BAILE Y COCHINO…
Por Horacio Cárdenas.-

Hace pocos días los servicios de información sindicada distribuyeron una fotografía que fue ampliamente reproducida por los medios de comunicación impresos y electrónicos. Tomada en algún punto cualquiera de la geografía coahuileña, se veían varios hombres con uniforme del Ejército Mexicano, portando unos escudos antimotines con el letrero de Policía Federal, al igual que las patrullas de las que bajaban, y en la manga un sector negro (¿todavía se llaman sector?) Con las letras GN Guardia nacional.
No recuerdo si andaban correteando migrantes, narcotraficantes o atendían un retén, pero lo singular era la mezcolanza de corporaciones que daban a entender, por lo menos tres, unas nuevas, otras viejas, unas apestadas, otras rodeadas del aura de lo nuevo y esperanzador, pero para el ciudadano que hace bizcos delante de las bocas de fuego de los fusiles, por cierto bastante paseados, la impresión era la del mismo miedo de siempre, el que sentía cuando la tercera, la segunda y la primera transformación.
Luego este fin de semana hubo bastantito movimiento en la Región Carbonífera. ¿y cómo no? Si se apersonó por allá el mismísimo Director General de la Comisión Federal de Electricidad, el hombre de los sistemas caídos Manual Bartlett Díaz, quien vino a darle el toque lopezobradorista a la nunca sencilla cuestión de la compra de carbón por parte de la CFE a los mineros locales.
La verdad es que a veces nuestros colegas reporteros se duermen en sus laureles. La nota de color hubiera sido saber ¿Cómo llegó el antediluviano dinosaurio a la Carbonífera? Por lo demás distante de cualquier lado donde haya vuelos comerciales desde la ciudad de México, o como en los viejos tiempos se dejó consentir en un vuelo privado, a costa del estado o de alguna empresa que busca quedar bien con él, allí estaba la nota.
Desde el jueves hubo movimientos raros en la Carbonífera, se corrió la versión de que había operativos para detectar (como si no saltaran a la vista en aquel paisaje desolado) y clausurar minas clandestinas, de las que se estuviera extrayendo carbón ilegalmente, mismo que iría a dar a las plantas carboeléctricas de Nava con la bendición de la PRODEMI.
Lo raro del asunto, así como llegó en principio a la capital, fue que se dijo que los operativos corrían a cargo de la Comisión Federal de Electricidad, a lo que algunos suspicaces luego luego pararon la oreja, pues ¿Qué pitos toca la CFE en la revisión de las minas? En todo caso, si se sospecha de mal manejo de la parte laboral, correspondería a la Secretaría del trabajo, y si a una violación a una concesión o explotación no autorizada, a la secretaría de energía, pero en ningún caso a la CFE.
A menos que, como Bartlet llegaba al día siguiente, estratégicamente el gobierno Federal quisiera mandar un mensaje de que trae todo el power… inclusive para mangonear cosas que no son de su jurisdicción.
De lo que sí lo es, la compra de mineral para seguir operando las centrales de Nava, Bartlett dijo que por instrucciones presidenciales se seguirá comprando carbón para beneficiar a la región y generar empleos. Nada dijo de que las plantas, a las que se está dando mantenimiento se adecúen para quemar el carbón coahuilense, de menor calidad que el importado, razón por la cual siempre se está batallando con las ventas. Y aunque se habló de la intención de crear quien sabe cuántas nuevas plantas generadoras, no se dio el banderazo de que estas pudieran ser para quemar carbón, eso hubiera sido noticia.
En otras latitudes pero sobre el mismo tema de meterse en lo que no les compete. En la mañanera del jueves el presidente Andrés Manuel López Obrador, enterado de lo sucedido en la Colonia San Miguel de Saltillo, ordenó una investigación para dar con los responsables de la muerte de un migrante hondureño a manos de agentes de la Fiscalía General del estado, quiénes supuestamente realizaban un operativo contra el narcomenudeo en el pintoresco rumbo de las vías del ferrocarril.
Sí, el tema es de interés humano, por supuesto del de la protección de los derechos, incluso uno de orden consular al involucrar un ciudadano extranjero… pero no deja de ser un asunto del fuero común, con la variante de la intervención de personal policíaco que estaba haciendo su trabajo en un sector particularmente peligroso de la otrora mejor capital de México.
¿Qué mueve al presidente a ordenar investigar el caso? Para empezar la cuestión de las relaciones públicas, este es un caso mediático, si el muerto hubiera sido un saltillero, un jalisquillo, un chilango, no hubiera merecido una mención en los diarios nacionales, y nada en la mañanera, ah pero era hondureño… además ¿qué mejor regalo para el presidente que otro asunto con el cual meterle presión al gobernador priista de Coahuila, Miguel Ángel Riquelme Solís, a quien, dicho con todas sus letras, le gusta hostigar.
Bonita cosa, si un triste caso de homicidio a manos de una autoridad estatal es atraído por la Fiscalía General de la República, como si esta no estuviera hasta el copete de asuntos verdaderamente importantes y sobre todo de su competencia, a los que nomás no termina de encontrarles la cuadratura. Distraer a quienes deben estar armando impecables expedientes contra Collado, contra Lozoya, contra Ancira, contra Chayo en un modestísimo caso de homicidio accidental, o cuando mucho de abuso en el ejercicio de sus funciones por parte de los policías coahuilenses, es un costoso desperdicio de recursos humanos. Que también, quien sabe si alguien haga algo, porque en un gobierno de ocurrencias, son cada vez menos los subordinados que le hacen caso al presidente, de quien algunos dicen que ya recibe el mismo grado de obediencia que en su momento su acérrimo enemigo Vicente Fox.
Hasta aquí hemos reseñado tres casos de invasión de atribuciones por parte de dependencias o funcionarios en la órbita de otros, todos ellos con abierta intención política, y resultados entre magros y cuestionables. Estos que presumen de juaristas, nomás de dientes para afuera recitan lo del respeto al derecho ajeno, porque lo que se están buscando es cualquier cosa menos paz.

Deja una respuesta