¿Juicio político? Llamarada de petate

BAILE Y COCHINO.-

Por: Horacio Cárdenas Zardoni.-

rubencillo11

Al centro, el exgobernador Rubén Moreira y Armando Plata.

Son tiempos estos de redes sociales. En otras épocas, no muy lejanas, la gente linda de Saltillo se sentaba en las tardes a “echar el chal”, decentemente los hombres por su lado y las mujeres por el suyo, se dedicaban a hacer polvo las reputaciones de los prójimos, claro, de aquellos que no estaban presentes, porque en las tertulias merenderas, todo es miel sobre hojuelas.

Hoy las cosas son distintas, los saltilleros siguen igual de aburridos que desde que Pancho de Urdiñola y Beto del Canto se sucedían en el poder político y en los amores de la misma dama, así que cualquier chispa que brinque, sirve para incendiar el pastizal seco de la abulia, que ahora con el Twitter, el Facebook, el whatsup y demás ingenios de las tecnologías de información, hacen correr los chismes de forma casi instantánea.

De repente los que hasta hace un minuto estaban durmiéndose de aburrimiento, se les acelera el pulso, les sube la presión, poco menos que se enloquecen leyendo, reenviando, comentando lo que les cayó en las redes sociales. ¿Ya te enteraste, gacha…?, así era el chismerío antes, hoy son los “ringtones” de las redes sociales, que despabilan a los chismosos, siempre listos para entrarle al cotorreo, hasta que este termina por demostrarse falso, por probarse malintencionado, o por quedar claro que era solamente un borrego, y que al final de cuentas, nada había de trasfondo, mucho menos de verdad.

Algo así pasó ayer lunes por la tarde, el chispazo incendiario salió del mismísimo edificio del Congreso del Estado, donde brincó la versión de que luego de examinarse la cuenta pública del año 2017, se había encontrado un faltante, un desvío o malversación por algo así como diez mil millones de pesos. Esto sería un escándalo en cualquier otro sitio, menos en Coahuila, donde esas cantidades son morralla en los bolsillos de ciertos gobernadores, probados especialistas en endeudar las arcas gubernamentales, y en endosarle al pueblo el pago de sus raterías por décadas por venir.

La diferencia entre lo sucedido el lunes y ocasiones anteriores en que la Auditoría Superior del Estado busca salir de debajo de su piedra para pararse ante los reflectores acusando a diestra y siniestra a gente de haberse chispado el dinero del pueblo, radica en que el dedo flamígero apuntó directamente a la persona del exgobernador del estado y hoy diputado federal Rubén Ignacio Moreira Valdés, llevándose entre las falanges a su tapadera número uno, ni más ni menos que el auditor superior, Armando Plata, a quien se señala de no cumplir con su función de denunciar los hechos que habían llegado a su conocimiento, ahora sí que teniendo los pelos de la burra en la mano, esos mismos pelos debió haberlos presentado como evidencia de los delitos ante la Procuraduría, la Fiscalía, o como se hubiera llamado en cada momento en que se detectó un ilícito. Porque tenga en cuenta una cosa, la bomba que supuestamente estalló el lunes por la tarde, es la de la cuenta pública del 2017, último de la administración de Rubén, pero ¿y las cuentas públicas de los cinco años anteriores, esas sí estaban perfectamente integradas?, ¿alguien va a creerse lo de que el 2017 fue el Año de Hidalgo de Rubén, y los demás se portó como lo prometió desde el principio, bajo su lema de “una nueva forma de gobernar”?, vamos, eso no se lo traga nadie, el sexto año de la ratería solo fue la cereza del pastel de una administración dedicada al enriquecimiento de un puñado de favoritos de Rubén, y de este mismo.

Pero bueno, regresando a las emociones desbordadas del lunes, la notita estaba tan bien armada, que ya la gente veía a Rubén y Armando en el banquillo de los acusados, como en capítulo de La Ley y el Orden, siendo procesados en un juicio político… y ¿quién se paró a pensar si esto era procedente o no?, sí, porque lo de menos es lo de Armando Plata, este nefando fulano sigue siendo auditor superior, y no por otra cosa sino por su inobjetable incapacidad para dar una… ahora sí que su porcentaje de bateo de malversadores en la cárcel es de 00/100, en cualquier liga beisbolera ya lo hubieran no vendido, sino regalado a cambio de una botella vacía, pero no en la política coahuilteca, donde juega desde siempre con el equipo de los Ratas. A este sí se le podría armar juicio político, aunque ¿Qué necesidad?, recordemos, que recuerde él mismo, que es empleado del poder legislativo, y que este podría ponerlo de patitas en el boulevard Pancho Coss con la mano en la cintura.

No, lo otro era lo importante, lo de la posibilidad de juicio político contra Rubén Moreira, a quien la mitad de los coahuilenses quisiera ver en el bote, y la otra mitad quisiera verlo arder en leña verde en la plaza de armas amarrado a una ninfa, por eso es por lo que el entusiasmo por la nota rompió récord en las redes sociales y tanto, que hasta los periódicos impresos que tuvieron tiempo de analizar fríamente las notas y hasta editorializarlas, por la remota idea de que esto pudiera ser cierto, pero nunca falta quien encuentre, o peor, quien eche un prieto en el arroz: sí bueno, Rubén es todo lo que dicen de él y más que nadie sabe, pero ¿juicio político de qué si ya no es gobernador?, si a esas vamos, hasta problemas habría para armarle procedimiento para expulsarlo del PRI de donde llegó a ser secretario general el año pasado.

Nada más falta que quieran que el juicio político se haga contra su cargo actual de diputado federal plurinominal, el cual salvo de manera muy retorcida y tangencial, no podría, como dicen ahora los abogados, vincularse a proceso con el desfalco del sexenio en el que fue gobernador. Ya nos imaginamos al congreso local, que ayer parecía la proverbial Jaula de las Locas, armándole sección instructora de juicio político a Rubén Moreira para removerlo de un cargo que ni siquiera tiene en el estado, y ya que se den cuenta de la pifia, exhortando al Congreso de la Unión a que lo regañe y le quite la diputación federal por lo que hizo en Coahuila, ¿y su nieve de qué la quieren?

Ya luego salió la verdad, que no, que lo del juicio político fue una hablada de un diputado, todavía en comisiones, que ni siquiera había llegado al pleno, que por lo tanto el congreso se lava las manos de cualquier referencia a las finísimas personas que son Don Armando Plata y su alteza serenísima Rubén Moreira, todo fue pasar salir un poco del aburrimiento del primer día de la semana, a ver qué inventan luego para entretener y entretenerse, aquí no pasó nada, ni pasará tampoco.

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