La vergüenza de lo que presumíamos

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas.-

fuerzas11

Tiro por viaje. No ha habido ni una sola vez, hablando de México y la manera tan republicana, democrática y representativa de hacer las cosas siempre a medias, en que las reformas a la función de seguridad pública y procuración de justicia, anunciadas como la cuenta nueva después de tremendo borrón, no haga que los políticos que las impulsaron tengan que tragarse sus palabras.

Podríamos citarle decenas de ejemplos, pero seleccionadito va uno, cuando Ernesto Zedillo Ponce de León, fintó a la nación mexicana que tendría que irse acostumbrando, no a la abundancia que prometiera alguna vez José López Portillo, sino a ser gobernada por el Partido Acción Nacional, nombró a Antonio Lozano Gracia, panista de altos vuelos él, para ocupar una de las principales carteras en el gabinete, la de la Procuraduría General de la República.

Viéndolo desapasionadamente Zedillo repitió con Lozano lo mismo que a él le sucedió con el asesinato de Luis Donaldo Colosio, le cayó en las manos la designación de candidato sustituto sin haberla pedido ni buscado, sino por ser el único que no estaba inhabilitado constitucionalmente para ser, Lozano todos estos años después todavía se ha de estar preguntando ¿Por qué yo?, sin encontrar respuesta.

Pues este personaje se hizo famoso, claro, por su incompetencia para domar el monstruo de corrupción que siempre había sido y siguió siendo la PGR, por recurrir a testigos protegidos con salarios superiores a las de cualquier policía y funcionario, por utilizar videntes para solucionar casos, y por salir con la barrabasada de que para extirpar la corrupción de la dependencia, se requerirían por lo menos 15 años, mismos que ni el presidente Zedillo ni nadie le concedió. En un país donde el pulso se mide en sexenios, pedir chamba para ese y los dos siguientes, se vio mal, y acabaron bajándolo de los cuernos de la luna con un despido fulminante.

En los últimos meses se repitió, palabras más, palabras menos, el mismo discurso en tres entidades federativas del noreste del país, Coahuila, el jumento por delante, Nuevo León y Tamaulipas, se vanagloriaron en todos los tonos posibles, de lo exitosa que había resultado su estrategia de coordinación regional, gracias a la cual, los que tradicionalmente habían sido rivales y un poco hasta enemigos, se habían visto hermanados por la decisión de los gobernadores de los tres estados, y la decisión de establecer un mando rotatorio entre los cuerpos de seguridad estatales, que así podrían lograr un buen conocimiento ya no del entorno miopemente local, sino más amplio, lo cual efectivamente significó una apertura de miras para los policías de a patrulla, que desde siempre vieron con tristeza y desencanto como los delincuentes que iban correteando, se libraban al internarse en el territorio del estado vecino, donde no vamos a sugerir, ¿cómo nos atreveríamos?, que tenían protección de la justicia coludida, pero sí que no tenían expediente abierto, así que no había motivo para que los persiguieran y detuvieran, ahora ya no, actuando coordinadamente, integrando convoyes intercorporaciones, con personal que conocía la geografía del crimen, las brechas, veredas, atajos y rutas de escape, las oportunidades de las bandas criminales se ponían en jaque.

La estrategia no estaba para nada mal pensada, en estados que primero, están alejados del centro del poder político en México, estados gobernados por partidos distintos del que detenta la presidencia de la República, desde donde lo que quisieran es ver fracasar a los gobiernos estatales para “morenizar” la frontera norte de México, no es de extrañar que hubiera poco interés, fuera del rollo de los discursos, claro, para que la situación de inseguridad mejorara. Si del centro no nos ayudan, pues nos ayudamos nosotros. Visto desde ese punto de vista, la coordinación entre los tres gobernadores de la región noreste para contener el efecto cucaracha, podía, desde luego que sí, tener su utilidad política, porque ¿quién puede obtener más sufragios que el partido que presuma que sus gobernantes lograron contener la inseguridad?

La idea del mando rotatorio también tenía su mérito, así nadie podría decir que lo estaban haciendo menos a cambio de lo que su estado estaba aportando de más, además que en un país que se presume de democrático, no había otra opción, que la de rolar. Al personal operativo le servía para orearse del mando, que nunca es sencillo de soportar por largos períodos de tiempo, podían comparar estilos, valorar lo que tienen por comparación con cómo les va a los colegas de otros estados,  en general les representó un aprendizaje, que de otra manera, como siempre, se quedaban mirándose y mentándose la progenitora desde el otro lado de la línea divisoria. Que no se crea, también tuvo un toque peliculesco, sabemos de siempre que entre corporaciones, unas ningunean a otras, y nada causaba más envidia que la capacidad de los agentes de las policías federales y ahora de la guardia nacional, de pasar los límites estatales como si estos no existieran, gracias a la coordinación, tuvieron esa oportunidad de sentirse un poquito como federales.

Las cosas iban bien, no faltaron los boletines presumiendo que se había logrado la detención de tantos más cuantos delincuentes, de que los índices de inseguridad habían mejorado en los tres estados participantes, y es precisamente en esos momentos en que todo parece ir de maravilla, cuando uno debe ponerse en guardia, porque algo malo va a suceder… y sucede.

¿Pues no de repente hace unas pocas semanas se dio una “ejecución extrajudicial” de ocho personas en Nuevo Laredo, de la cual fueron señalados como los responsables, personal de seguridad pública del estado de Tamaulipas?, ese y otro y otro y otro más actos de violencia imputables a esta corporación estatal, con la que la gente de Fuerza Coahuila, y más recientemente de la renovada Policía Estatal, que no son otra cosa que la manifestación policial de que las víboras cambian de piel, eran los grandes cuatachos.

Ellos que ya habían armado sus grupos de WhatsApp para intercambiarse información estratégica, chistes, oraciones y fotos de muchachas en pelotas, que habían compartido el pan, la sal y las caguamas, resulta que lo que menos quieren es que se les asocie con aquellos de allá.

En Nuevo León las cosas no andan precisamente tan bien como presume cada vez que puede su bronco gobernador. Sí, en algún momento la Fuerza Civil fue innovativa a nivel nacional, pero eso fue antes de que entrara Rodríguez a gobernar, y de entonces a la fecha las cosas no han hecho más que deteriorarse.

¿Y qué me dice de lo local?, Fuerza Coahuila se despidió de los coahuilenses con un recuento de las violaciones a los derechos humanos de los ciudadanos registradas ante la comisión correspondiente, más todo lo que no se denuncia, más todo lo que se sabe y no se dice.

Total que por un tiempecito, muy corto, pudieron presumir de grandes avances y logros, ¿hoy?, si te veo sin uniforme no te conozco, y si lo traes puesto, ni te me acerques. Otra buena idea a punto de irse al caño.

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