‘Ausente presidente’; Tras desaire del Peje, México podría quedar fuera del G-20

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Osaka, 28 junio 2019.- Para este 2019, son dos los ejes temáticos considerados para la Cumbres de Jefes de Estado que se lleva a cabo en la ciudad de Osaka, Japón; salud y desarrollo. México llega al G-20 con el canciller, Marcelo Ebrard y el secretario de Hacienda, Carlos Urzúe, enviados en representación del presidente López Obrador y con un importante lastre a cuestas, la crisis humanitaria que se avecina por el reciente acuerdo entre México y Estados Unidos para esquivar la amenaza arancelaria lanzada por el presidente Trump.

Que los emisarios mexicanos enviados a Osaka aseguren tener acceso a todos los foros de la Cumbre, no equipara la presencia del presidente y mucho menos abre la oportunidad a las mesas de toma de decisiones al interior del organismo.

Mientras los 19 líderes presentes en el G-20 presentarán sus agendas nacionales y adquirirán compromisos para la creación de nuevas iniciativas de cooperación multilateral, vinculación macroeconómica, regulación financiera y participación como bloque en temas globales, en México se aprueba el Plan Nacional de Desarrollo seis meses después de haber iniciado el gobierno que prometió cambio y esperanza, se vive una amplia incertidumbre por cambios de rumbo en decisiones presupuestales que han golpeado programas sectoriales y se ha aumentado de manera importante el desempleo y la especulación.

Como país emergente miembro del G-20, México no tiene las condiciones ni en crecimiento ni en estabilidad como para comprometer recursos y programas de cooperación como Sembrando Vida, que ha otorgado tan solo a El Salvador treinta millones de dólares para ser erogados sin reglas de operación fuera del territorio nacional.

A lo largo de estos primeros seis meses de la tan prometida Cuarta Transformación, México no es un país más seguro, más desarrollado, ni menos corrupto. Pero sí es un país más polarizado, con más desempleo, con más programas para los migrantes que para los nacionales y con programas clientelares que bajo el esquema de dádivas amplía la línea de pobreza para asegurar perpetuidad.

Seguramente, los representantes mexicanos que están en Osaka buscarán posicionar el Plan de Desarrollo para Centroamérica y Sembrando Vida como la opción mesiánica para el rescate del Triángulo Norte, pero sería mejor que se presentaran los argumentos para la cancelación de las estancias infantiles, Prospera, comedores comunitarios, 3×1 para migrantes, el Fondo de Promoción Turística y el resto de programas que merma profundamente el desarrollo en México. (Con información de El País)

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