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CLAUDIO CANDIDATO

BAILE Y COCHINO.-

Por Horacio Cárdenas.-

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A lo mejor es pronto para hablar de la sucesión en la gubernatura del estado de Coahuila, o a lo mejor no tanto, pues históricamente, para estas fechas, ya estaban más que echadas las suertes de quienes estaban dispuestos a jugársela, a diferencia de quien era el delfín del gobernador en turno, del centro, allá en la Ciudad de México, o incluso del sistema político, para ser el siguiente gobernador.

Ojo que no decimos para ser candidato, que todavía hasta la última elección en que salió triunfador Miguel Ángel Riquelme Solís, los candidatos de los partidos de oposición y de las coaliciones que integraban, pocas posibilidades tenían en contra del candidato del Partido Revolucionario Institucional, y de los partiditos morralla que mansamente se sumaban a su candidatura, a ver si así lograban el número de votos para conservar el registro, aunque a veces ni el invencible Partido Aplanadora, invencible en Coahuila, podía hacerles ese milagrito.

Pero en este día y en este año las cosas parecen haber cambiado. Si bien en nuestro estado coahuileño el Revolucionario Institucional sigue siendo el partido que detenta el poder, y dadas las características que siempre ha tenido la oposición de derechas y de izquierdas, de apenas aglutinar células de ciudadanos y politiquillos inconformes que no se ponen de acuerdo en nada, mucho menos en lograr la consolidación de un frente que haga tambalear y termine por tumbar al partido que ha mantenido hegemónicamente el poder desde que la revolución se hizo gobierno, no hay que perder de vista que a nivel nacional se dio la alternancia impensable, la llegada de la izquierda al poder, en la persona de Andrés Manuel López Obrador, quien arrastró a los candidatos a diputados federales y senadores, con lo que su control sobre los poderes de la nación es casi imperial… o sin el casi.

No por nada Coahuila es visto como uno de los reductos más sólidos del priísmo, además de conservar la calidad que ha tenido desde hace muchos sexenios, de ser considerada la elección en nuestro estado el laboratorio de lo que pueda ocurrir un año después en la elección federal. Y es que debiendo ocurrir la elección estatal en el año 2023, el quinto de la administración lopezobradorista, la “ola morenista” estará, de mantenerse la tendencia actual, muy debilitada y sin mayores posibilidades de vencer la estructura priísta que en Coahuila permanece intacta y fortaleciéndose, o por el contrario, López Obrador para esas fechar logró sacudirse sus necedades, vicios y defectos, y se convirtió en el estadista que votaron treinta millones de personas, con lo que los coahuilenses no dudarán en darle su voto de confianza a MORENA, sea quien sea su candidato al palacio rosa.

Y bueno, si no se habla de los que pudieran integrar la terna de prospectos a la candidatura del PRI a gobernador, sí se ha vuelto comidilla de los descafeinados cafeteros examinar los perfiles de quienes pudieran lograr la nominación por parte del Movimiento de Regeneración Nacional. En el primero en el que se solía pensar hasta hace pocos meses era ni más ni menos que Santana Armando Guadiana Tijerina, senador de la República por el mismo partido del presidente, quien si bien no tenía un sello ideológico particularmente de izquierda, sí la traía contra el régimen priísta estatal, específicamente contra la persona de quien era gobernador, Rubén Moreira Valdés, y su predecesor, Humberto de los mismos apellidos.

Guadiana se dejó convencer por los personeros y por el mismo Andrés Manuel de acompañarlo en la fórmula en la elección de julio del 2018, pero si había alguna afinidad entre ambos personajes, esta se ha ido diluyendo hasta quedar en nada, y más nos atreveríamos a sugerir que se va convirtiendo en una afinidad negativa, que crece cada día que pasa.

Guadiana va a todos lados, platica con todos, abandera causas, de los ganaderos, de los carboneros, de los empresarios, de los habitantes de la frontera, y sí, todos con los que habla se quedan esperanzados de que llevará lo que les duele al senado, como en efecto lo hace. Sí, pero esto no cuadra bien a bien con la política del presidente o la de sus correligionarios en la cámara alta. Guadiana va construyendo un capital político, todavía más sólido que el que lo llevó al senado, pero es personal, no se aplica a la cuenta de MORENA.

Otro que anda en campaña permanente es Reyes Flores Hurtado, superdelegado del gobierno federal en  Coahuila, quien también anda permanentemente de gira por el territorio estatal, él es o debería ser el político más feliz del  mundo, en tanto que trae las alforjas llenas de promesas, becas, contrataciones, y cuanta cosa es deseable para los gobernados, en un sexenio que presume de entregar el dinero sin intermediarios, directamente a los beneficiarios, y ponga que sí, lo trae, lo que hay para repartir… pero como que a la gente no le sabe, no se quedan conformes, y como que a él en lo personal no le está sirviendo para acumular capital político. A él le llueven las peticiones, más que a Guadiana, con la diferencia de que siendo él el representante del Ejecutivo Federal a él si le tocaría hacer algo, y allí es donde se arruga. Para colmo, y luego de explotar la bomba hace semanas de que diez de los treinta y dos delegados federales estaban sujetos a investigación por parte de la Función Pública por malos manejos, pesa sobre su persona la sospecha de que pudiera aparecer en la siguiente lista de investigados por malos manejos.

Está por supuesto el ultragrillo, brincador con tintes izquierdosos que creció a la sombra del PRI, Javier Guerrero García, quien la gira de momento como secretario general del IMSS, puesto al que le ha dado vuelo como nadie antes que él, ¿para qué?, pues para lo suyo, escalar cada vez más alto en la burocracia, en la política o en las dos. Guerrero jugó para secretario general del PRI, eso debería marcarlo como eso, como priísta, pero de momento porta orgulloso la cachucha de MORENA, con la que aspira a sacarse la espina de no haber logrado la candidatura priísta a gobernador, cuando contendió en una interna contra Humberto Moreira Valdés. Andando en la grilla grande, ser gobernador de Coahuila no sería su máxima aspiración, pero a como están las cosas, mejor apostar a algo seguro, o lo más seguro posible, pero esas cosas las deciden los votantes coahuilenses, de los cuales Javier ha estado demasiado distante por demasiados años.

Y finalmente está el inquieto de todos, y por lo mismo más movido, aunque no se note tanto por operar en la frontera, concretamente en Piedras Negras, Claudio Bres, gente de medios, gente de dinero, quien sabe cuántas veces alcalde por el PRI y ahora de regreso por MORENA. No hay semana en la que Claudio no capitalice su capacidad política, recibiendo funcionarios federales del más alto nivel en su feudo, a los que demuestra la clase de control que tiene y que puede ejercer, si las estrellas lo favorecen con una candidatura a gobernador. Sobre todos los otros aspirantes, Claudio Bres tiene la ventaja de que es el único que puede demostrar con hechos, que sabe gobernar. Todos los demás son “buenos por conocer”, lo cual es una apuesta que nadie tiene ganas de hacer, en cambio Bres es el único que pudiera hacer una campaña de logros en Coahuila, cuando los demás lo único que podrán exhibir son buenas intenciones y puras promesas. No le quite el ojo de encima, porque puede ser que el candidato y capaz que el gobernador, venga desde la frontera…

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