Desde la comodidad de mi curul

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas.-

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El sistema político mexicano tiene muchos defectos, demasiados dirían los pesimistas, pero si algo ha marcado su derrotero desde que el subsistema electoral se ciudadanizó, es que se buscó crear condiciones de equidad entre los individuos y los partidos políticos contendientes.

En efecto, al menos en la letra, porque como sabemos, la realidad es muy engañosa, sobre todo a la hora de comprobar que se excedió alguien en el gasto en propaganda política para hacerse de alguna posición de poder, se fija un techo máximo para los recursos que se pueden aplicar en actos y acciones proselitistas. Cualquiera que tenga prerrogativas económicas previstas por la ley, y que pueda allegarse la diferencia hasta llegar a ese techo, puede decirse que tiene iguales posibilidades de ser el triunfador en la elección, no importa que se esté midiendo con gente mucho más rica, con políticos más influyentes, con exfuncionarios más experimentados, la ley, garantiza que todos iguales…

Habrase visto tamaña ingenuidad de quienes creen que el pueblo se chupa el dedo. Si en campaña las cosas son diametralmente opuestas a lo que es la política ya sentados en el poder, aquí todo debe estar comprobado hasta el último centavo con facturas fiscales perfectamente en regla, en cambio en las semanas o meses de campaña y aún antes… de lo que se gaste, a manos llenas sobre todo por algunos que no quieren correr riesgos de perder, de eso no debe quedar la menor huella ni documental, ni grabada, ni rastro de nada, y sin embargo el dinero que cambia de manos es el mejor lubricante político jamás inventado, y aguanta la fricción para obtener los votos para quien está soltando el billete sin perder su viscosidad y transparencia… incluso el sistema ha caído en su propia trampa, lo de los topes de campaña y el esquema de prebendas a los partidos se creó como, según, una barrera para impedir que el dinero del crimen organizado y en especial del narcotráfico infiltrara la política, al financiar candidatos que luego llegaran a gobernantes o dizque representantes populares, blindar los procesos electorales, le dicen pomposamente, aunque en realidad el dinero de partes interesadas, criminales o casi criminales, siempre ha estado metido hasta el fondo en las campañas y ya que los gobernantes están sentados, con la ventaja en este último caso para quien paga, de ir sobre seguro, no andar poniendo como se decía alguna vez de los López de Saltillo, que tenían tanto dinero que podían comprar los candidatos de varios partidos contrarios, para una elección en la capital… y los compraban.

Pero bueno, eso era antes, porque ahora con lo de las reelecciones posibles para ciertos puestos, y sin ser esa la intención inicial, se ha golpeado seriamente el punto de la equidad en la elección. Recién el congreso del estado metió la mano en el asuntillo ese, mínimo dicen algunos, de que ¿Por qué tienen los candidatos a reelegirse, que dejar el cargo para poder hacer campaña?, en Estados Unidos, el país que tomamos de ejemplo para todo lo bueno y sobre todo para todo lo malo, el mismísimo presidente se da sus escapadas para hacer campaña, sin que esto en apariencia afecte su desempeño como primer mandatario, lo mismo reza para los gobernadores, senadores, representantes y para todos los cargos de elección en el país del norte, ¿qué diferencia podría haber aquí?

La verdad quien sabe cuánto trabajen allá del otro lado de la frontera, pero lo que es acá, el trabajo de presidente, de gobernador, de diputado, de alcalde, de síndico, es más bien relajado, da tiempo para todos lo hobbies, para todos los vicios, y por supuesto, para hacer campaña.  Recordamos allí nomás, un alcalde de Saltillo que en sus ratos de ocio, que él se fabricaba, se las arreglaba para entrenar para sus 21k y sus maratones, mientras que del otro lado del espectro, había un alcalde, profesor de profesión para más señas, que trabajaba todos los días de ocho de la mañana hasta las tres del día siguiente, más los sábados, más los domingos, y que no tomaba vacaciones nunca, como no fuera para seguir grillando.

Entre los extremos mencionados hay toda la gama de políticos, desde los que les alcanza el tiempo para todo, hasta lo que no les alcanza para absolutamente nada, y aquí es donde cabe hacer la pregunta: teniendo que elegir entre hacer el trabajo de la chamba actual, o irse de campaña para reelegirse a la misma chamba ¿Cuál cree que elegirá si regidor, su síndico, su diputado local?, que además, tiene seguro el cheque por los meses que durará la campaña, no como antes, que les urgía que se acabara el período de campaña, y ganaran o perdieran había que regresar lo más pronto posible para apoltronarse en la nómina como debe ser, ¿o quieren que creamos que hacen lo que hacen por gusto?

De que la chamba va a sufrir, va a sufrir. Antes de perdida, cuando un regidor o diputado se iba de campaña, entraba el suplente, que ahora hasta sin ese gotero de billete y poder les tumbaron, quien trataba de hacer las cosas lo mejor posible para que se fijaran en él, ¿pero ahora?, todo se les va a ir en: es que ando en campaña, es que tengo un evento, un mitin, una reunión de trabajo, un toca toca, un pega pega o lo que usted guste, si de por sí el trabajo se juntaba, ahora no va a haber trámite que avance, porque mister diputado anda en campaña para volver a ser diputado, lo mismo para el resto de la pelusa que ahora puede reelegirse sin que su bolsillo sufra la pérdida de un solo peso.

Y sí, alguien con emolumentos de diputado está muy por encima de alguien que anda con su sueldito de profesor, de veterinario o de la chamba con la que se gane la vida, que además tiene que desatender para andar de grillo queriendo ser representante popular en el congreso o en el cabildo. ¿Dónde quedó la equidad, señores y señoras diputados?, en su bolsa, porque en lo que estaban pensando al tratar el asunto era en su próxima campaña de reelección, que ninguno de ellas y ellos quería hacer con sus ahorritos, y mucho menos ante la posibilidad más o menos cierta de que pudieran perder.

Esto amerita una siguiente reforma electoral para corregir lo mal corregido, ¿Cuándo será esto?, pues no debe tardar demasiado, el IEC, si no lo desaparecen antes, o el INE metido a autoridad estatal, hará las propuestas correspondientes, pero como en los viejos tiempos, hay unos que van en caballo de hacienda, y otros que andan al puro tapaderazo, ya se los encontrará en campaña, usted elija por cual vota, ¿o habrá en nuestro candor, la posibilidad de que alguien de ellos renuncie a su sueldo durante los meses de campaña?… ni en sueños.

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