¿Por qué Alfonso Cepeda no quiera hacer su declaración patrimonial?

¿CÓMO CUALQUIER OTRO MORTAL?

Por: Horacio Cárdenas.-

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El local más grande y más vacío en la Feria del Libro es el del SNTE. En la gráfica aparecen de izquierda a derecha, Alfonso Cepeda Salas, la Secretaria de Gobernación Olga Cordero y el gobernador Miguel Ángel Riquelme.

¿Ya fue a la Feria del Libro?, para quienes han ido a varias ediciones, o esta es la primera a la que asisten allá en el Centro Cultural Universitario en Arteaga, es notorio que el local más grande, más grande y más vacío, es el del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.

En efecto, allí donde lo ve, es un espacio del tamaño del que se le destinó al país invitado, en esta ocasión, Japón, y por supuesto más grande que el del estado invitado, Sinaloa, que tuvo que adaptarse a semicírculo de la pared del auditorio. Y uno se pregunta, pues anda uno curioseando aquí y allá, pensando si compra o no compra el libro que le llenó el ojo, ¿y qué pitos toca el SNTE en la feria del libro?, ¿acaso edita el Sindicato libros para adoctrinar a sus agremiados, o les regala libros para que incrementen su cultura, suponiendo que los profes los lean, o a lo mejor se ponen de veras guapos, y a quienes les regalan los libros es a los asistentes, particularmente a aquellos que ponen cara de alumnos?, y sí, por allí en unos anaqueles tienen algunos libros, flaquitos como los que les gustan a los profesores que no son verdaderos amantes de la lectura, pero así como ameritar un espacio tan notoriamente grande, pues no.

De más para atrás no nos acordamos pero este año, y el anterior, el SNTE ha tomado por asalto la feria del libro de Arteaga, no porque presenten cincuenta, treinta o dos libros escritos por sus agremiados y que se presenten en el escenario idóneo que es la feria ante el público abierto de los asistentes, o del cautivo de los grupos de escolares que llevan allí a recorrerla, o siquiera de los profesores que se sientan forzados a hacer como que les interesa algo escrito por un colega, sino más bien por lo vacío del local.

A lo mejor es que intentaron ponerse a tono con el decorado minimalista del stand de Japón, que tenía muy pocas cosas, pero muy selectas y simbólicas, pero acá, típica manifestación sindicalista, lo que había era un montonal de sillas de esas incómodas apilables… todas vacías, porque aunque los visitantes a la feria ya estuvieran cansados, le rehuían al local del SNTE como si estuviera maldito, o si se les fuera a pegar alguna enfermedad. En las presentaciones que llega a haber, lo que se ven son caras de profesores llevados a fuerza, aburridos como sus alumnos en clase de civismo.

Pero bueno, ya que se dio la oportunidad, alguno de los colegas reporteros aprovecharon para sacar entrevistas con los dirigentes sindicales, que usted ya los conoce, no hace falta más que arrimarles un cerillo para que se prendan, y ¿qué cree?, que se prendieron, y de qué manera.

Uno de los asuntos que más calientes trae a los profesores, más que los coqueteos del presidente Andrés Manuel López Obrador con la Coordinadora, a la que parece preferir por sobre el Sindicato, más que el presente, pasado y futuro de la reforma educativa que vive, muere, y vuelve a la vida, está el tema de una disposición de la Secretaría de la Función Pública, si no es que de la mismísima presidencia de la República, a través de esta y otras dependencias, de que los profesores, no todos, nada más los que tienen la suprema felicidad de trabajar para el gobierno, están obligados a presentar su declaración patrimonial.

¿Pues qué se traen estos cuates de la Cuarta Transformación, aunque en honor a la verdad, lo de la transparencia lo vienen armando desde el sexenio pasado?, esto de tener que reportar su patrimonio les cayó a los profesores, más bien a los dirigentes gremiales, pero también a algunos que han estado metidos en el sindicato o que gracias a su cercanía con el poder público se han enriquecido a su paso, no por las aulas, sino por las nóminas magisteriales, como una bomba.

Si les hubieran dicho que tendrían que llegar temprano todos los días, que tendrían que saber inglés para enseñar inglés, que tendrían que llegar a cada clase con la clase preparada, no les habría dolido tanto. Bien dicen que duele más un golpe al bolsillo que una patada en blanda sea la parte. Pero la verdad de las cosas, es que no sabemos por qué les cuesta tanto hablar de lo que tienen, ponerlo por escrito para que Papá Gobierno, que por lo demás todo lo sabe, se entere.

Por lo pronto la defensa de Alfonso Cepeda Salas de que sus huestes se oponen a declarar sus bienes, es porque de inmediato serían señalados por la delincuencia organizada, que se les lanzaría encima para quitarles lo que han logrado a lo largo de los años con el sudor de sus meninges, transformándolo en enseñanza que a su vez se refleja en el incremento exponencial de la sapiencia de sus alumnos. No se necesita la declaración patrimonial de un profesor para saber que tiene dinero, más dinero que el de la mayoría de las familias de sus alumnos, con darse una vuelta por los estacionamientos de varias secundarias de aquí de Saltillo, esas donde como logro sindical consiguieron que la Secretaría de Educación les pusiera rejas para proteger su patrimonio rodante de los vecinos, cualquiera ve la diferencia.

Además es sabido, en muchas comunidades marginadas, ejidos y colonias pobres, quien más ingreso tiene, por fijo, por vida cara, por prebendas, por escalafón, no le busque, es el profesor, ¿y a cuantos sabe que han asaltado, robado, secuestrado?, así que en nuestra modesta opinión, lo de mantener a sus agremiados a salvo de la delincuencia organizada, cae por su propio peso, pero pensemos que no haya nada de mal habido en los bienes terrenales de los profesores, que son de veras ahorrativos, buenos administradores, y demás cualidades que les hayan permitido amasar fortunas decorosas ¿Cuál es la razón de fondo de no querer hacer su declaración patrimonial?

Esto es lo verdaderamente importante de la cruzadita que se trae el profe Cepeda Salas contra la Secretaría de la Función Pública o más arriba, contra la Cuarta Transformación, el meollo es que el cuate este se cree que él en lo particular, y todos los maestros que logre arrastrar en esta causa, son superiores al resto de los empleados de gobierno, más que los militares que perciben haberes de la Secretaría de la Defensa Nacional, más que los carteros del Servicio Postal Mexicano, más que los ingenieros de la SCT, que los médicos del IMSS, vamos, más que los ministros de la Suprema Corte de Justicia, y mire que desde siempre han dejado claro los integrantes del poder judicial que son burócratas que se cuecen aparte, y eso, no es correcto. Toda persona que trabaja para el gobierno tiene que rendir cuentas a la población, a la que le quitan dinero vía impuestos para pagarles su salario, así de simple. Ahora que si ya no quieren estar obligados, tan sencillo como que dejen su plaza en el sistema y vayan a trabajar a cualquier escuela privada, es más, que pongan su propia escuela particular, a ver si allí Hacienda les permite no declarar sus ingresos y deducciones. Por lo pronto que se enteren, profesores que cobran en gobierno, son igual que el resto de los mortales, o declaran, o los ponen de patitas en la calle, pues esa delicada amenaza es la que pesa sobre toda la burocracia.

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