Vende caro tu amor, coneja

A Alejandro Gutiérrez se lo disputan entre tres, para el PAN sigue siendo culpable, para el PRI es inocente y para MORENA es un preso político… 

BAILE Y COCHINO.-

Por: Horacio Cárdenas.-

conejada

¿Quién era Alejandro Gutiérrez Gutiérrez hasta la primera quincena del mes de diciembre pasado?, en lo local, era un empresario minero, del sector aéreo, de la televisión y de otras veinte cosas, integrante de una de las familias políticas de más prosapia en la grilla comarcana. En lo político y para quien quiera acordarse de esas cosas, fue diputado federal, presidente del PRI estatal que fue cuando la pirámide del bulevar Coss se pintó de color de rosa palaciego, no alcanzando para forrarlo de cantera, como hubiera sido el deseo, ¿pero para qué son los presupuestos partidistas si no es para clavárselos?, también fue aspirante a la gubernatura de Coahuila, quedando aplastado en el camino por la aplanadora que fue Humberto Moreira.

En lo nacional, Alejandro Gutiérrez fue diputado federal y senador de la República, posición que más que servirle de madriguera donde lamer sus heridas como el sistema esperaba que funcionara, le sirvió de plataforma para establecer una de las amistades más interesantes y políticamente productivas en el México de los últimos tiempos. En efecto, Alejandro, todavía con suficientes arrestos para la política, y no poco interés en demostrarle a quienes en Coahuila lo despreciaron, que tenía madera para las ligas mayores, estableció un fuerte vínculo con Manlio Fabio Beltrones, exgobernador que fue de Sonora, presidente del senado, y aspirante a la presidencia de la República.

A que más que la verdad, los senadores no tienen lo que se dice, mucho trabajo, les sobra tiempo para tener sueños guajiros y los más audaces, a poner en práctica las malas artes en las que son tan duchos, para llevarlos a los hechos. Bajo la hégira de Manlio Fabio, Alejandro Gutiérrez se convirtió en secretario adjunto del Comité Ejecutivo Nacional del PRI. No aparecía en la primera línea de poder, donde ocurre el golpeteo entre los grupos, pero a todo el mundo le quedaba claro que era la mano derecha y principal operador de Manlio Fabio, que si este hubiera sido candidato y luego presidente… pero así es la grilla, y hoy en día uno está en la banca y el otro calentando una cama de cemento en el penal Aquiles Serdán, en la ciudad de Chihuahua.

Lo que son las cosas, Alejandro Gutiérrez, quien aun cuando ocupó posiciones de primera línea, siempre guardó un perfil más bien discreto. Ni aun cuando el escándalo del accidente aéreo en Piedras Negras, en el que falleciera el diputado local Daniel Hernández Isais allá en el lejano 1995, en que la aeronave accidentada era propiedad de una empresa de Alejandro Gutiérrez, o más recientemente cuando en el 2014 se robaron una avioneta del aeropuerto Plan de Guadalupe, también perteneciente a La Coneja, la suerte, las influencias, el enredo político empresarial, lo que sea, le permitió evadir cualquier acusación, por no hablar de cualquier responsabilidad. Así siguió navegando Gutiérrez Gutiérrez hasta que el colmillo más retorcido del norte del país, para más señas el gobernador del estado de Chihuahua Javier Corral Jurado, lo pusiera en la mira de una de las investigaciones político criminales más relevantes de los últimos años.

El morbo, el interés, la sorpresa, la envidia, toda la gama de emociones, ha hecho que el asunto de La Coneja, ahora preso y en las garras de Corral y su aparato de administración y procuración de justicia, tenga para el público burgués, lo que la miniserie con la repugnante vidorria de “Luis Mi” tiene para el populacho con retraso mental, con la ventaja de que lo de Alejandro se está desarrollando ante nuestros propios ojos, y lo de “Luis MiRey” es vómito que fue a la alcantarilla.

Hay quien ha sugerido que así como lo vemos, que la hebra del asunto de Gutiérrez podría llevar hasta la chambrita que arropa a los más poderosos priístas del momento, además de Manlio Fabio Beltrones, a Luis Videgaray, secretario que fue de Hacienda cuando ocurrió el supuesto desvío de fondos operado por Alejandro a favor de los candidatos del PRI a ocho gubernaturas, su sucesor en el cargo y hoy lastimoso candidato del partidazo a la presidencia de la República, José Antonio “El Más Chingón” Meade, y al presidente en funciones Enrique Peña Nieto, sin cuyo conocimiento y anuencia no se mueve una hoja de papel moneda en este país. De ese tamaño es el miedo, y de ese tamaño el interés y esfuerzo por quitárselo de las manos al panista Corral, por el daño que pudiera hacer a la campaña priísta, suponiendo que todavía tenga remedio y hubiera necesidad, y al mismo sistema político, del cual todos forman parte, el Peje que alguna vez mandó al infierno a las instituciones, y el Bronco, que se dice independiente pese a que mamó priísmo desde la cuna y es lo que es gracias al PRI.

El último capítulo, hasta ahorita de La Coneja MiRey, es que ya no fue la PGR, o el PRI, o el Consejo de la Judicatura, o la Comisión de los Derechos Humanos, quien entró a defender a Alejandro Gutiérrez, a más de uno, incluyéndonos a nosotros, fue que ahora es MORENA quien entra a defender al exsecretario general adjunto del PRI, llamándolo preso político, la mismísima presidenta del movimiento que no es partido pero que sí es partido Yeidckol Polevnsky, salió a defender a La Cone contra el gobernador de Chihuahua, en una acción que hace sospechar que hay algo de cierto en la teoría de que ya hay coqueteos entre el gobierno de Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador para una transición “tersa”, sin linchamientos, sin persecuciones de un lado, y sin mapachismos, marrullerías, caídas del sistema, fraudes electorales del otro.

Sí, porque hasta ahorita, desde que tronó el asunto Coneja en diciembre pasado y hasta fines de mayo, MORENA no se había interesado por un caso que percibía como un enlodado enredo entre el PRI y el PAN en el que ambos salían perdiendo, ¿Qué necesidad de sudar calenturas ajenas?, y de repente se tiran duro contra el gobernador Corral.

A lo mejor esa es la tónica de la amnistía que regirá el próximo sexenio, si se le perdonó todo a Napito y a la maistra Gordillo, ¿Por qué no perdonar también a Alejandro Gutiérrez y demás socios involucrados en el desvío de fondos públicos en Chihuahua y otros estados?, y si eso acerca a Peña con Andrés Manuel, pues sí, como dijo el Bronco en el debate: abrácense todos…

La Coneja ahora se la disputan entre tres, para el PAN, al menos una parte norteña del PAN sigue siendo culpable, para el PRI es inocente, ¿pues como no si es uno de ellos?, para MORENA es un preso político… ¡que distintas visiones de un mismo caso de conciencia!… que tan solo en Chihuahua costó 250 millones de pesos de dinero del pueblo.

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