¿Qué va a informar Pérez?

ESPEJO CÓNCAVO.-

Por: Roberto Adrián Morales.-

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¿Qué va a informar Pérez?, la pregunta me sorprendió. Hice un recorrido a lo largo de los días que abarcan 11 meses de gobierno municipal y entonces me hice la misma pregunta.

¿Qué va a informar Ramiro Pérez? ¿Qué le va a decir a la sociedad sobre su actuación al frente de la comuna parrense?

En enero, cuando asumió el cargo, bajo el supuesto de que no le había entregado la administración el alcalde saliente Evaristo Madero Marcos, pasó dos meses sin hacer más nada que meter a su costal el dinero de las participaciones y los ingresos propios del impuesto predial y otros servicios que presta el ayuntamiento.

Dos meses después dio a conocer que el municipio tenía una deuda de muchos miles de pesos con la Comisión Federal de Electricidad, cosa que fue desmentida por sus regidores quienes dieron a conocer que el exalcalde vendió parte del mercado, hecho ilegal, para liquidar ese adeudo, porque las calles de Parras se estaban quedando sin luz.

Después se puso al descubierto la venta de materiales eléctricos del municipio, que un hijastro del alcalde ofertaba a través de las redes sociales; nadie hizo nada por detener esa fechoría que a la postre llevó a convertir las calles de Parras en una verdadera y peligrosa boca de lobo.

Pasaron los días, el ayuntamiento desatendió el abasto de agua potable, dejó que sus calles se inundaran de baches y provocaran con ello el malestar generalizado de los ciudadanos.

Luego llegó la feria y con ello se perdió toda la feria. Los sinvergüenzas sacaron dinero de la Tesorería para inyectarla a los eventos de lo que dieron en llamar “Feria Internacional”. La realidad es que el dinero de los parrenses no se aplicó, para nada, en asuntos de ese evento y sí en rellenar de billetes los bolsillos del alcalde y alguno que otro bolso de mujer. Fueron varios millones de pesos los que “desaparecieron” en un abrir y cerrar de ojos y, como se dice en el pueblo, para taparle el ojo al macho, sin contar con recibos, ni facturas, ni nada, maquillaron las cuentas de la forma más burda e incompetente que se pueda imaginar. En esa acción deleznable, Pérez y su reducido séquito de ladrones se llevaron no menos de $4 millones de pesos de los que ahora disfrutan en furtivos viajes a hoteles de lujo de Monterrey donde se dan la gran vida.

¿Qué puede informar con todo esto? ¿El desfile nocturno, en su modalidad de calles oscuras, del 20 de noviembre?

Hay que decir algo a su favor, porque no todo es malo, en las horas en que no se encuentra alcoholizado, va a las escuelas a rendir honores a la bandera, o a regalar unas cuantas camisetas corrientes a los equipos deportivos; seguramente ese es el punto en el que basará su informe, si lo hay. Porque si no hay nada que informar, mejor que se quede en casa, calladito.

Lo que si podría explicar el alcalde, si se le puede llamar así, es el destino que le dio al dinero de las participaciones estatales y federales, además de la recaudación propia. Aunque usted no lo crea, aquí hay una danza de decenas de millones de pesos en la que sólo hay unos cuantos beneficiados.

Pobre Parras y pobres parrenses. Si hasta parece que los dioses les destinaron sufrir el abuso, la corrupción, el vil saqueo de las arcas y la burla de hiena con la que disfruta, un Pérez cualquiera, el daño que ocasiona.

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