Herejía Política.-
Por: Luis Enríquez.-

Muchos de nosotros, simples civiles, efímeros mortales que subsisten a gobiernos fallidos y corruptos, a la avaricia de los comerciantes, a los abusos de policías y cobros exagerados de servicios, no tenemos más opción que sentarnos en la silla del espectador para ver cómo van, de aquí para allá, en el escenario del gobierno un montón de acuerdos y desacuerdos, leyes hechas y deshechas, uno que otro conflicto atendido y muchísimos más simplemente olvidados.
Paseamos la mirada y el oído, entre los dimes y diretes, que entre regidores, diputados, senadores, magistrados, alcaldes y gobernadores, dicen y desdicen para aprobar esta u otra cosa, conservar a uno o fregarse al otro, independizarse, subirse el sueldo y en muchos otros casos otorgarse unas nada merecidas vacaciones.
Pero allá en el lejano y olvidado pueblo llamado Parras de la Fuente, ese del que muchos ignoran su existencia, con todo y que es la ciudad más antigua de Coahuila, y que subsiste sembrada en la geografía entre las dos principales metrópolis del estado: Saltillo y Torreón; allí en ese pueblo sentenciado al olvido, donde la construcción de carreteras y modernas autopistas pasó de largo dejando casi en exilio a sus 45 mil pobladores, que medio sobreviven trabajando para un par de fábricas, unos cuantos comercios y un intermitente ir y venir a Ramos Arizpe dejando más de la mitad de sus vidas en un asiento de camión destartalado, mientras su gobernante y su séquito de pillos y ladrones se embolsan cuanto pueden.
En ese lugar, que ha muchos les importa un cacahuate, se ha dado lugar a una disputa de poder entre el alcalde y los regidores que, juntos, conforman al Cabildo. El pueblo acudió a emitir su sufragio por una persona de apellido Pérez y lo eligieron por mayoría como consecuencia del hartazgo ciudadano hacia gobiernos anteriores –aquí también jugó la suerte de la presencia de un “mesías” en la boleta–; total, en un pueblo donde cualquiera se puede llamar Pérez, el intruso candidato de Movimiento de Regeneración Nacional, obtuvo el triunfo y con ello el control de los recursos de los parrenses, que desde su toma de protesta ha utilizado única y solamente para complacer los caprichos de su novia y sus hijastros. Además de abusar a diestra y siniestra del poder policíaco con el que aplaca voces discordantes; donde él manda porque así lo confiere su puesto, arremetiendo contra ciudadanos, periodistas y comerciantes que se niegan a rendirle pleitesía a él y a su compañera sentimental con la que reinventan la política y nuevas formas de sangrar la economía de la gente.
Pasaron diez meses, y Pérez, inmerso en las bebidas espirituales, descuidó la ciudad de una manera jamás vista. Las calles se deshicieron, se fundieron los focos de las farolas que las iluminaban tristemente, los camiones de basura desaparecieron, los nogales propiedad del municipio se fueron secando, la basura se convirtió en adorno de la tragedia, mientras trabajo y trabajadores empezaron a migrar a las metrópolis vecinas.
Entonces, en la desesperación por ver a su pueblo hundirse en olvido, surgió un grupo de regidores que, amantes de su tierra, pusieron alto a las viles y valemadristas acciones del alcalde; son 10 integrantes del Cabildo los que decidieron tomar las riendas de las sesiones para impedir que siguiera el saqueo, los abusos, la destrucción. Tomaron decisiones que el pueblo les aplaude, aunque aún no terminan de arrancarle las riendas del ayuntamiento a Pérez, que sigue llevando a Parras al despeñadero y a la inevitable perdición.
Los ediles avanzan pese a la férrea resistencia de Pérez y su séquito de ladrones. Ya destituyeron a la novia del edil y sus hijastros, que succionaban al erario como un recién nacido succiona la leche de su madre; destituyeron al secretario del ayuntamiento y ya tienen en la mira a la tesorera que se niega a presentar los estados financieros ante el temor de que el pueblo se dé cuenta de que todo el dinero fue desviado hacia los bolsillos de la “Pareja Presidencial”.
Esos son los regidores de Parras, los que ahora trabajan por enderezar entuertos, por devolver sus pensiones a un grupo de ancianos a los que Pérez, en su avaricia desmedida, decidió arrebatarles su sustento.
El siguiente paso es quitarle al pillo el control de los recursos de los parrenses, que supuestamente deberían estar controlados por la Síndico a quien, dicho sea de paso, la tesorera defensora de la rapiña no lo deja ni asomar las narices en la nómina municipal. Ahora se busca auditar y por fin administrar los recursos propiedad de los ciudadanos para que sean utilizados, por fin, para el beneficio de la sociedad.
Pero las artimañas políticas por parte del alcalde no se hicieron esperar. Argumentó que todo lo que hacían los regidores no tenían validez, pues él, y sólo él, tendría el poder de dirigir y accionar cualquier acto del Ayuntamiento. El edil ordenó que hicieran caso omiso a los ordenamientos y disposiciones legales del Cabildo. Su pareja, a pesar de no ir a su oficina, aún funge como funcionaria en actividades y eventos. Además, la tesorera se negó a entregar a síndicos y regidores cuentas y nóminas del ayuntamiento, ya que, por órdenes de Pérez, “no le es posible otorgar dicha información”.
Y aquí ¿Cómo saber quién verdaderamente tiene la razón?
El trabajo del periodista se trata de escuchar siempre a las dos partes. Existe un ejemplo famoso en el medio, donde cuenta la historia en que dos personas discuten sobre si está lloviendo, o no. El trabajo del periodista es (cito) simplemente abrir la pinche ventana y revisar que, efectivamente, está lloviendo.
Así, tuve que dar a la tarea de buscar en el ahora muy accesible Código Municipal para el Estado de Coahuila de Zaragoza, y descubrir de una vez por todas quién o quiénes tienen la razón, abrir la ventana de una buena vez y descubrir si está lloviendo en Parras de la Fuente.
Después de dar una repasada, damos con el primer artículo pertinente, el 24, donde dice lo siguiente:

Así, queda claro que a la administración del órgano colegiado se le denominará ayuntamiento, el cual es autónomo, y tiene capacidad de administrar, hacer y deshacer asuntos en la ciudad, siempre y cuando sea por el bien de su pueblo.
Además, encontramos, en el artículo 35, algo que aplica directamente en contra de la decisión de la Tesorera de NO entregar documentación a síndicos y regidores: Así, este artículo dice explícitamente que el síndico es el encargado de acceder y vigilar el uso de los recursos.
Algo preocupante para la tesorera, la cual como funcionaria está infringiendo una ley, que, según el artículo 214 del mismo código, amerita de 6 meses a tres años de prisión, una multa de cincuenta a trescientos días y la destitución de su cargo.
Después, uno de los argumentos de Pérez era que sí él no estaba presente no se podrían llevar a cabo las sesiones, por lo cual las decisiones tomadas en ellas no tendrían validez. Sin embargo, ese argumento es claramente desintegrado y aniquilado por el artículo 86

Además, los regidores, como Cabildo, poseen las siguientes facultades:

Con esto queda claro que la pareja de Pérez y sus hijos están ya destituidos, desde el momento en que el Cabildo votó revocarlos de sus puestos por nepotismo.
Otras de las facultades del Ayuntamiento, en ausencia del alcalde, es:

Donde pueden llamar a comparecer a quien les caiga en gana, sea el alcalde, la tesorera, el contralor. Quien sea.
Además, una de las cosas que probablemente no saben los regidores, es que tienen en su poder lo que llamé, como ahora experimentado lector del código, “Botón de autodestrucción”.
Verá, del Cabildo que conforman 14 personas incluyendo el alcalde, 10 de ellos junto con sus suplentes están en situación de protesta, con lo que bien podrían hacer uso de su artículo número 80, que es el siguiente:

Así, haciendo alusión al punto III., la renuncia de la mayoría de sus integrantes y suplentes obligaría al Estado de Coahuila a declarar el Ayuntamiento desaparecido, lo que daría lugar al artículo 82.

Con esto, significa que los regidores tienen en sus manos el poder de liberar al pueblo de las garras de Pérez, y dejar que el Congreso del Estado designe un Consejo Municipal. En pocas palabras, poseen la opción de borrarlo todo. Sacar a todos de trancazo. tienen en su poder el “Botón de Autodestrucción”.
Así que agárrese, porque si a revoluciones nos vamos, Parras es cuna de la nación.

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