Señas obscenas: dedos y manos alzadas

Baile y Cochino.-

Escribe: Horacio Cárdenas Zardoni.-

obscenidades

Imaginemos por un momento los sucesivos eventos previos a la captura por una cámara de una jovencita adolescente haciéndole una seña obscena al presidente de la República Andrés Manuel López Obrador, en medio de las risas de los concurrentes a un mitin dominguero que realizaba el mandatario por Yucatán: a la casi niña le habría llegado el aviso perentorio de que había sido elevada al rango de acarreada para asistir al acto multitudinario, este privilegio se lo habría ganado por haber sido una de los decenas de miles, o cientos de miles de alumnos que gracias a la política de regalo de dinero de la Cuarta Transformación, sin intermediarios, está disfrutando de una beca, que ha de ser la de Jóvenes construyendo el Futuro, porque por las imágenes y su comportamiento lleno de risa infantil, no parece todavía acreedora a una de las Benito Juárez de educación superior, aunque quien sabe. ¿Qué más?, bueno, pues la niña se ve bastante aburrida por tener que estar dedicando parte de su domingo a algo que no le importa un rábano, y aquí nos imaginamos que no han cambiado demasiado las cosas desde la primera o segunda transformación, en que a los acarreados los tenían esperando tres, cuatro y cinco horas antes que llegara el presidente, la selección de los asistentes no fue la mejor, pues cuando menos los acarreadores del PRI y del PAN sentenciaban a sus borregos que si no se portaban bien, si no aplaudían cuando se les ordenaba o se salían del huacal con algún grito, gesto, bostezo, distracción, o lo que diera la impresión de que no estaban de acuerdo con lo que estaba diciendo el mandamás desde el podio, lo mínimo, les cancelarían el “apoyo” y lo máximo, lo que usted se imagine.
Muy probablemente el aburrimiento de la escuincla era compartido por la mitad o muchos más, de quienes escuchaban el entrecortado, lento, lentísimo y somnífero discurso de Andrés Manuel, si acaso despertaban era para pescar alguna ocurrencia, barrabasada o regaño presidencial, y sucedió lo que tenía que suceder, que hay que aclarar que no es como lo han comentado todos. No es que la señorita le pintara el dedo al mismísimo presidente de la República cuando anunciaba la construcción de una planta de generación de electricidad en Yucatán para acabar con los apagones, acá entre nos, proyecto tan balín como el de la refinería de Dos Bocas o el aeropuerto de Santa Lucía, sino que como se ha hecho costumbre en esos eventos, un camarógrafo andaba por todas partes para “captar” las reacciones en vivo de los asistentes. ¿Qué pasó?, lo mismo que ocurre en cualquier estadio deportivo cuando a algún aficionado o aficionada le plantan una cámara en las narices, reacciona como se le da la gana, riéndose, saludando, apenándose de verse en las pantallas monumentales, o como el caso de esta pulida discípula de Paco Ignacio Taibo II, aquel al que se la meten doblada, haciendo una seña que aquí y en todo el universo conocido se considera obscena.
Nuestra hipótesis es esa, que la joven no le estaba tirando bronca al presidente, ni a su discurso que casi seguramente no estaba escuchando, ni haciendo uso como dijo López Obrador de su libertad de expresión, ni siquiera se le puede tachar de enemiga de la Cuarta Transformación, fifí, reaccionaria o conservadora, lo que pasó es que le cayó en la punta del hígado que el payaso del camarógrafo la hubiera elegido para enfocarla, y el error que dio pie a toda la comedia de equívocos fue que el todavía más payaso del master, la hubiera proyectado en directo, para regocijo de los aburridos asistentes al evento y para desatar la enésima batalla campal entre chairos y fifís en las redes sociales.
Mención aparte merece la así llamada “labor” de los camarógrafos de los estadios, ahora de los mítines políticos, a donde van a dobletear porque hay que completar el chivo, y con fregar a los asistentes a los eventos deportivos no les alcanza. ¿Por qué escogen a los que escogen para proyectarlos, por bonitos, por feos, por simpáticos, por chistosos, por ridículos, por qué calculan cual va a ser su reacción ante su repentina aparición en la pantalla gigante?, la razón que sea, es una violación, no vamos a decir que a los derechos humanos, pero sí a la privacidad, a las ganas de cada quien de seguir siendo parte de la masa, y no destacarse en nada.
Pero regresando a lo de las señales. Realmente nadie debería de decir nada de las señas obscenas, pues estas no pasan de ser una manifestación visual de lo que hordas de mexicanos están pensando de sus gobernantes, de lo que periodistas escriben, de lo que los cafetólogos comentan, y lo que los anarquistas pintarrajean. Además que, remitiéndonos al basurero de la historia reciente del país, baste recordar que aquel 17 de marzo de 1995, el entonces diputado federal, para más señas obscenas por el Estado de Coahuila, Humberto Roque Villanueva, inscribió con letras de oro en los muros de la Cámara de Diputados la famosísima Roqueseñal, con la que festejó la aprobación del aumento del 50% al impuesto al valor agregado ordenado desde la presidencia de la República, hablando de meterla doblada… Veintiferia de años después, el pueblo bueno y sabio se sigue acordando de la majadería.
Pero si a peladeces vamos, la consulta que hizo, según él, Andrés Manuel López Obrador, otro domingo, en La Laguna, para preguntarle a los laguneros duranguenses si querían que continuara o se cancelara el multimillonario proyecto del Metrobús, para lo cual pidió que alzaran la mano, eso es una falta de respeto, no vamos a decir a la investidura, que eso finalmente nunca ha sido nada y lo es cada vez menos, pero sí a las esperanzas de muchos miles de personas de poder transportarse más dignamente y más rápido de lo que lo pueden hacer ahorita, pero también de los planes del gobierno federal anterior y de los de los estados de Coahuila y Durango, y de manera muy particular, al dinero que ya se ha gastado en un proyecto ambicioso, que conste que no es perfecto, pero es lo más avanzado que se ha planteado en la Región Lagunera en muchas décadas, y que ya quisieran en Saltillo para un día de trabajo en los parques industriales. Alcen la mano los que no quieran… y así, a la goma. Claro, quienes asistían al mitin no eran otros que acarreados de MORENA, ni más ni menos que acarreada era la jovencita del dedo alzado allá en Yucatán, si acaso la diferencia es que allá en Mérida y por ser un evento “temático” de educación, se hubieran jalado a estudiantes, y no a integrantes del pueblo bueno y sabio, que además militan en el partido de la esperanza de México.
El caso es que deberíamos de dejarnos de hipocresías. México siempre ha sido un país de peladeces y majaderías. Ese que ahora llaman pueblo bueno antes eran los peladitos, o genérico, el peladaje, al cual siempre han despreciado los gobernantes, el que se comunica coloquialmente con puras groserías. Insistimos, lo de la escuincla ni siquiera era contra el Peje, ni contra su gobierno, sino contra el camarógrafo metiche, pero están las roqueseñales de los gobiernos priístas, están las enseñanzas de Paco Taibo y de Beatriz Gutiérrez, académica ella, también requetebien peladota, y están las verdaderamente gordas, como lo de la mano alzada, que como dice el mexicano antes de arrancarse a golpear al que tiene enfrente: esas sí calientan.

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