¿DE VERAS FUERA DE LA CONEJERA?

BAILE Y COCHINO.-

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

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La verdad de las cosas es que a la mayoría de los ciudadanos de este país el asunto le importaba una pura y dos con sal, que si Alejandro Gutiérrez Gutiérrez se quedaba para siempre en el penal número 1 Aquiles Serdán, de la Ciudad de Chihuahua, como huésped distinguido del gobernador Javier Corral Jurado, quien lo había elegido como conejo expiatorio de la práctica, tan priísta, una tradición histórica como hubiera dicho el finado Horacio del Bosque Dávila, de desviar fondos a las campañas del Partido Revolucionario Institucional.

Otra gente, más morbosa y más saltillera, estaba interesada en que a quien fuera secretario general adjunto del Comité Ejecutivo Nacional del ´PRI, y consentido de la clase política este sexenio, se le dejara caer todo el peso de la ley, manteniéndolo encerrado por años y más años en una cárcel de mala muerte, totalmente incompatible con la clase de vida que desde que nació, este sí, en pañales de seda, estos son unos puros envidiosos.

En la cúpula del poder priísta, ese que habrá de durar hasta el último día de noviembre, de lo que estaban preocupados es que la justicia en Chihuahua estuviera siendo aplicada políticamente, es decir, que el gobernador panista de Chihuahua lo utilizara para allegarle votos a su partido y restarle los pocos que todavía le quedaban al PRI, pegándoles además una descobijada a dos que tres funcionarios de la meritita crema y nata del sistema, de presidente Enrique Peña Nieto para arriba y para abajo, afortunadamente para ellos, La Coneja Gutiérrez no soltó prenda, probablemente porque sabía que si llegaba a determinado punto de quiebre, al sistema le convendría más estofado de conejo que uno que anduviera soltando la sopa ante los acérrimos enemigos del priísmo.

Estos mismos fueron los que aplicaron la justicia discrecionalmente, moviendo sus hilachas para que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, declarara que, en el remoto caso de que se hubiera desviado dinero de las asignaciones federales al gobierno de Chihuahua, particularmente a la Secretaría de Educación estatal, y de allí al PRI… ese dinero era suyo, y que aunque se lo pusieran en bandeja de oro y diamantes, no lo tocaría con el dedo, no fuera a ser que se incriminaran.

Extinguido el caso, pues ya, las notas periodísticas citaban declaraciones del abogado de Alejandro Gutiérrez, quien ya se hallaba cómodamente instalado en casita, con todas las comodidades que el dinero puede comprar, y haciendo todo lo posible por olvidar la pesadilla vivida, fin de la historia ¿o es realmente el final?

Ya hasta nosotros habíamos quitado el dedo del renglón, que el señalado como operador político/económico de la transa priísta, una que deja a la Estafa Maestra como robarse una urna en una elección local, se había librado de un destino cruel para cualquiera de su alcurnia, y sobre todo para alguien que ve que los demás andan de su grupúsculo andan vivitos y coleando, retozando en sus millones, y el enchironado.

La verdad es que el sistema priísta, todavía en la hegemonía del gobierno, le echó todos los kilos para sacar a La Coneja de la prisión antes que se llegara el último minuto del sexenio, instante en el que todas las apuestas tendrían que ser renegociadas, lo que al presidente saliente y su camarilla en pleno le interesaba particularmente en este caso es que no quedara cabo suelto alguno, y ni hablar, les salió bien.

 

Pero de repente en los últimos días salieron un par de notas, que si bien ni implican la automática reapertura del caso, ni la vuelta de Alejandro a la mazmorra de lujo en que lo tenía encerrado Corral Jurado, sí nos dan una pista de que a lo mejor, solo a lo mejor, este asunto no está del todo cerrado, y mucho menos a la satisfacción de todos aquellos que han sido mencionados, y otros tantos que pudieron estar implicados, y que si no han sido llamados es porque todavía el expediente estaba en fase de integración, antes que entrara todo el aparato de la burocracia federal a bloquearlo.

Por un lado se dio a conocer que allá en el vecino estado de Durango le estaban jalando el hilo a la madeja de un desvío de fondos que replicaba con todo detalle el caso Chihuahua, incluso se menciona el mismo nombre de Alejandro Gutiérrez y la empresa familiar, que se habría encargado de hacer perdidizo el recurso que salió de las arcas de la Tesorería de la Federación, y que en el camino se fue a una campaña política priísta. El dato es consistente con lo que se dijo desde el principio, que el esquema no se había restringido a Chihuahua, sino que había sido aplicado en por lo menos otras siete entidades federativas que tenían elecciones en el mismo año 2016, y quizá hasta para otros casos que todavía no se han dado a conocer.

La otra nota se refería a que el presidente Enrique Peña Nieto anda muy ocupado por estos días no en cosas de gobierno, que siempre le interesaron muy poco, y ni siquiera en el cierre de la administración, sus sesiones de yoga o su juego de golf, sino en conseguir amparos de la justicia federal para una gran cantidad de casos en los que a alguien malintencionado se le pudiera ocurrir fincarle responsabilidad, entre ellos se menciona en sitio preponderante el del desvío de recursos de la federación a las campañas usando el esquema de Alejandro Gutiérrez, ¿Qué tal, eh?, para un caso cerrado, está muy calientita la cosa.

Son meros rescoldos, ahorita nadie podría adelantar si el “caso juzgado” de Chihuahua, implica que a Alejandro no se le pudiera volver a procesar ahora en Zacatecas, en Durango o donde fuera, y quien sabe si Hacienda y la PGR querrían seguir hundiéndose en el lodo de la sospecha de andar perdonando a quien no pueden perdonar. Lo mismo para la otra situación, si el presidente Peña se está amparando ¿no le parece demasiada precaución para un asunto del que se dijo que no tenía ningún conocimiento ni involucramiento?

Total que, a lo mejor no ahorita, pero al rato, y aún con la promesa de perdón y besos del presidente electo Andrés Manuel López Obrador, Alejandro Gutiérrez va a dar otra vez con sus huesos a la cárcel, ¿y sin amigos en la presidencia?, quien sabe de a como le toque a él y a todos los que pueda señalar como implicados, porque ahora sí, nada de ser el único pagano y los demás tan campantes.

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