Baile y Cochino.-
Escribe: Horacio Cárdenas Zardoni.-

Alguna vez, no, muchas veces se habló de que había cierta injusticia de parte de los medios de comunicación hacia Andrés Manuel López Obrador, mientras recorría el país en sus eternas giras que duraron dos sexenios enteros. Es imposible confirmar o negar, que las grandes cadenas televisivas o los periódicos de circulación nacional recibieran alguna recomendación de parte de la administración federal priísta para darle al presidente legitimo de México, una cobertura más bien escasa. De eso simplemente no hay documentos, no hay datos, los involucrados, si los hubo, no soltarán prenda de algo que solamente se sospecha.
Lo más probable es que los editores de los noticieros consideraran que la enésima gira de Andrés Manuel por pueblos que difícilmente la mayoría de los ciudadanos, niños y adultos, podrían localizar en un mapa, no era de interés general, vamos, no era nota. Allí donde iba, hacía las mismas promesas, allí donde se presentaba, lanzaba los mismos ataques y acusaciones, ¿tenía sentido recogerlos?, solo cuando de plano no había información relevante para hacer atractiva la edición, entonces sí, ni modo, a usar los exabruptos de López Obrador, eran el as bajo la manga, aunque hay que reconocer que eran un último recurso, no muy atractivo de utilizar. Ah, pero cuando el convoy del presidente se topaba con un retén de narcos y estos lo dejaban pasar entre promesas de votar por él, claro que sí incluían la nota.
A lo mejor por eso, de que siendo candidato nadie apunta, nadie recuerda, a nadie le importa lo que diga, es que quién se para enfrente comienza a perder la noción de lo que es ser interlocutor. Uno habla y habla y le aplauden porque está diciendo lo que los de enfrente quieren oír. Bien se cuidará de no incurrir en su ira diciendo lo contrario, así se construyen las candidaturas, todas y la de Andrés Manuel más, pues que se tardó doce o más años de candidato.
Pero la realidad de presidente es distinta de la de candidato. La palabra del titular del Ejecutivo es radicalmente diferente del aspirante, si no por otra cosa, porque del primero todas las guardan, todas las interpretan, todas las comentan, todas las contradicen, porque si bien el actual presidente ganó por un número incuestionable de votos, también es cierto que su estilo y sus propuestas le han ganado muchos enemigos a lo largo de los años. Ante estas condiciones lo ideal es que López Obrador buscara desempolvar aquella frase recogida por ‘El Tacuache’ César Garizurieta para su manual de política: siempre te irá mal por algo que digas, nunca por algo que no digas… y mire que si no el cien por ciento, sí el 99 de los problemas que tiene el presente régimen se deben a haberse ido de la lengua, y luego a tratar de corregir sus errores, momento en el cual comete otro todavía peor.
Podríamos decir que el entuerto de la cancelación del Metrobús en la región lagunera no es nada comparado con lo de los diez mil años que tiene de fundado México, época en que ya había universidades e imprentas, pero mientras que esto no pasa de ser una anécdota de los lapsus linguae a los que tiene derecho cualquier persona y hasta cualquier político, lo del sistema de transporte público intermunicipal e interestatal que vendría a consolidar la integración de la economía y los habitantes de la región, es mucho más grave, aun reconociendo que es un asunto eminentemente local, de una zona económica de gran pujanza en el país.
¿Qué pasa por la mente de una persona que en diciembre dice que brindará todo su apoyo para la conclusión de un proyecto que ya va bastante avanzado, y luego seis meses después es capaz de darle carpetazo con la mano en la cintura, o peor, con la mano alzada?, algunos dirán que es problema del típico valemadrismo del mexicano, del cual no escapa ni el presidente, otros pensarán que es más bien una venganza política en contra de un gobernador que no es de su partido, pese a que como todos los gobernadores del país, han decidido sumarse al proyecto lopezobradorista, así sea solo por conveniencia, y hay quien piensa que lo que pasa es que Andrés Manuel sigue comportándose como candidato, siendo que la elección ya la ganó y sus indicadores de popularidad, si bien han disminuido, no llegan a lo preocupante. Lo peor que uno podría pensar es que el presidente ese aciago día en el mitin en el que sus seguidores pusieron del asco al gobernador de Durango, se hubiera trepado al templete sin traer nada en el buche, así que dijo lo primero que se le vino a la cabeza ¿Qué prefieren Metrobús o agua potable?, eso no se le pregunta a quienes viven en una región condenada a padecer cada vez más por falta de líquido, obvio, se fueron por lo inmediato y así lo manifestaron al estilo Peje, con la mano alzada.
¿Qué se molestaron los gobernadores de Coahuila y Durango?, claro ¿Qué la prensa, los organismos empresariales y las organizaciones civiles se le fueron al pescuezo?, por supuesto, y nadie responde a la pregunta ¿pero qué pin… necesidad había de venir a emproblemar un asunto que iba lento, pero ahí iba?, para colmo la regla de hierro del mando: el jefe cuando se equivoca vuelve a mandar… escapa al estilo todo amor del presidente, y para pronto, recomienda que se haga una consulta entre la población… ¿Cuál es el mensaje, que la de mano alzada, en Durango y donde la ha usado, no es más que una corroboración de lo que sabe que le van a decir que sí?, eso es sucio, y hasta peligroso.
Pero si usted cree que la cosa no podía estar peor, desengáñese, tenía que salir el superdelegado en Coahuila de la transformación de cuarta, Reyes Flores Hurtado, a echar su cuarto de espadas. Según él, queriendo ayudar a su supremo patrón, Reyes salió a decir que el proyecto del Metrobús no se canceló, solamente se suspendió… ¿Pues no el mismísimo presidente dijo que el dinero que se dejaría de “tirar” en la integración del transporte lagunero sería transferido al agua potable y no sé qué otra prioridad que le dejó ir el pueblo bueno y sabio?, pregunta directa para Reyes ¿Está suspendido sin dinero, dizque para revisarlo?, ¿Y a la hora de querer reactivarlo de inmediato lo dotarán de los recursos que ya le esfumaron? El escenario no podía complicarse más, lo que procedería ahora es que echándole todos los kilos morenistas, y citando el estilo calderonista de hacer las cosas, la cancelación salga “haiga sido como haiga sido”, porque si no, se van a ver emboletados en que si el proyecto del Metrobús iba a costar mil millones, ahora sumándole lo del agua saldrá en el doble o todavía más.
No por nada dicen que el pez, el Peje por la boca muere, y quienes lo acompañan todavía más. Si Díaz Ordaz no se hubiera muerto… hay políticos que podrían beneficiarse mucho de su máxima de que te irá mal por lo que digas, no por lo que no digas.

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