Todos queremos ser Tereso

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas.-

TERESOS

Corrían los años previos al mundial de futbol, México estaba enloquecido luego de que el gobierno había hecho lo imposible para conseguir en menos de veinte años, la organización de dos torneos mundiales, y la discusión en ese momento era ríspida, cruenta, más polarizada que un campeonato entre Tigres y Rayados, o puesto en términos universales, entre Chivas y el Club América.

¿El tema?, no que nuestro país, que nunca ha logrado remontar el nivel de jodidez para la gran mayoría de la población, siguiera gastando cantidades ingentes de dinero público para algo que por más vueltas que le quisieran dar, no era más que pan y circo para tener al respetable, bueno y sabio pueblo, entretenido. Más circo que pan, claro. Nada de orden tan ideológico, no, el pleito era ¿Cuál debería ser la mascota del campeonato, según la costumbre que rodea los certámenes deportivos de gran pomadaje, desde los centroamericanos y panamericanos hasta las olimpiadas?, luego del consabido y muchos sospechan que amañado concurso público y abierto, se declaró como el flamante ganador “Cantinflas”, el monito de caricatura, émulo del actor.

Aquello fue un escándalo, sus defensores decían que era porque no había figura mexicana tan conocida y reconocida en todo el orbe como el célebre Cantinflas, en tanto que sus detractores salieron a decir que sí, es archiconocido… pero de los peores defectos del pueblo mexicano, sucio, desgarbado, ininteligible, la imagen viva del naco peladito, apenas comparable en el imaginario universal con el Charrito PEMEX, o la otra caricatura, del ensarapado sombrerudo dormido a la vera de un saguaro, mientras le roban la riqueza del petróleo o quien sabe qué más.

Aquello hubiera terminado de veras más, porque recordemos que no eran los tiempos actuales, que el mismísimo presidente se echa para atrás en sus decisiones, si es suficiente gente la que lo presiona, no, en esos entonces la palabra del gobierno era palabra de dios, y los palos que daba, nadie los podía quitar, suponiendo que alguien lo quisiera. Pero no, haciendo gala de algo que se sospechaba, pero se conocía poco, fue el propio Mario Moreno quien retiró su figura caricaturizada de la contienda. La cosa resultó peor, porque la mascota del Mundial de 1986 fue Pique, un chile bigotón, con lo que México se convirtió en la alburera burla de todo el planeta futbolero.

Ya como resabio del entuerto, salió la explicación de porqué del rechazo al monito Cantinflas por parte del pópolo nacastoche: tan fácil, cierto que todos adoraban a Cantinflas, todos se habían reído de las burradas que dice en sus películas e incluso lo imitaban con gusto, pero… a la hora de querer ser como Cantinflas, mejor preferían ser como Mario Moreno, empresario, millonario, exitoso con las damas y en general en su vida.

Hasta aquí la referencia, que viene a cuenta por la entrevista que Milenio Laguna le hizo a uno de los personajes que, muy al estilo cantinflesco, tienen a Coahuila y a México sumido en el marasmo de pobreza, de injusticia social y económica, la falta de libertad laboral y el control de las masas de trabajadores, nos estamos refiriendo por supuesto a Tereso Medina Ramírez, quien en un dechado de humildad y bonhomía que contrastan de forma chocante con sus modos gangsteriles, dice que de no haber sido líder sindical, él hubiera sido locutor o periodista.

Ajá, sí. Y si con quienes estuviera hablando fueran recolectores de basura o buzos del canal del desagüe, también les hubiera dicho Tereso que su ilusión, ajena totalmente a mangonear la mafia sindical en el estado de Coahuila, a gozar de las mieles de ser legislador federal, de ser de los consentidos del sistema político y de los favorecidos por el sistema económico, hubiera preferido andar entre los apestosos desechos de la sociedad, ajá, que se lo crea su suegro Gaspar, quien le vio madera, madera de yerno y para perpetuar un estado de cosas que a gente como él, lo han encaramado en riquezas que rayan en lo incuantificable, a costa, como no podía ser de otra manera, de la explotación de la clase trabajadora, condenándola a medio vivir con los salarios de hambre que les pagan las empresas en contubernio con los líderes charros.

No es ocurrencia gratuita esa de comparar al dizque líder de la Confederación de Trabajadores de México sucursal Coahuila y más abajito, de las secciones Ramos Arizpe y Saltillo, con Cantinflas y otros personajes de la bufonería nacional.

Siempre hemos sido de la idea de que entre Raúl Velasco con su Siempre en Domingo, Chabelo con su repugnante programa infantil, Chespirito con sus programas de cachetadas, Luis Manuel Pelayo y Paco Stanley, sobajando la dignidad de las personas y del conjunto de la nación, causaron a este país un daño del que no ha logrado recuperarse, agregue a estos mencionados a los políticos que no han soltado el poder por generaciones, y a los líderes que controlan la fuerza laboral, y ya tiene la explicación del porque este nuestro México no logra, como el buey del refrán, ni siquiera intenta salir de la barranca, hasta al contrario, se hunde más.

A ver, ¿alguien de veras cree que Tereso Medina, el hijo de campesinos, el ejidatario, el que comenzó como obrero en la Renault, es un trabajador?, nada, desde que tuvo su primera representación sindical, dijo no como las niñas fresas de Saltillo “de aquí soy”, dijo “esto es mío, y chin chin el que crea que alguna vez lo voy a soltar”. De veras que qué padre es el sindicalismo a la mexicana, en el momento en el que un trabajador se convierte en líder, automáticamente deja de ser trabajador, pero no solo por el tiempo que dure su “comisión”, sino por siempre, en la vida vuelven a agarrar, como el caso del mecánico Tereso, una pinza, una llave Stilson, una remachadora, nada que implique un esfuerzo físico, tampoco uno intelectual, apenas el ejercicio de la lengua para tirar rollos que convenzan a unos que los está apoyando, a los trabajadores, y a los patrones, que tiene controlada a la base.

Además que a nadie va a convencer Tereso de que es el gran demócrata, sí, ha sido miembro del PRI, que lo ha elevado hasta al senado, ¿pero qué tal respeta él la voluntad de los trabajadores para elegir sindicato?, a esa hay que aplastarla y a ellos de pasada, ¿se puede decir demócrata un fulano que confiesa que tiene 22 años de líder en Coahuila?, desde luego que no, y a sus 57 años se siente fuerte como un roble, que no se cansa de no hacer nada, más que juntar billetes.

A como van las cosas, a Tereso lo van a sacar de la CTM momificado ni más ni menos que a su sueter Gaspar Valdés al cuadrado. Nuestras condolencias a los trabajadores que lo tienen que soportar haciéndola al Cantinflas… y mantener como a Mario Moreno.

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