LOS ENSAYOS EN PLACAS

BAILE Y COCHINO.-

Por Horacio Cárdenas Zardoni

placas3

Pues allí tienen que nos apersonamos en la oficina de licencias, ya sabe cuál, la que está al fondo de un estacionamiento que a su vez está enfrente de aquel edificio que pomposamente llaman torre, quizá porque el que la construyó era un señor que se apellidaba Torres, y que cuando su hijo fue gobernador interino, ni tardo ni perezoso, mucho menos corrupto ni traficante de influencias, se la compró a precios inflados para uso del gobierno del estado, y por lo cual no tuvo que esperar los típicos noventa o novecientos días para que se lo pagaran, sino al contadazo.

Bueno, ya nos distrajimos con el chisme, fuimos a la oficina de licencias con la mejor intención de tramitar una baja de unas placas, y desde la puerta una señorita que estaba ya medio congelada pese a estar forrada hasta las pestañas en chamarra, bufanda y gorro, nos dijo que ni mais paloma, que esta que ve uno allí con tamaño letrerote que dice oficina de licencias, es eso, la oficina para tramitar licencias, lo otro, lo de placas, es en la planta baja de la torre, y pues allá nos dirigimos, para encontrarnos con que ni remotamente habíamos sido los únicos ocurrentes de querer andar como manda diosito y la ley, derechos.

Sucede que se corrió el rumor, la voz, antes de que saliera un boletín de prensa al respecto, de que el gobierno del estado estaba ofreciendo un nada despreciable 30% de descuento en el pago de tenencia y replaqueo, que como ya nos dijeron, toca el próximo año. Adiós tendremos que decirle los coahuileños a las dinosáuricas placas que anduvimos luciendo un tiempo, o el Cristo de las Noas, o la iglesia de Monclova, ahora mediante una corta feria tendremos el honor obligatorio de andar luciendo unas floridas placas que anuncian que Coahuila ha dejado de ser la tierra de oportunidades que fue en los prehistóricos tiempos idos de Mendoza Berrueto o el país de las maravillas de cuando Rogelio Montemayor, o el energético estado donde uno se podía morir de risa de Rubén Moreira, ahora viene a resultar que Coahuila es Mágico, y bueno, nos toca a usted, a mi y a todos los que cumplamos con la ley, andarlo anunciando por los caminos de México y del mundo.

La oficina de placas estaba a reventar, y es que mucha gente dijo, yo pago con tal de ligar el descuento. Eso por una parte, y por la otra porque no uno, muchos intentaron hacer el pago por internet… y segurito no me lo va a creer si se lo digo, el portal estaba caído. Ya decididos a pagar con ahorro, se descolgaron hasta placas, con la consecuente aglomeración que le contamos.

Miento, no es que el portal estuviera caído. Funcionaba bien hasta la hora de imprimir el presupuesto, con lo que ya tenía uno idea de cuanto debería pagar, ya con el descuento. Ah, pero nomás tratara de pasar de allí, ingresar el número de la tarjeta de crédito, y se topó con pared. Todo depende de la paciencia de cada quien, si lo intenta un par de veces pensando que no es muy ducho en las cosas de la informática, o cincuenta o cien si es medio compulsivo, a los dos minutos o a las tres horas se da cuenta de que no tiene ningún caso, y que si quiere lo que quiere, pagar la tenencia y las placas, tendrá que hacerlo a la antigüita, es decir, ir a placas.

No uno, muchos aspirantes a contribuyentes, conociendo la burocracia coahuilense y mexicana, se armaron de lo necesario, credencial de elector, comprobante de domicilio, más de uno por si las moscas, imprimieron el presupuesto… lo cual vino a resultar inútil, porque según pudimos comprobar, lo que se imprime de internet no lo lee el escáner de finanzas, es no solo dinero, papel, tinta tirado a la basura, sino también el tiempo y el ingenio del ciudadano, que mejor hubiera ido como dios lo echó al mundo, pues allí hay que comenzar de cero.

Ir a placas en estos tiempos es toda una experiencia, recomendable solo para quienes busquen satisfacer a la baja y corroborar pesimistas hipótesis de la capacidad de los seres humanos para hacer como que hacen. Los empleados de la entrada, que eran dos, estaban hechos bolas más allá de lo permisible, no se si eran nuevos o no conocen los nuevos procedimientos, el caso es que no daban pie con bola. Sume a eso que se toman la chamba de manera muy relajada, echando relajo con una compañerita que les estaba mostrando quien sabe qué chisme, video, chiste o lo que fuera en su celular, dedicándole más tiempo e interés a la colega que a lo que el contribuyente quería preguntarle, hasta que de plano uno lo voltea a ver medio despóticamente, para decirle “pásele allá con los compañeros, allá lo atienden”.

Y allá va el valiente, ya escamado por lo visto y oído, y ponga que entre los empleados de los módulos, que acá entre nos, yo creo que los estaban apenas capacitando, pues había una supervisora, esta sí muy amable, diciéndole paso por paso lo que tenía que hacer el que estaba en la computadora. Que pícale aquí, que pícale allá, que mete el recibo, que escanea aquello, es la que dijo que lo impreso de internet no servía para el trámite, que había que volver a imprimirlo.

Si le digo que allí en Finanzas, de plano estaban mandando a la gente al módulo… de Finanzas que tienen instalado en la plaza real, así de ganosos estaban para hacer los trámites. Una señora preguntó ¿y aquí puedo pagar?, sí, le contestaron, ¿y entonces para que me mandan al HEB?, nomás se arrugaron y le aceptaron el pago. Peor se la cuento, donde había gente que no llevaba sus documentos completos, que en realidad no hacen falta, pero los estaban pidiendo, con tal de que se fuera sin dar más lata, obviaban la falta, con lo que el causante, todavía más azorrillado que los empleados de Finanzas, se iba contento. Ese es  más o menos el cuento, que ahorita parece vacilada, pero que nomás entrando enero se convertirá en el viacrucis de decenas de miles de coahuilenses.

Sí, hay la posibilidad de que en estos días los empleados de la secretaría de Finanzas aprendan y dominen el procedimiento al puro tiro, también es probable que los informáticos se aseguren de que el sistema tiene la capacidad y la conectividad para manejar un montonal de trámites al mismo tiempo sin colapsarse, pero la experiencia de los años pasados es que ni una sola ocasión, han estado a la altura de las primeras oleadas de contribuyentes. Se lo platicamos para que vaya haciéndose a la idea de lo que va a enfrentarse, tanto si se espera a enero, como si aprovecha el 30% de descuento, que por lo demás, claro que se lo recomendamos.

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