BAILE Y COCHINO…
Por: Horacio Cárdenas.-

Cuentan que entre otras muchas vaciladas y verdades de esas que le dejan a uno descuadrada la mandíbula, decía el Filósofo de Güemes que lo que no se puede, no se puede, y además es imposible. La frasecita perogrullescamente redundante, como podría servir para ilustrar la situación del potencial energético del territorio coahuilense… como podría no servir, ah pero eso sí, nos deja la sensación de que le hemos puesto hartas meninges al asunto, y que aunque no hayamos llegado a una solución, por lo menos nos habremos divertido un rato.
La nota apareció en estos días en algún periódico de la capital sarapera, en ella el exgobernador de Coahuila y cabeza del Cluster de Energía, que antes fue Cluster minero petrolero, Rogelio Montemayor Seguy lanza el enésimo llamado para que se nivele el terreno y se asfalte el camino para que el estado alcance el potencial que tiene como motor energético de la nación.
En esencia la noticia no trae nada nuevo, si acaso podríamos decir que cumple la función de machacar sobre un tema que está permanentemente presente en el imaginario coahuileño, pero guardando un amodorrado segundo plano, porque pongamos que sí, el potencial existe, pero las ganas son pocas y la urgencia es nula, así que los involucrados, salvo claro el Cluster, prefieren dedicarse a cualquier otra cosa, que tenderse a la aventura energética en un estado que, ¿cómo olvidarlo?, el sexenio pasado ostentó, luego de olvidarse de que era la entidad federativa más sonriente, como un Estado con Energía.
La única diferencia en la nota de Rogelio Montemayor es el manejo de los números, que sin ser precisamente falso, sí mueve a buscar una corroboración o interpretación de qué es exactamente lo que dijo o que quiso decir. Sí, porque eso de que Coahuila sea o pueda ser el principal proveedor de energía del país, con cosa del 70% de la que se consume, nos parece bastante optimista, por no decir desesperadamente exagerado. Y esto no porque no haya potencial de eso y más, sino porque los empresarios y el propio gobierno en otros estados no están precisamente sentados sobre sus manos, la diferencia radica precisamente en que allá sí se hacen las cosas, aprovechando lo que hay, en cambio acá se nos va la vida en soñar en lo que podría llegar a ser…
En lo que podría llegar a ser si las cosas se pusieran a tiro, algo que nomás no tiene visos de ocurrir.
Mirando un poquito al pasado, si ahorita la Región Carbonífera de Coahuila se le hace lejos, imagínese lo que fue durante la primera mitad del Siglo XIX, cuando comenzó el interés por los yacimientos de carbón a flor de tierra. Ya para que el emperador Maximiliano decidiera enviar un especialista en minas a evaluar, ahora sí que el potencial de los minerales de carbón, esto como parte de su gran proyecto de industrialización del país, es porque durante el tiempo en que gobernó a la chinacada, había la intención de sacarnos del atraso social y económico en que vivía el país.
Aquello acabó mal, el proyecto de Maximiliano, lo cual no quiere decir que empresarios norteamericanos y otros nacionales no le vieran importantes posibilidades a esa extensa zona del norte de Coahuila, lo que hicieron lo hicieron con sus propios medios, y mire que estaba lejos de cualquiera y todos lados. De hecho uno de los primeros tramos del Ferrocarril Internacional se tendió de Piedras Negras hacia la Carbonífera, y de allí se continuó hacia las ciudades donde comenzaban a funcionar las primeras fundidoras de metal. ¿Qué reformas hubo que hacer?, ninguna, con obtener unos vagos permisos del Departamento de Minas del Ministerio de Fomento, Colonización, Industria y Comercio, con eso se amparaban… y a veces sin siquiera eso.
Eso con la industria del carbón, que tanto dinero ha representado para la clase empresarial de la región, y en alguna medida también para el desarrollo económico de Coahuila y de México, porque como lo comentan muchos economistas e historiadores, nomás “no se ve” toda la riqueza que se ha sacado del subsuelo y convertido en energía y humo, bueno este último sí se nota en el tizne que lo cubre todo.
En lo que tiene razón Rogelio Montemayor es que según análisis del Geological Survey de los Estados Unidos, efectivamente hay importantes yacimientos de gas no asociado y de hidrocarburos no convencionales en el amplio territorio del estado de Coahuila, pero los mismos no respetan los límites estatales, y son compartidos con los estados de Nuevo León y Tamaulipas, y más de lejos, con los del sur de Texas. A lo mejor si desde finales del Siglo XIX el interés hubiera sido por la explotación del gas y el petróleo y gas de esquisto, se hubiera desarrollado la ciencia y la tecnología para ello, en vez de quedarnos como nos quedamos, con la muy primitiva de picar el carbón de las minas con la fuerza de los brazos de los mineros. Pero así fueron las cosas, siempre nos vamos por lo fácil, y ya cuando se complican las cosas, nos avocamos a lo otro más difícil.
No nos queda muy clara la llamada de Rogelio Montemayor a más reformas para promover la explotación de energéticos en Coahuila. Durante el sexenio pasado Enrique Peña Nieto promovió una reforma energética que lo facilitaría todo a los inversionistas y empresarios, algo que no ocurrió por razones que no han quedado claras, luego ganó la elección Andrés Manuel López Obrador, quien se ha declarado enemigo del fracking, técnica necesaria para la explotación de los hidrocarburos de esquisto, con lo que cualquier posibilidad de reforma se torna ominosa: más que a favorecerla, será para prohibirla, así que ni moverle allí.
Por si fuera poco… está el amparo que obtuvo Altos Hornos de México para evitar la explotación de gas en medio territorio de Coahuila, en una movida estratégica, que en vez de capitalista parece casi feudal, que nunca ha sido suficientemente explicada en su intención, y que duerme el sueño de los demandantes de justicia en los tribunales. Quién sabe si ahora con lo que le ha pasado a Alonso Ancira Elizondo, baje AHMSA la guardia y los jueces y magistrados destraben esa prohibición. A lo mejor… pero allí hay intereses soterrados más profundos y obscuros que el gas que quieren sacar.
Sí, entre la energía solar, la eólica, el carbón, más lo que pueda sacarse eventualmente, muy eventualmente, de hidrocarburos de esquisto, Coahuila podría significarse de manera importante como estado energético, pero entendamos que nunca seremos Chicontepec, nunca tendremos Cantarrel. Claro que podremos aportar, cuando a los empresarios les convenga, pero antes, ni con todas las reformas del mundo.

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