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Enfrentaría Brenda Vélez 10 años de cárcel por nepotismo en Parras

Baile y Cochino.-

Escribe: Horacio Cárdenas Zardoni.-

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Permítanos una transcripción literal del Artículo 52 de la Ley de Responsabilidad de los Servidores Públicos Estatales y Municipales del Estado de Coahuila de Zaragoza, el cual dice a la letra “Todo servidor público tendrá las siguientes obligaciones para salvaguardar la legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia que deben ser observadas en el desempeño de su empleo, cargo o comisión, y su incumplimiento, dará lugar al procedimiento y a las sanciones que correspondan, según la naturaleza de la infracción en que incurra, y sin perjuicio de sus derechos laborales”, clarísimo según nuestra muy modesta opinión en cuanto a lo que se espera de todo empleado de gobierno, de que no lo contratan para hacer su santa voluntad ni pasársela papaloteando durante el tiempo de su gestión, so pena de que se le finquen responsabilidades, se le procese y se le castigue conforme a derecho.
Pero eso es en lo general, si nos vamos más específicos, leamos lo que dice el numeral XIII del mismo ordenamiento jurídico: todo servidor público tendrá que “Excusarse de intervenir en cualquier forma en la atención, tramitación o resolución de asuntos en los que tengan interés personal, familiar o de negocios, incluyendo aquellas de los que pueda resultar algún beneficio para él, su cónyuge o parientes consanguíneos hasta el cuarto grado, por afinidad o civiles, o para terceros con los que tenga relaciones profesionales, laborales o de negocios, o para socios o sociedades de las que el servidor público o las personas antes referidas formen o hayan formado parte”.
Todo esto de la Ley de Responsabilidad de los servidores públicos nació porque en algún tiempo ido, el gobierno funcionaba como una agencia de colocación de familias enteras, más sus agregados culturales, más sus compadres, más sus vecinos, más sus quelites, más quien usted guste y mande, por esas cosas de la permisividad de la ley mexicana, que dice que lo que no está prohibido está permitido, pues bien, la corrupción había llegado a tal grado que algunas dependencias de la administración pública, en sus niveles federal, estatal, municipal y las entidades paralelas a estas, estaban copadas por parientes, cuates, socios y finalmente cómplices, al tiempo que gente realmente útil para la solución de los problemas de la sociedad, esos se quedaban sin la oportunidad de que sus conocimientos y habilidades fueran aprovechados, pues las plazas las tenía algún primo, alguna querida o algún compadre.
Pues bueno, aterrizando en el mágico pueblo de Parras de la Fuente, nos topamos con que la ley se la pasan por el arco de bienvenida, porque ni la ley federal, ni la ley estatal con vigencia para los municipios coahuilenses, tiene quien le haga caso en el R. (R. de rata) Ayuntamiento, a cargo de Ramiro Pérez Arciniega, personaje que ha hecho lo posible por alcanzar y superar a sus antecesores en los rubros de abuso de la administración pública, corrupción, y ya de pasada, en convertir a la burocracia municipal en fuente del sostenimiento (de lujo dirían algunos) de algunas familias selectas, entre ellas la familia Vélez, que poco menos que se sacó la lotería cuando a la ahora «amiga» consentida, Brenda, la designó el alcalde como directora de Desarrollo Humano y Social.
Sabemos que el ayuntamiento parrense se ha caracterizado en estos pocos meses de gobierno, por demostrar un desconocimiento aberrante de la ley y de las obligaciones que tiene para con ella, todo por supuesto, a su estricta conveniencia, pero el recuento de los parientes directos de Brenda en la administración municipal, alcanza niveles de escándalo. A lo mejor es que se sienten Ramiro y Brenda que Parras además de pueblo mágico es un mundo aparte, uno en el que pueden hacer y deshacer a su antojo, que seguro piensan que el proverbial largo brazo de la ley no dará vuelta a la izquierda en Paila para algún día alcanzarlos y hacerlos pagar las que ya deben, más las que van acumulando.
Aun aceptando que la ley les signifique un rábano a Ramiro y su contlapache Brenda, deberían mínimo saber que hay un dios… bueno, un partido cuyo líder se siente casi dios, y que si algo no desea, es que sus prosélitos caigan en conductas que hagan recordar prácticas de gobiernos pasados, es más, actitudes que parezcan meramente humanas, como esa de beneficiarse del erario público o peor aún, beneficiar a parientes, familiares o gente cercana a ellos. Nos referimos por supuesto a MORENA, brazo armado, perdón brazo electoral de la Cuarta Transformación y de su líder nato, el presidente Andrés Manuel López Obrador, a quien muy flaco favor le está haciendo la mancuerna Pérez Arciniega/Vélez Zurita, en el municipio de Parras, que con todo lo alejado del mundanal mundo que está, ya ha recibido reflectores por temas de derechos humanos, ecología, abusos policiacos y contra la administración pública.
Y para que vea hasta donde están dispuestos a llegar, los senadores del grupo parlamentario de MORENA propusieron una reforma a la Ley General de Responsabilidades de los Servidores Públicos, la que tiene alcance en todo el país, que dice “incurrirá en utilización indebida de información el servidor público que adquiera para sí o para su cónyuge, parientes consanguíneos, parientes civiles o para terceros con los que tenga relaciones profesionales, laborales o de negocios, o para socios o sociedades de las que el servidor público o las personas antes referidas formen parte, bienes inmuebles, muebles y valores que pudieren incrementar su valor o, en general, que mejoren sus condiciones, así como obtener cualquier ventaja o beneficio privado, como resultado de información privilegiada de la cual haya tenido conocimiento”, y no conformes con lo que ya dice, quieren ampliar la responsabilidad a diez años luego de dejar el poder, ¿Cómo le quedaría el ojo a Ramiro y a Brenda, quienes se han beneficiado en lo personal, y que han favorecido a familiares con muchas prebendas a las que sería imposible que accedieran si no fuera por su relación con el alcalde y su segunda?
Lo que urge es una auditoría en el Ayuntamiento de Parras, es más dos, tres, comenzando por el gobierno del Estado, su Secretaría de Fiscalización para ver ese corrupto asunto de la parentela incrustada en la nómina, otra por parte de la federación, para el mismo efecto, y una última y lapidaria por parte de MORENA, para que vean la regada del tepache que está haciendo su representación en el municipio de Parras. Estos están para salir en un comercial del Peje presidente, pero con los lomos ungidos a la piedra del molino…

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