Asesinando la ciencia

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HEREJÍA POLÍTICA.-

Por: Luis Enriquez.-

Los que votamos por él, miramos consternados cómo todo se va al carajo. El empecinamiento de un ente que intenta abarcar lo que no conoce, en su nimio saber, destruye las más dignas instituciones de este país. Y no me refiero a su política ciega ante tiranos extranjeros, o a su torpe guerra contra el huachicol, ni al Mijis, ni al desmantelamiento del SAT, ni a las guarderías clausuradas. No, no son los que circundan estos casos desafortunados: es la ciencia. La ciencia que más ha sufrido los estragos de esta terrible cuarta transformación. Ignorante y trastabillado ha sido el manejo de Andrés Manuel López Obrador en el ámbito científico. Álvarez-Buylla parece encabezar un proyecto que circunda entre el horror, la miseria y la ignorancia.

Desde su primer roce político con Enrique Cabrero, se divisaba la catástrofe. La diminuta imagen de Álvarez-Buylla ordenó al respetado Doctor y al entonces director de Conacyt, cancelar las convocatorias existentes. Los directivos lo filtraron a la prensa. La prensa se enteró y arremetió con fuerza. Los funcionarios entrantes negaron, indignados, sus actos. Siempre con indignación. Cualquier crítica contra ellos hiere su tan imaginaria “autoridad moral”. Pero no alcanzan a observar que al otro lado de los barrotes de su ignorancia existe una comunidad cada vez más pequeña y oprimida.

Vino el cambio de administración con un silencio absoluto. Desde el primero de diciembre, el principio de incertidumbre ha estado presente en todos los centros de investigación del país. El régimen de austeridad republicana no se aplicó solamente a los directivos. Investigadores de todos los niveles, administrativos e incluso técnicos (con sueldos menores a 10 mil pesos) perdieron bonos y compensaciones, reduciendo hasta en un 15% su salario. Y todo para que el “Peje” pueda pagarle a David Ledesma sus 44 mil pesos mensuales. Por si no lo sabían, David Ledesma y su licenciatura trunca obtuvieron en días pasados una subdirección de Conacyt a nivel federal. La comunidad científica montó en cólera; la prensa arremetió, una vez más. La directiva, en un momento de indignación, arrojó un atrevido comunicado donde defiende la trayectoria del joven miembro de la comunidad LGBT. Pero El Universal ya se encargó de desmentir cada una de las partes del comunicado. Un comunicado oficial de un instituto federal plagado de mentiras. Patético.

Días después, salió a relucir Edith Arrieta, diseñadora de modas, como parte de la comisión de bioseguridad nacional. La comadre de Sheinbaum no tiene la más mínima experiencia, pero sí buenas amistades. La Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados es un órgano del Poder Ejecutivo Federal “que se encarga, al más alto nivel, de establecer las políticas relativas a la seguridad de la biotecnología respecto al uso de los organismos genéticamente modificados”, de acuerdo con el portal oficial del Conacyt. Alarmante.

Y muy aparte de dejar sin olimpiada a los jóvenes genios de la nación, de anunciar la eliminación de fondos mixtos para apoyos regionales y acusar injustamente de “colgados” a los catedráticos, lo más preocupante se acerca. Álvarez-Buylla planea cancelar las becas para mexicanos en el extranjero. Un millar de sueños se rompen con esta noticia.  Con el decreto de ley de humanidades ciencias y tecnologías, una H que no suena pero que resquebraja, ha perpetrado los principios de la institución. Se cancelaron un sin número de convocatorias, y las que ya debieron haber salido, como la de becas nacionales, siguen desaparecidas.

Está para llorar. Y eso que sólo van dos meses de gestión.

Porque, en el primer round, CONACYT ya está contra las cuerdas. El “peje” asesta una y otra vez ganchos al hígado, la ciencia agoniza y no hay referee que pare la pelea ni coach que arroje la toalla. Se nos muere la ciencia. Y la asesina no es Álvarez-Buylla, no; ella está muy ocupada cocinándole y sirviéndole de comer a sus empleados. El nombre del verdadero asesino es Andrés Manuel López Obrador. Las generaciones venideras verán el círculo científico como algo poco posible y muy poco rentable. Y no habrá autoridad moral que reconstruya el camino hacia la ciencia perdida.

Peje… le arrebataste los recursos a un diminuto grupo de personas que marcan la diferencia. Arremetiste contra los marginados, contra las “ratas” de laboratorio, contra los matemáticos, contra los químicos, contra los que piensan, los que crean, los que cambian el mundo. Asesinaste a la ciencia, y junto con ella, al porvenir. Y no te importó. Porque, cómo has de pensar: “al fin y al cabo, son pocos votos”.

Un comentario en “Asesinando la ciencia

  1. Te faltó llorar! Pobrecito no te regaron el chayote? Ja ja y mas ja!
    Para nada que estoy desilucionado! A las ratas hay que acabarlas y meterlas a la carcel.
    Porque no hablas de la corrupción en Coahuila, del narco canal de RCG? De los moches de los diputados?
    Canta pajarito, el que asesina la credibilidad eres tu mismo!

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