”, Cuba y Fidel, hasta el hábito de comer gorditas en la calle, bailar colombiano y como una moda distintiva del régimen; tomar protesta levantando el brazo izquierdo como un remedo del socialismo bolivariano.

¿Y qué ha pasado con esa izquierda vocinglera a casi doce años de iniciado el régimen actual? Pues nada, que esa izquierda tartufa se prostituyó, se convirtió en derecha autoritaria, violatoria de los derechos humanos, en la simiente de nuevos millonarios, en cómplice de banqueros voraces, en solapadora de fraudes y peculados, represora de mujeres abortistas y persecutora del obispo Raúl Vera, un ícono de la izquierda.

Y es que una de las paradojas más torcidas de este régimen ha sido, precisamente, la ostentación aparatosa en la defensa de los derechos humanos, una farsa de tal magnitud que, finalmente, este régimen ha sido denunciado ante la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad, delitos graves que no tienen prescripción.

¿Y cómo es que un régimen de la izquierda populista se convirtió en la más feroz de las derechas políticas?

Fácil de entender si nos basamos en lo dicho por Ortega hace 80 años; que hay derechas que prometen revoluciones e izquierdas que proponen tiranías, o sea, lo que actualmente vivimos con el PAN exigiendo democracia y el PRI rechazando la alternancia y aferrándose al régimen de un solo partido con más de 80 años en el poder.

He aquí los últimos bandazos derechistas del PRI en Coahuila, asunto que reafirma nuestro artículo de hace un mes titulado, “El PRI ya no es revolucionario”.

Para empezar, basta citar un agravio hacia las mujeres que van a tener que seguir abortando en la clandestinidad, además de que les espera la cárcel en caso de ser procedente.

Asimismo, hasta tres años de cárcel les espera a los manifestantes que en Coahuila bloqueen calles en una manifestación. Lo que el PAN siempre ha solicitado en la muy liberal y progresista Ciudad de México.

De igual forma, en Coahuila ya se puede matar en defensa propia, lo que puede estar bien, pero no deja de ser una medida draconiana propia de los regímenes fascistas.

Porque eso es, fascismo de un Estado policial los hechos de abuso de autoridad cometidos por las fuerzas represoras de Coahuila; el asesinato de los migrantes, las razias contra adolescentes en Halloween. Asimismo, el fichaje antropomórfico y de huellas de iris y dactilares a los familiares que visitan reclusos en los penales del estado.

Y podemos seguir con la derechización de un partido que fue revolucionario. Si usted alguna vez visitó la Fundación Colosio, tal vez pudo ver en sus paredes escritas frases de Marx, Lenin, el “Che” Guevara, Etc. Eran tiempos en que las priístas se casaban con cubanos y los lambiscones llevaban bajo el brazo la entrevista a Fidel por Ignacio Ramonet. Hoy en día vemos otra cosa; la lucha social en la nota roja de los diarios y no en las páginas editoriales y políticas. Eso es el nuevo PRI, más duro y por la derecha. Y que conste, esto lo dice un priísta.

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