Sistema anticorrupción ¿a cuántas vueltas se echa el perro?

BAILE Y COCHINO.-

Por: Horacio Cárdenas Zardoni.-

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Todos hemos escuchado alguna frase curiosa y hasta simpática sobre lo que es un comité o una comisión, recordamos una que estuvo colgada años en la oficina de algún jefecillo hasta que se cayó de vieja, un camello es un galgo diseñado por un comité, y estaba ilustrado con las caricaturas de un perro forrado de almohadas para parecer eso, un camello que ni guardaba agua en la joroba ni servía para cruzar un desierto más largo que las áridas estepas de Derramadero en el sexenio de Oscar Flores Tapia.

Hay otras frases más amargas, o a las que se les quiere dar tinte de seriedad atribuyéndoselas a alguien famoso, es el caso de aquella de Cuando quiero que un asunto no se resuelva lo encomiendo a un comité, que lo mismo se la han colgado a Napoleón, el emperador, no el senador quesque líder minero rescatado del exilio dorado por la cuarta transformación. En efecto, tanto si la dijo Napoleón, como si fue Washington, Lincoln o quien fuera, tiene razón, un comité o una comisión sirve más para estorbar que para ayudar a que las cosas que deberían hacerse, se hagan. Pero sin que digamos nosotros que se trata de una payasada, la mejor definición de Comité la dio Fred Allen, un comediante gringo que hizo muchas películas el siglo pasado, la suya dice que “Un comité es un grupo de personas carentes de preparación, nombradas por otras carentes de disposición, para hacer algo carente de utilidad”, y ah como nos parece que se aplica como exposición de motivos que da origen a la ley que crea el Sistema Anticorrupción, el general con atribuciones a escala federal, y el particular, acá en el Estado de Coahuila.

Cada noticia que sale respecto al mentado SEA lo único que provoca es la sorprendida pregunta de quienes la escuchan o la leen en algún periódico ¿pero todavía existe eso?, y es que a meses y ya más de un año de su nacimiento, el Sistema Estatal Anticorrupción está como el proverbial perro, dando vueltas y vueltas, sin decidirse a finalmente a echarse.

De por sí que, todo el entramado del Sistema Nacional Anticorrupción no es otra cosa que una jalada que en un momento de aburrimiento y de nula imaginación, se le ocurrió al todavía presidente Enrique Peña Nieto, para tratar de limpiar la muy maltrecha imagen, la de su persona y la de su administración, que desde muy temprano en el sexenio se develó como un dechado precisamente de eso, de corrupción.

Si por él hubiera sido, y lo llegó a decir el cínico, no tenía ningún caso luchar contra la corrupción, tomar medidas concretas para erradicarla o cuando menos disminuirla, dado que la corrupción forma parte de la idiosincrasia de los mexicanos, nada más le faltó decir que la tenía codificada en el ADN, pero a esa clase de biología no entró por andar haciendo quien sabe qué cosa, así que hubiera sido demasiado pedirle al presidente una justificación tan científica. Parecía que Peña Nieto estaba hablando de sí mismo, del escándalo de la casa blanca de su emplumada señora, del caso Odebrechht que se va avanzando en todos los países de América con excepción de México claro, el otro de OHL, de Higa, y un montón de otros, que terminarían reventándole en la cara al titular del Ejecutivo, y que solo por eso, medio que dobló las manitas de marrano para darle atención, que no solución, al problema.

Bueno, hay su diferencia dirá alguien, el Sistema Anticorrupción, no es un Comité, no es una Comisión, es un “Sistema”, lo cual no mejora en nada, pero en nada, sus posibilidades de hacer algo respecto al objetivo para el que fue creado, y para lo cual se le dotó de nada despreciables recursos, además de complementársele con un espejo en el poder judicial, el Tribunal de Justica Administrativa o algo así, otro bodrio del mismo calibre que tiene como intención, hacer lo contrario de lo que declara, servir de tapadera a la corrupción, y conste no necesariamente porque así se lo ordene nadie, sino con su pura burocracia e incompetencia.

Sería de risa loca, de no ser tan enojoso el asunto, más por lo que parece, que nos están queriendo jugar el dedo en la boca que otra cosa, primero llegó la orden a los congresos estatales que le dieran para adelante a crear un sistema estatal que sirviera como reflejo del federal, el mismo cuento de las comisiones de derechos humanos, de los institutos de acceso a la información y otras monsergas por el estilo, luego se discutieron las iniciativas y por supuesto, no podía ser de otra manera, se aprobó crear el tal sistema. Ah, pero no conformes con inventar esa vacilada, había que hacerla cansada, lenta, cansadísima, y tanto, que primero armaron un tinglado para seleccionar un consejo de notables… que elegiría a los consejeros, que elegiría al secretario ejecutivo… que elegiría a… ¿bueno, bueno, y cuando se va a echar, perdón, cuando se supone que se va a poner a trabajar el tal sistema estatal anticorrupción, si no tiene la gente que se supone que es impoluta e incorruptible para desempeñar la nada grata, nada sencilla y bastante peligrosa, de encontrar a los corruptos, demostrar la porquería que son, y proceder a armarles un proceso que los conduzca a la cárcel?, ni para cuando.

Y uno se pregunta ¿ y a qué tanto brinco estando el sueño tan parejo?, hombre, tan sencillo como que si un barrendero no hace su trabajo o se corrompe, allí está su supervisor o su jefe inmediato para corregirlo, así en corto, no hay, para ese como para cualquier otro en la administración pública a la mexicana, necesidad ni de contralorías, ni de auditorías, de las inferiores ni de las superiores, ni de comisiones de derechos humanos, y ahora de sistemas anticorrupción: con que el empleado más bajo haga lo que se espera de él, y su superior jerárquico cumpla con checarlo y mantenerlo jalando como se debe, allí queda todo resuelto, ah pero no, de lo que se trata toda esa estructura es de entorpecer que la justicia ocurra, y que la corrupción no suceda.

Regresando a la alegoría del perro, al que hemos equiparado con el Sistema Estatal Anticorrupción, aquí ya no importa saber ¿a las cuantas vueltas se echa el perro del SEA?, sino que al final, termina echándose… para quedarse dormido, ¿o alguien creía que se echaba para ponerse a trabajar en corretear corruptos, pues no quedamos con que era un comité diseñado precisamente para que no pase nada?

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