Cabildos de esos… ¿Y el jefe de la banda ¿cuándo?

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas.-

regidores parras

Como decían de los saltilleros viejos, esos de cabañuelas,  los de chalecitos por la tarde, los de siestas parreñas, los que si alguna vez habían salido del pueblo, no se acordaban, o más bien, se hacía como que no se acordaban: esta gente cree que el edificio más alto del mundo es el de Café Oso, y la Catedral más bonita, la de la capital de Coahuila, los que dicen que ¿para qué quieren irse al cielo si ya viven en Saltillo? Pues a eso se le llama miopía, no querer ver más allá de lo que tienen frente a las narices, lo que han visto toda la vida, por más que no les falten medios para asomarse al mundo, ni siquiera para traerse algo de qué presumirles a sus paisanos.

Confesamos que algo así nos pasó con la nota publicada por Canal 10 de Televisión de Parras, esa de que en la reunión de Cabildo del pasado día 26 de septiembre, en pleno ejercicio de sus atribuciones, procedió a destituir a sendos funcionarios del Ayuntamiento que preside, todavía, Ramiro Pérez Arciniega.

La verdad que nos pareció un hecho nunca visto, rara vez oído, que los regidores llegaran a tal grado de distanciamiento, por no decir enfrentamiento y hasta guerra abierta con el alcalde, pues no le busquemos otra explicación: sí, pusieron de patitas en la carretera que va a General Cepeda, una de las más desoladas y abandonadas del país, a sus empleados, los que él nombró en su momento y apoyó hasta el final, pero el golpe no era contra estos que no dejan de ser meros peones en el tablero, sino contra el mismísimo reyezuelo Ramiro I y último.

Para no quedar como saltillero de esos que tanto criticamos, nos fuimos al cyber a buscar referencias sobre eso, si había antecedentes o ejemplos de municipios donde el cabildo anduviera del chongo con su presidente, porque recordemos que la figura del alcalde es doble, por un lado es presidente municipal, y por el otro funge como máxima autoridad del propio cuerpo edilicio, y ¡oh sorpresa!, Parras de la Fuente no es el único municipio donde se han dado estos desaguisados, que sin llegar a ser norma, sí se dan salpicados por distintos puntos de la geografía nacional.

Allí el van unos ejemplos ilustrativos, a nosotros nos sirvieron para quitarnos la catarata que traíamos en el ojo respecto a ese aspecto concreto de la grilla a la mexicana: una nota de El Sol de Cuernavaca da cuenta de un caso extremo, la fuente es la tercera sala del tribunal de justicia administrativa del estado de Morelos, y dice que el presidente municipal, el síndico y los regidores del cabildo de Puente de Ixtla, fueron destituidos por el Poder Judicial, ante el incumplimiento reiterado de laudos y deudas por más de 400 millones de pesos… todo comenzó con un policía municipal al que despidieron injustificadamente en el año 2017, y lo que debió ser un trámite menor, se convirtió en una bola de nieve que ha obligado a llamar a los suplentes y a la integración de un nuevo ayuntamiento, toda vez que nadie se salvó del que había, ¿gordo el caso, no?, directo a la cabeza, llevándose de encuentro a todos de pasada.

Allí le va otro, igual de reciente que el anterior y el de Parras, se dio en Tehuacán, Puebla, donde el cabildo se propuso poner orden en una administración que podríamos calificar de descocada… en efecto, no conocemos Tehuacán más que por sus aguas minerales y refrescos embotellados, pero no creemos que sea una población muy grande, pues bien, el ayuntamiento contaba con nada  más y nada menos que 47 direcciones de área… prácticamente hasta los barrenderos, los de la perrera y los inspectores de vía pública ostentaban un cargo de dirección, muy elegante y bien pagado, pero injustificado para un municipio no tan grande. Allá el cabildo se echó al plato no a todos, pero sí a los directores más importantes, al Contralor municipal, al Secretario General del Ayuntamiento, al Tesorero, al titular de Obras Públicas, y para que vea que no exágerabamos, a los encargados del Organismo Operador del sistema de Limpia de Tehuacán (Ooselite) y el Organismo Operador de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Tehuacán (Oosapat). Allí el que pecó de tener demasiados cuates en la nómina en el más alto nivel y sueldos, fue el alcalde, que tuvo que doblar las manitas.

En un caso más parecido al nuestro, el Cabildo de Naucalpan, según da cuenta EdoMex al día, destituyó a la secretaria de desarrollo económico, Janet Minutti Rodríguez, lo cual llama la atención porque por más crema que le echen a los tacos, es un puesto menor, y sin embargo los ediles ya estaban hasta las pestañas de la funcionaria, obvio, designada por el presidente municipal.

Bueno, eso donde el cabildo se faja bien el cinto piteado, porque hay otros casos donde el que lleva las de ganar es el alcalde, allí tiene el caso, hace un par de meses en San Luis Potosí, el cabildo de la capital se tomó la atribución de destituir al secretario del ayuntamiento, vale decir el segundo del alcalde, quien se les fue al cuello a los regidores, haciéndoles la guerra no en lo político sino en lo jurídico, alegando que el cuerpo edilicio no tiene facultades de destituir a nadie… casi que está allí de adorno.

Ya nos paseamos por toda la República, y estamos de regreso en Parras. Para este nuestro caso coahuileño y para todos los mencionados y los que se nos quedaron atorados en el toner de la impresora, habría que recordar que México es una democracia, republicana y representativa, desde el nivel más alto, el federal, hasta el menor y más cercano a la gente, el de los municipios. En todos los niveles, lo que debe privar es la concordia, el manejo político, el convencimiento de unos hacia los otros, para llevar, no la fiesta en paz como dice el lugar común, sino cumplir a cabalidad con el mandato popular.

Acá entre nos ¿cómo es posible que una, dos, varias sesiones de cabildo se celebren sin la presencia del alcalde?, ¿pues qué le pasa a este señor Pérez Arciniega?, su función es estar allí para mediar, para negociar, para convencer de que Brenda Vélez, Laura su hermanita, Gilberto el junior, son buenos funcionarios públicos… él los nombró, y aunque la sabiduría popular sentencie que no tiene la culpa el indio sino quien las hizo comadres y ahijado, la obligación del munícipe es dar la cara al pueblo a través de sus representantes, los regidores, y explicar lo que haya que explicar de las conductas que se les imputaron y que hicieron necesaria la destitución.

El corolario es obvio, sí, que bueno que se van a la goma Brenda y sus secuaces, pero ¿y el jefe de la banda?, ese es el primero que debería desfilar, además de por malas decisiones, por respaldarlas, por no corregir, no sancionar, y finalmente, por no haber sido él quien destituyera a los corruptos e incompetentes.

No, tuvo que venir el cabildo a tronárselos, según dicen, ya encarrerados los regidores parrenses, ahora van sobre la tesorería, y de allí sobre el alcalde, sobre el cual ya hay solicitud de juicio político ante el Congreso del Estado. La pregunta es ¿había necesidad de esto?, la respuesta es que todo pudo evitarse, haciendo un poquito, ni siquiera tanto, de política bien hecha.

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