México, al borde de la violencia por las purgas en la federal

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas.-

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Corrían los primeros meses de la era de la Renovación Moral de la Sociedad, era presidente de la República, de la república en serio, no legítima ni amorosa, Miguel de la Madrid Hurtado, quien había hecho su campaña precisamente prometiendo acabar con la corrupción, con una corrupción que no se restringía al saqueo de los recursos públicos, sino que llegaba hasta la disipación de los poderosos y a la decadencia de las estructuras sociales.

Quién sabe que afrentas habría recibido quien antes era Secretario de Programación y Presupuesto de quien fungió durante el sexenio de José López Portillo como director de la policía del entonces Distrito Federal, pero el caso fue que Arturo Durazo Moreno, el célebre  Negro Durazo, se convirtió  en el principal chivo expiatorio del sexenio de la disipación.

El Negro, que se sentía con tamaños para ser gobernador de Sonora, por ser nativo de Cumpas, se topó con que De la Madrid no quería saber nada, ni de él ni de los suyos y para pronto ordenó una purga en la policía capitalina, comenzando con la desaparición de la temible DIPD la Dirección de Investigaciones para la Prevención de la Delincuencia, sus agentes que habían sido la envidia del resto de los policías, de repente se vieron sujetos de investigación, degradados a mensajeros, choferes o a aburrirse soberanamente día tras día pies ni los corrían ni les asignaban trabajo, nada. Lo peor de todo es que, ellos que llevaban un tren de vida espectacular a base de secuestros, extorsiones y otras lindezas, no se llevaban más que su sueldo.

Unos, gracias a su “perfil” de investigadores, pudieron migrar a la policía judicial del D. F. Otros a la tenebrosa Judicial Federal, pero la mayoría decidió salir definitivamente del closet, declarándose delincuentes, por lo demás, con gran éxito, pues no solo carecían de escrúpulos, conocían los procedimientos de la policía de la que habían formado parte y donde conservaban cuates e influencias, sino que además los movía una sed de venganza contra quienes los habían maltratado, vejado y degradado, orillándolos literalmente a pasarse al otro lado.

Otro caso, más reciente, de lo que pasa cuando a la gente se le trata mal. Se dice que la primera fuerza de Los Zetas, los rudos, los sanguinarios peo pero también los fríos que sabían de organización y estrategia, era un conjunto de desertores del GAFE, Grupo Aerotransportado de Fuerzas Especiales, unidad de élite del Ejército Mexicano, a quienes los reclutadores del Cartel del Golfo les hicieron ver las ventajas de pasarse de los buenos a los malosos.

Un comentario recurrente respecto a la preparación de los exGAFEs es el ya clásico de que si el Z-3 Heriberto Lazcano Lazcano, llegó a ser lo que fue, el azote de toda una región, y apenas era cabo en el ejército, qué sería si hubiera llegado a capitán o mayor, nadie le vio el potencial o su peligrosidad cuando lo tenían como propio.

Ahora que el gobierno federal, en su cruzada por la honradez, la honestidad, la pulcritud de alma y no sé cuantas cosas más, ha agarrado de su puerquito a la Policía Federal, vale decir a la corporación entera, cabe preguntarse  ¿ninguno de los asesores del presidente, de los estrategas de seguridad, de los analistas de inteligencia, ha pensado lo que se les puede venir encima destruyendo la moral, desmantelando una corporación, pero más puntualmente, vituperando a cada uno de sus integrantes? Le pusimos solo dos ejemplos pero ha habido muchos más en los que una purga mal ejecutada ha redundado en una ola de criminalidad y violencia muy superior al estado de cosas previo, en el que muy probablemente hubiera toda la corrupción de la que ahora se les acusa, pero había algo de control…

Hay que ser muy ingenuo al pensar que una fuerza como la Guardia Nacional, con apenas seis meses de existencia, que carece de espíritu de cuerpo, que no ha recibido una capacitación, que no ha visto fuego… podría enfrentar y prevalecer sobre, ya no la corporación de la Policía Federal en vías de extinción, sino con sus elementos que no hayan aceptado las generosa ofertas del gobierno, y se hayan pasado con todo su “know how» al bando contrario.

Gente que ha visto combates, que ha matado y visto morir compañeros, que ha soportado todo y sobrevivido por décadas, cree que pueda ser “abatido» ya por su calidad de enemigo de la 4T por alguien que sí, porta un elegante uniforme talla XXXL que le da tres vueltas y le sirve de capote y tienda de campaña, pero que era un nini hasta hace pocos meses, o un soldado de línea al que le tocó la suerte, buena o mala, de ser seleccionado para dejar el verde olivo por el gris rata.

Dice la prensa  fifi, que aunque Andrés Manuel diga tener otros,  este primer semestre del sexenio ha sido el más violento de la historia, señal de que la delincuencia organizada y la no organizada hizo caso omiso de las llamadas al templo, que se limpió los mocos con la cartilla moral, y que aprovechando el vacío en seguridad, están haciendo lo que les viene en gana. Tan es así, que cuando llegue la Guardia Nacional a intentar contenerlos, y sin balazos ni empujones por orden presidencial, les van a llevar una ventaja insalvable. Eso los delincuentes que ya hay… mas los que se le sumarán probablemente con los miles de policías federales que están hartos de ser tratados de corruptos y otras acusaciones igual de feas.

Las purgas hay que saber hacerlas, desafortunadamente estos que nos gobiernan ahora no aprenden del pasado ni sus dedos de frente les dan para calcular lo que ya está hoy en vías de pasar, una ola de violencia como no la hemos visto nunca.

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