QUÉ RARO: NO JALÓ EL MUGRERO

BAILE Y COCHINO.-

Por: Horacio Cárdenas.-

magistrados
Esta sería la típica nota de color, de no ser porque es una muestra más del pésimo gasto que hace el gobierno del dinero del pueblo, tema que se hace especialmente delicado en el contexto de recorte de recursos económicos a prácticamente todas las dependencias de los tres órdenes de gobierno, usted sabe, con el cuento aquel de la austeridad republicana, que sólo le respetó la asignación de billetes a sus proyectos favoritos, por más que la opinión generalizada es que sea como tirar dinero al caño.

Resulta que el Congreso del Estado de Coahuila, cansado del sistema de cómputo anterior que ya no se arreglaba ni ajustándole las punterías, cansados los señores y señoras representantes populares de sacar su pluma Mont Blanc o la Sheaffer los más populistoides para estampar su firma para dejar registrada su presencia en la sesión, hartos de tener que levantar el brazo para emitir su posición a favor o en contra de tal o cual iniciativa, dejando ver las manchas de sudor, pues con sus dietas no les alcanza para un desodorante grado clínico, pues determinaron hace meses la adquisición de un nuevo sistema informático que sustituyera básicamente esos dos puntos, el de la asistencia y el de la votación. El tal sistemita, que ameritó terminales o monitores nuevos para cada escaño, no podía ser de otra manera, costó la friolera de doce millones setecientos mil pesos, tomados claro, del presupuesto del poder legislativo estatal, y aquí viene lo risible y lo ridículo, el mismito día en que se estrenaba este equipo y programa… no jaló.

Dice la Ley de Murphy, aquella que genéricamente señala que todo aquello que puede salir mal, saldrá mal, en uno de sus apartados especializados, que: errar es humano, pero si usted quiere realmente enredar las cosas, necesita una computadora. Y he aquí que en su sesión del 29 de noviembre, el congreso del estado demostró que eso de la informática nomás no se le da, como tampoco se le daba lo de la aritmética, pues después de todo, el cuento este de “informatizar” el pase de lista y el conteo de votos es porque a los señores legisladores no se les da muy bien eso de las sumas, de restas mejor ni hablemos.

De dispendios escandalosos en la adquisición de sistemas de cómputo hay una larguísima historia en nuestro país. Podríamos comenzar por donde usted quiera y terminar tirándonos de un puente para suicidarnos por la depresión de los furgones de billetes que se han dilapidado en cosas que terminan no sirviendo para una pura y dos con sal. Pero solo para documentar la aseveración ¿Se acuerda del escándalo del cuñado de Felipe Calderón, uno que ostenta el curioso nombre de Hildebrando?, bueno pues este cuate todavía ni ganado la elección su pariente político y ya había sido señalado por el entonces candidato perredista a la presidencia Andrés Manuel López Obrador, de que gozaba de contratos multimillonarios con la Secretaría de la Defensa, con el IMSS, con el ISSSTE y otras dependencias, y se sospechaba de injerencia, por no decir ingeniería electorera para favorecer al candidato del PAN a la presidencia. Calderón ganó y de Hildebrando nadie volvió a hablar… lo que no quiere decir que no se haya forrado de oro de 24 kilates con negocios en el ramo informático.

De fracasos escandalosos hablando, hubo uno en aquel sexenio que llamó la atención por lo pretendidamente ambicioso y por haber rendido resultados nulos, se pagaron más de mil quinientos millones de pesos por un sistema para la automatización administrativa del IMSS, un sistema que contemplaba la digitalización de expedientes de los millones de pacientes, inventarios, control de personal, compras, en fin todo, se pagó en efe y por adela, y nunca se entregó. Músico pagado toca mal son, y si al encargado de este proyecto le pagaron sin haber demostrado que su sistema siquiera existía, el caso es que no, ni se entregó, sospechamos que ni siquiera se hizo el sistema, y como se trata de bits y bytes, cosas que nadie entiende, tampoco nadie fue llamado a cuentas.

En el ámbito legislativo la cosa es todavía peor, o no, igual, lo que pasa es que allí es más fácil visualizar el dispendio, dividiendo su supuesta utilidad entre el número de diputados. Un sistema que registra lo ya dicho, asistencia y votación, es de lo más simple, para quienes se acuerden de eso, un programa en Basic hecho por un preparatoriano les hubiera resuelto el asunto, es más, un sensor de peso…para saber cuanto tiempo el dipu o la dipu pasa sentado en su curul, sería más eficiente que el del registro de asistencia; o uno conectado a su actividad cerebral, en el momento en el que se disparan las ondas alfa, sabe uno que hemos perdido al legislador, quien prefiere estar dormido que atendiendo a sus compañeros legisladores. Pero no, entre los botones en cada descansabrazos, entre las computadoras, entre el fabuloso tablero digital de registro, se han tronado miles de millones de pesos… y todavía no queda claro que sean más eficientes que poner como secretario de la sesión a alguien que sepa contar, para que haga precisamente eso: tantos a favor, tantos en contra, tantos se abstienen, que sumados dan… ah caray, deben dar el mismo número de los registrados como asistentes, y allí es donde la puerca tuerce el rabo, pero eso tampoco lo resuelve el más sofisticado sistema de cómputo creado por Bill Gates.

Regresando al Congreso de Coahuila de Zaragoza y su sistema de cómputo que valió chetos. Para todas las dependencias de gobierno, organizaciones, instituciones educativas, compañías que trabajan con Microsoft, o sea el 99% de las del planeta, hay una cosa que se llama Windows Office 365, le decimos cosa porque no somos muy duchos en la nomenclatura informática, puede ser una paquetería, una “suite”, un conjunto de herramientas ¿yo que sé?, pero sí se que: entre el montón de aplicaciones que ofrece, permite el diseño de encuestas, formatos de registro con clave, huella digital (de dedo, pues), entre otras muchas, pero solo con esas tendríamos. Los hemos podido ver en funcionamiento, algunos medianamente complejos, nada que ver con lo que se requiere para el “control” de 25 tristes diputados que cuando votan, tienen tres opciones, a favor, en contra o me vale ma…

¿Pero sabe cual es el encanto del Office 365?, que es G R A T I S, o bueno no gratis porque nada lo es en el medio informático, pero está incluido en los servicios que le pagan generosamente a Microsoft. ¿Quiere otro encanto?, hemos visto sistemas funcionales y efectivos diseñados por una secretaria… que tomó un cursito de dos horas, pedírselo a un diputado está canijo, pero casi cualquiera puede hacerlos, y funcionan, ahora, regresando al principio: compare algo que es gratis, que lo hace cualquiera y que funciona sin fallas, con un sistema de doce millones casi trece, y que no sirve para un caraj… ¿Eh, que tal, cómo nos cae esto en tiempos de austeridad republicana y recortes presupuestales?

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