SOLO LOS FUERTES PUEDEN HABLAR DE PAZ

BAILE Y COCHINO.-

Escribe: Horacio Cárdenas.-

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¿Alguien se acuerda de Moshe Dayan?, para quienes peinan canas o pulen calvas, el suyo es un nombre que se repetía casi a diario en los noticieros de radio y televisión, e igualmente casi a diario aparecía en la prensa escrita de todo el mundo. Visualmente era un tipo impresionante, en buena medida por su personalidad, y no menos por portar siempre un parche sobre el ojo izquierdo, el cual era una especie de símbolo y valía más que mil medallas, habiendo perdido el ojo en combate durante la Segunda Guerra Mundial. Moshe Dayan era admirado por su destreza militar, su capacidad como estratega era reconocida como simplemente brillante por propios y para su desgracia, también por extraños.

Su carrera como militar del nuevo Estado de Israel lo llevó a participar con valentía sin igual en la guerra de independencia de Israel, en la Guerra de los Seis Días, y en la Guerra de Yom Kippur, en estas últimas fungió como comandante en jefe del cada vez más poderoso ejército israelí, y concluidas estas, fue designado ministro de defensa del gobierno de Israel. Además de como estratega, sus enemigos lo tenían como un soldado particularmente sanguinario, alguien capaz de llevar al éxito las más osadas misiones militares, sacrificando lo que fuera, no solamente a sus enemigos, sino también sus propias tropas. Así como era admirado, también era odiado y temido. Moshe Dayan murió un 16 de octubre de 1981, y sobre él recordamos un cartón fabuloso publicado en ya nos falla la memoria en qué periódico, pero que representaba una sepultura adornada con una Estrella de David, y debajo de ella la frase: aquí yace en paz un hombre de guerra. A él se le atribuye la frase que ya antes había usado Sun Tzu, Maquiavelo y Churchill, de que sólo puede hablar de paz quienes tengan la fuerza en sus manos, la diferencia es que la llevó a la práctica con desmedida dureza contra los enemigos de Israel. Todo esto viene a cuento porque cuando se fundó Israel como nación en 1948, en una zona en la que estaba rodeado por tres costados por acérrimos enemigos, y por el cuarto por el mar, lo que se requería era hombres y mujeres capaces de hacer lo que fuera, con tal de sobrevivir como individuos, como país, y como proyecto de futuro. Dayan, como Ben Gurion, como tantos otros políticos y militares judíos que enfrentaron la misión suicida en medio de la comunidad árabe que juró e intentó y sigue intentando destruirlos hasta el último hombre, y que cada día que pasa parece más difícil que lo pudieran llegar a lograr, no porque no lo quieran tanto como el primer día, sino porque Israel es cada día más fuere militar y económicamente, y los árabes siguen siendo el pueblo dividido que han sido durante cientos de años.

A raíz de los incidentes ocurridos en Culiacán durante la semana que termina, no nos queda más que preguntarnos si en México no hay hombres y mujeres capaz de llevar a buen término una acción, no digamos militar, meramente policiaca, en contra no de un enemigo externo, sino de un presunto (porque así nos obligan a decir las convenciones y las “buenas prácticas” periodísticas) delincuente, buscado en el país y sobre quien pesa una solicitud de captura y extradición a los Estados Unidos. Los memes que circularon ese día y los subsecuentes, con una panorámica de la Ciudad de Culiacán, para más señas capital del Estado de Sinaloa, se burlaban haciendo la amarga pregunta ¿es Irak, es Siria?, no, es tierra de culiches, aquí mismo en México, nación en la que los gobiernos se vanaglorian de mantener intacto el estado de derecho, que está viviendo una extrañísima etapa que han denominado Cuarta Transformación, y que para todos los efectos vive en una guerra civil, con los poderes establecidos incapaces de contener las bandas criminales que hacen lo que les viene en gana, y si no se han hecho del poder, es porque su negocio es otro, no les interesa gobernar.

Hoy como nunca antes, y mire que en el último año los antecedentes parecían difíciles de superar, el pueblo mexicano se haya polarizado: están los que pese a la lógica más elemental, todavía apoyan una visión más que idealista y humana del ejercicio del poder público, y los que consideran que el calificativo de estado fallido ha llegado a su máxima expresión, con la claudicación del gobierno ante un criminal, a quien para colmo además de liberar, se compromete a dejar de perseguir. La ecuación es simple, El Chapito, que ahora comienza su propia leyenda, que no dudamos llegue a ser todavía más sonada que la de su progenitor, basta con que siempre esté rodeado de civiles, o que sus huestes pongan en jaque a la población, para que las fuerzas del orden, y aquí disculpe el burlón eufemismo, cesen en su acción. Lo que son las cosas, antes el hecho de que un cartel lograra la protección del gobierno costaba mucho dinero, ahora ya ni eso hay que negociar o pagar, en cinco años, hasta que acabe el sexenio, no serán molestados, pues como dijo el presidente, la detención de un delincuente no vale el sacrificio de vidas humanas.

Si lo que necesitaban para fortalecerse, es un decir, es que los dejaran trabajar sin molestarlos, allí lo tienen, en un lustro el poder del narco será inmensamente superior al que detentan actualmente, y repetimos, si no se crea un narcoestado, es sólo porque a ellos no les interesa, que si eso cambia… Ante este estado de cosas, por lo demás incomprensible para nosotros al igual que para muchísima gente, están surgiendo los liderazgos regionales o estatales. No sabemos si Miguel Riquelme sea particularmente visionario, pero allí a las calladas ha ido liderando la integración de un frente en la región noreste, que tiene el objetivo de enfrentar la criminalidad, ante el vacío que se percibe de la parte federal, ocupada en lastimosas funciones de impedir el paso de migrantes, y la prohibición expresa de reprimir a nadie, si diga que ya les devolvieron la posibilidad de disparar sus armas en defensa propia… Allí donde lo ve, los convenios en marco de seguridad, de los cuales ya se han firmado tres, cubren las áreas geográficas de operación del Cartel del Golfo, del Cartel de Juárez, adentrándose de lleno en el Triángulo de Oro, cuyos límites se pierden en la parte montañosa de Sinaloa.

No estamos diciendo que los policías de los seis estados integrados le entren a la lucha contra el narcotráfico sustituyendo al Ejército, pero sí que se hacen cargo de muchas otras tareas que las fuerzas federales han relegado por instrucción precisa del presidente Andrés Manuel López Obrador. A estas alturas, y viendo la sentimental burla del agradecimiento de la familia de Ovidio Guzmán al presidente, por no causarle daño, capaz que le funciona su “estrategia de seguridad”, “cosas veredes Mio Cid”, eso de que los criminales le hagan caso y comiencen a portarse bien, digo, en este país puede pasar todo, pero simplemente no lo creemos. Entre tanto, y ante lo que se vislumbra como la claudicación del estado de su función de combatir al crimen organizado, en espera de que les surja lo bueno que tienen dentro, alguien tiene que tomar providencias, que es lo que estamos viendo que ocurre en los estados y regiones, sí, nada más que rascarnos con nuestra propias uñas, contra enemigos desalmados y muy bien armados, es una tarea para un Moshe Dayan, que nomás no vemos quien pueda ser… todavía.

Un comentario sobre “SOLO LOS FUERTES PUEDEN HABLAR DE PAZ

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  1. Es pura demagogia, sofismas, Corrupción e impunidad. Discursos anacrónicos en donde la delincuencia es la q» manda. Despierta Coahuila !!

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