BAILE Y COCHINO.-
Por Horacio Cárdenas.-

Tradicionalmente se ha hecho cera y pabilo del Partido Acción Nacional, de las otras organizaciones políticas de extrema derecha y algunas otras sociales que presumen de codearse con toda la corte celestial y estar en el favor del mismísimo Dios de los Ejércitos, de tener una doble moral.
Dime de qué presumes y allí es donde te descerrajarán los más dolorosos trancazos, hablando todavía del ala derecha de la sociedad y la política mexicana, ellos que quieren aparentar una moralidad a toda prueba, y no solo eso, sino imponerla al resto de los mexicanos, han sido recurrentemente descubiertos en falta… en muchas faltas, algunas lúbricas, otras picantes, no pocas verdaderamente decepcionantes, sobre todo cuando de lo que tratan es de falta de honestidad en el desempeño del servicio público y en el abuso de autoridad, por no hablar de malversación de recursos públicos, que al final de cuentas, de su sexualidad pueden hacer, como el resto del mundo, un rehilete. Así, recordamos un delegado del PAN que llegó dizque a arreglar las cosas en Coahuila, donde para variar andaban de la greña, en su primera noche se bronqueó con un taxista al que le pidió que lo llevara a conocer la escena gay en la capital del estado, acabaron a los golpes y allí acabó su encomienda salvadora; recordamos también un presidente del PAN nacional, que en medio del escándalo le regaló a su noviecita Paty Lu, sí la de la vaca Tomasa, un departamento en Polanco que costaba más que su salario íntegro en el partido y más que el que obtuvo a su paso por PEMEX, honrado y puritano, y casado con Paty Lu… y aquel presidente de Pro Vida, que en el uso de los fondos públicos reportaba hasta la compra de tangas, más parecidas al uniforme de un table dance que de un convento de hermanas de la caridad, y así por el estilo. Pero esos son pecadillos y declaraciones de inocencia de la derecha, la izquierda se cuece aparte, como no podía ser de otra manera.
Andrés Manuel López Obrador parece que desde siempre ha querido llevarle la contraria a la máxima del profesor Carlos Hank González de que un político pobre hace un pobre político. Entre que andaba primero en un Tsuru, blanco, austerote, y ahora de presidente de la República usa un Jetta también blanco, eso cuando no anda en Suburban, pero esas son para las giras, entre que come en la primera fonda que se le atraviesa, que se corta el pelo en la primera peluquería que ve abierta cuando el gallito se pone rejego, entre que se viste en Milano o Macazaga en vez de en Saville Road como sus antecesores, la apariencia que transmite, en lo personal y como sello de su gobierno es la austeridad, casi podríamos decir que la frugalidad.
Lástima que esta caracterización personal nomás no pegue en su entorno, salvo quizá en Paco Ignacio Taibo II, que anda todavía más desarrapado que el propio presidente, pero eso podría atribuirse a que es artista, escritor, e izquierdista de hueso colorado, el resto de los morenistas… se quedan muy, pero muy cortos en lo que a una presencia y un comportamiento austero se refiere, al contrario, hay dos que tres… decenas de miles que llegaron arrasando.
Alguien podría decir, es pura pantalla, la del presidente, eso de la austeridad y la lucha contra la corrupción, entendida esta última como el aseguramiento de que el gobierno se va a portar austero y quienes laboran en él también, pero no, estamos seguros que su intención es buena, pero que no se queda como tantos otros igualmente bien intencionados, sino que pretende hacer cambios de fondo. Allí tiene sin ir más lejos medidas como la restricción de sueldos a la alta burocracia, y a últimas fechas el proyecto para perseguir a todo aquel que venda y que compre facturas falsas, para meterlas tanto a la contabilidad de las empresas privadas como a dependencias del gobierno, al que lo haga, todo el peso de la ley, y por todo el peso, están prometiendo cárcel inconmutable por cuando menos ocho años, nada de pagar la multa y tan libres como si no hubieran hecho nada.
Defraudación fiscal, así han bautizado al delito este de meter facturas por bienes o servicios que no amparan nada, más que el movimiento de dinero de unas cuentas a otras, todo con la finalidad de alterar la contabilidad, y si se trata de particulares, evadir impuestos al aparentar mayores gastos y menores ganancias, y en el sector público… la ratería descarada, pues eso de contratar empresas que lo único que entregan es la factura, es ratería, o como la han calificado algunos colegas periodiqueros a los que les da por la poesía, estafa maestra.
Sabemos lo difícil que es armar una ideología, un partido político y una mentalidad nueva en el transcurso de escasos seis años, pues bueno, eso es lo que intentó Andrés Manuel, habiendo logrado por lo menos el segundo, crear de la nada su Movimiento de Regeneración Nacional, de lo primero apenas hay algo sembrado, y de lo tercero, definitivamente está muy verde, por el simple hecho de que todos los que andan en la grilla con él ya son gente mayorcita, cada quien con sus antecedentes, sus mañas, sus traumas y complejos, además de con una idea muy particular de para qué se quiere trabajar en el servicio público: para hacer dinero, mientras más, mejor.
En el corto plazo de nueve meses algunos morenistas en los que el presidente había depositado su confianza, se han revelado como indignos de ella, tirándose a matar sobre los presupuestos de las dependencias en las que fueron nombrados, sobre los contratos de obra, bienes o servicios, que les tocaba gestionar con absoluta honradez, 99% de honestidad y 1% de capacidad, según el perfil de puesto especificado por el propio López Obrador, y no, pues no, se han quedado muy lejos de lo que se esperaba de ellos, digo no que el pueblo bueno y sabio fuera ingenuo de que nomás vestiditos de marrón, automáticamente se volvieran honrados e incorruptibles, pero sí que les costara un poco más de trabajo, y pues no.
Sin ir más lejos que aquí a medio camino entre Saltillo y Torreón, en el R. Ayuntamiento de Parras de la Fuente se han ubicado prácticas que nada tienen que ver con la doctrina lopezobradorista, de lo que menos se habla es de nepotismo, y eso es solo para abrir boca, pero casos como lo de saqueo de los bienes y presupuestos municipales, y su comercialización a través de empresas fantasma, son muestras de la nueva doble moral que trae la gente de MORENA, capaces de hacer palidecer cualquier cosa que en su momento hubieran hecho los panistas.
La hebra de todo es rastreable directamente hasta la persona del alcalde morenista Ramiro Pérez Arciniega, familiares y cercanos y cercanas incrustados en la administración municipal. ¿Cómo le explicaría Ramiro a Andrés Manuel, por ejemplo, lo de quitar las pensiones a los extrabajadores municipales, cuando el programa insignia del presidente ha sido el de las pensiones universales?, y de allí para donde quiera seguirle, a lo mejor es que no había mejores, no había otros de que echar mano, y por eso se rodeó de esta clase de politiquillos, pero ya lo pagará MORENA y desafortunadamente ya lo está pagando el país.

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