¡Mis GROMs!, ¿Dónde están mis GROMs?

BAILE Y COCHINO.-

Por: Horacio Cárdenas Zardoni.-

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Ah que lindo es el poder, tener a la disposición de sus más bajas pasiones el presupuesto para poder hacer lo que a uno le venga en gana, pasarse las leyes, los reglamentos, la decencia por el arco del triunfo, y además, que como es uno el consentido de los de arriba, o si no el consentido, por lo menos lo soportan a uno, poder tratar a los de abajo con la punta del Florsheim.

Así más o menos puede sintetizarse la administración de Jericó Abramo Masso como presidente municipal de Saltillo. Prácticamente el muchachote tomó la geografía entera del municipio como su área particular de juegos, a los empleados municipales como sus sirvientes, y lo que más le deleitó: crearse su propio ejército, con el cual, según esto, se dedicó a combatir la inseguridad, y de pasada, les dio manga ancha para que aterrorizaran a los saltillenses como no lo habían estado quizá desde la invasión norteamericana o desde la revolución mexicana, a ese grado estaban las buenas conciencias a merced de unos mercenarios a los que violando la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, los ciudadanos no los podían identificar ni por la cara, ni por el nombre, por el número de la placa, todo lo cual estaban obligados a mostrar por la calidad de servidores públicos que tenían.

Aquel muchachote que quiso sacarse la espina familiar de no haber podido gobernar la capital de Coahuila, se visualizó a sí mismo como el mejor presidente municipal que alguna vez hubiera tenido la ciudad. Formuló planes interesantes, ni duda cabe de ello, como aquel Programa de Empleo Temporal, con el que logró aliviar en parte la necesidad económica y de salud de alguna gente, además que de alguna manera les devolvió la dignidad de sentirse contratables, todo para que a la hora que se le saltó la cadena, Jericó terminara cancelando todo aquello que pudiera representar un ahorro, y es que su juguete favorito, el ejército particular que denominó en su momento Grupo de Reacción Operativa Municipal, los célebremente tristes GROMs, los primeros que viajaron como cabritos, parados en la parte atrás de camionetas pick up habilitadas con agarraderas, pintadas de color negro mate, que como dijimos antes, se dedicaron a aterrorizar Saltillo, y ya entrados en gastos, a cometer cuanto atropello les viniera en gana, a sabiendas de que de nada iban a ser perseguidos, ante la dificultad que tenían los afectados para identificar a los abusadores encapuchados, y más que eso, ante la abierta protección del alcalde.

Alguna vez escribimos que los extremos se tocan, y la demostración la encontrábamos desgraciadamente en Saltillo, donde el vicio enfebrecido del alcalde Jericó no le pedía nada en cuanto a abusos y altos costos, al del entonces presidente Felipe Calderón Hinojosa, quien desató una guerra, con ese término y definición, según él contra las bandas del crimen organizado, en lo que en opinión de más de un analista se terminó convirtiendo en una auténtica guerra civil, regionalizada si usted quiere, pero una en toda forma.

¿Qué pasó cuando se acabó la gestión de Jericó Abramo?, pues que a su juguete consentido su sucesor, el panista Isidro López Villarreal, no lo quiso sostener, básicamente por carísimo para las arcas municipales, al grado que impedía la realización de muchos programas, y total hubo que ceder a la presión del gobierno del Estado de no desbandar a los GROMs, convirtiéndolos en una extraña y bastante forzada corporación intermunicipal, que por supuesto, los mayores gastos para su sostenimiento corrían a cargo de la administración de Saltillo. Todo fue de bajada hasta que casi se murieron de inanición, algo que a muchos hizo respirar más tranquilos, pues la delincuencia más la policía encargada de acabarla, era un peso que volvía sicótica a la población del otrora bucólico pueblo.

Ah pero por algo Diosito en los cielos no le da alas a los alacranes, porque luego luego se le lanzan al cuello al mismísimo creador y a quien encuentren en su camino. Jericó estaba muy calladito lamiéndose las heridas, luego de haber perdido la elección en la que buscaba ser senador de la República, escalón necesario en su búsqueda de la gubernatura de Coahuila. Les dio lástima, y lo revivieron para hacerlo, algo de su nivel, estatura y peso, Secretarío de Vivienda y Ordenamiento Territorial, invento revivido de lo que en su momento tuvo el cuate del Mono, Gerardo Garza Melo, y que normalmente se los dan para que digan que están, pero que no fastidien mucho.

Pues mal, el alacrán, sintiéndose con alas, para pronto decidió “hacer su trabajo”, y ahora pretende lanzar sus GROMs, sus ejecutores fiscales, sus abogados, contra quien sea que le deba un centavo partido por el centro suave a la Comisión de Vivienda del Estado. Dice el muchachón que está dispuesto a obligar a quienes están en cartera vencida a pagar hasta el último clavo que tengan pendiente, no importa según, que tengan más de setenta años, que no tengan dinero, a él le pagan porque le pagan, y como es bien machote detrás de su nube de guaruras.

Antes, en otros tiempos que antes dijimos que qué bueno que se habían ido y que hoy extrañaremos, porque bueno, a los GROMs solo los soltaban y desbozalaban contra los presuntos integrantes del crimen organizado, y ya en ocasiones muy particulares, contra quienes vendían alcohol fuera de horario y contra, ¿se acuerda?, los yonqueros, contra ellos llegaban con sus armas de alto poder, su prepotencia, tratándolos a golpes y patadas. Unos sí violaban la ley, o key el reglamento de alcoholes, que no creo que tenga nivel de ley, pero allí está, pero los yonqueros, sí había quienes vendían partes robadas, pero no eran todos, y a todos los pasaron a fastidiar con una clausura a punta de carabina.

Pero si usted alguna vez tuvo un crédito del gobierno del estado para comprar o construir su casita, y lo digo así porque para una mansión estilo Abramo’s Palace no alcanza, espérese, que en cualquier chico rato va a ver venir a Jericó y sus temibles GROMs, a cobrarle todo, todo. Se perfila un régimen verdaderamente de terror para miles de familias.

Ah pero, ¿y los GROMs?, ¿Dónde quedaron los GROMs?, ¿Quién se llevó los GROMs de Jericó? Qué lástima, se los desaparecieron, ¿y ahora con qué va a aterrorizar al pueblo el muchachón traumado?

Ánimas que este fulano no llegue nunca a gobernador, entonces sí, a vivir con la bota en el cuello, los que sigan vivos, porque estos son muy dados al gatillo alegre…

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